| 5/11/2007 12:00:00 AM

Colombia y la Unión Europea

La Unión Europea es la principal fuente de inversión extranjera en Colombia. El tratado de libre comercio que se empezará a negociar en mayo servirá para consolidar esta tendencia. Vale la pena mirar hacia Europa.

El 9 de mayo se celebraron los 50 años del Tratado de Roma, que dio origen a la Unión Europea. Con ocasión del día de Europa, que se celebra también en esta fecha, se realizó en Bogotá un foro organizado por la Delegación de la Comisión Europea para Colombia y Ecuador y Foros Dinero, en el cual los presidentes de las empresas europeas más importantes que están en Colombia explicaron por qué han escogido nuestro país como sede para sus operaciones. Sorprende realmente el compromiso de Europa con nuestro país, y su disposición para continuar estrechando vínculos.

De hecho, cuando se suman las cifras de todos los países que integran la Unión Europea, esta región aparece como la mayor inversionista foránea en Colombia, con un promedio del 37% de la inversión extranjera directa entre los años 1997 y 2005. En contraste, la participación de Estados Unidos es de 17%.

Entre los inversionistas europeos que han realizado grandes operaciones en Colombia en tiempos recientes están: la anglosurafricana SABMiller, que en 2005 adquirió Bavaria por la suma de US$4.776 millones; Millicom International, de Luxemburgo, que adquirió OLA por US$479,9 millones; Casino, de Francia, que adquirió Carulla Vivero por US$110 millones; el BBVA, de España, que adquirió el Banco Granahorrar por US$424 millones; y el grupo francés Maurel y Prom, que compró Hocol por US$460 millones.

Entre los sectores más atractivos para la inversión extranjera europea están los de materias primas, sector financiero, energía, comercio, telecomunicaciones, industria, agroindustria y salud.

Colombia es vista por los europeos como el país que tiene la mano de obra mejor calificada de Latinoamérica, así como el lugar donde el régimen laboral es más flexible. Otro punto que ellos destacan es la solidez institucional y citan el hecho de haber sido el único país latinoamericano que durante la crisis de los ochenta no tuvo que reestructurar la deuda externa, y el único que goza, igualmente, de estabilidad política.

De otro lado, los europeos ven puntos negativos en temas como la débil infraestructura, debido al escaso desarrollo de las vías terrestres, que aumenta el costo de transporte de las mercancías.

El gran aspecto negativo, cara a la inversión, es la perseverancia del conflicto, que sigue sin resolverse, especialmente en las zonas rurales, que en muchos casos se encuentran en manos de grupos armados ilegales y del narcotráfico.

Todos estos antecedentes nos indican que debemos mirar con más atención hacia Europa. En la recomposición del poder económico global, Europa está surgiendo como un eje de influencia de primer orden y una fuente de innovación en los negocios. El talante de los europeos, que por definición es más abierto hacia lo internacional, tiende a ser respetuoso de las diferencias. Sin pretender que Estados Unidos vaya a perder importancia para Colombia, vale la pena hacer un llamado a la comunidad de negocios de Colombia para que le demos más reconocimiento al peso que tiene Europa en nuestra vida económica.

En mayo, Colombia, junto con los países de la CAN, iniciarán la negociación de un tratado de Libre Comercio con la Unión Europea. Sin duda, esta es una buena noticia, no solo por la calidad de aliados que han demostrado ser los países europeos, sino por las dificultades por las cuales está atravesando el TLC con Estados Unidos. Un tratado con la Unión Europea podría dar mayor solidez a las favorables tendencias de la inversión que hoy existen. Al garantizar la estabilidad en las reglas del juego, el tratado podría hacer mucho para vencer las resistencias de los inversionistas nuevos, que ven en este factor un problema en la profundización de sus relaciones con nuestro país.
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