| 11/9/2007 12:00:00 AM

Colombia, cada vez más rezagada

La negativa del Congreso de Estados Unidos a aprobar el TLC y los pobres resultados en la medición de competitividad del World Economic Forum son dos duros golpes para el país.

Para los opositores del TLC en Colombia, las dificultades que el tratado enfrenta en el Congreso de Estados Unidos son buena noticia, pues hasta ahora se está cumpliendo lo que tanto han anhelado: que no se firme el acuerdo comercial. Para el país, sin embargo, los costos de no lograr el TLC con Estados Unidos serían altísimos, por el impacto que esto tendría sobre la inversión y por la posición de desventaja en la que quedaría Colombia frente a Perú y los países centroamericanos, que sí han logrado acceso preferencial al mercado más grande del mundo. En esto no podemos equivocarnos.

Si las noticias en este frente no son buenas, en materia de competitividad son aún peores. Acaban de aparecer los resultados del índice de competitividad global que el World Economic Forum -WEF- calcula cada año para 129 países. A pesar de lo mucho que se habla sobre competitividad en el país, lo cierto es que cada año los resultados son más desalentadores. En el informe del WEF para este año, Colombia sigue acumulando rezago en todos los frentes. Es un resultado alarmante.

Colombia pierde seis puestos en la posición general, al bajar del 63 al 69. Cuando se analiza su competitividad, en cuanto a los requerimientos básicos que necesita un país para poder competir -instituciones, infraestructura, estabilidad macroeconómica, salud y educación primaria-, Colombia queda en el puesto 73. Dentro de este grupo, la peor calificación es para la infraestructura, con el puesto 86. Este resultado no sorprende, ya que en los cinco años de los dos gobiernos de Uribe, poco o nada se ha avanzado en el tema.

En términos de la calidad de las instituciones, el país ocupa el puesto número 79, algo extremadamente preocupante. Las instituciones en Colombia se perciben como no transparentes, poco eficientes y saturadas por la tramitomanía.

El WEF analiza también otros indicadores que podrían afectar la eficiencia y la competitividad de las empresas. Para el conjunto de los seis indicadores que allí se miden, Colombia ocupa el puesto 63. Al desagregarlos, aparece un cuadro todavía más oscuro. Colombia ocupa el puesto 30 en cuanto a tamaño del mercado, pero está en el puesto 85 en cuanto a las condiciones que determinan la eficiencia del mismo. También son muy malas las posiciones relativas en lo que respecta a la eficiencia del mercado laboral -74-, sofisticación del mercado financiero -72-, y preparación tecnológica -76-.

Por último, en cuanto a los factores relacionados con sofisticación de los negocios e innovación, Colombia ocupa el puesto 69, en el primero, y el 72 en el segundo, resultados que de ninguna manera dan para cantar victoria.

Son dos noticias que deberían obligarnos a reconsiderar nuestra situación y a actuar para resolverla. La dilación en la firma del TLC, o la posible frustración de este proceso, constituyen un serio retroceso para Colombia, especialmente si se tiene en cuenta que esta ha sido la apuesta del gobierno Uribe para garantizar un crecimiento económico sostenible.

Más duros aún resultan los resultados del WEF, pues indican que el país no avanza en materia de competitividad internacional como creemos, sino que realmente retrocede. Recordemos que se trata de una competencia internacional. No basta con que un país sea activo, es indispensable avanzar más rápido que los demás. No importa si estamos haciendo más que en el pasado, si no logramos superar a los otros. Estamos retrocediendo en términos efectivos.

El mensaje es claro: no es suficiente lo que hemos hecho hasta ahora y definitivamente no es suficiente firmar acuerdos de libre comercio y sentarse a esperar que estos sean aprobados. Hoy no tenemos TLC, no hemos avanzado en competitividad y, lo que es más grave, estamos perdiendo posicionamiento en los mercados vecinos que tradicionalmente han sido nuestra salvación. Brasil ya desplazó a Colombia como segundo socio comercial en el mercado venezolano. ¿Qué estamos esperando?
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