| 8/18/2006 12:00:00 AM

Buenaventura: El gran olvidado

Este es siglo del Océano Pacífico, a través del cual transita la mayor parte del comercio mundial. Sin embargo, en Colombia decidimos abandonar a Buenaventura a la desidia y el olvido. Es un error histórico.

En una magistral exposición ante la Convención Bancaria en Cartagena, Ricardo Lagos, el ex presidente de Chile, llamaba la atención sobre el crecimiento del comercio mundial por el Océano Pacífico. Lagos mostró cómo la expansión de Asia ha llevado a que el 60% del comercio mundial se realice por el Pacífico. Un fenómeno así solo se puede comparar en la historia con el impacto que tuvo sobre los flujos de comercio la Revolución Industrial del siglo XVIII, o la expansión de Estados Unidos a finales del siglo XIX y principios del XX.

Mientras esto sucede, Colombia ha decidido darle la espalda al único puerto que tiene sobre este océano. Actuamos como si estuvieran vedadas para nosotros las oportunidades que encierra esta gran expansión del comercio mundial.

Los problemas del puerto de Buenaventura son recurrentes y poco o nada se ha hecho para solucionarlos. Entre los muchos problemas que lo aquejan, se destacan tres grandes temas.

El primero es la carretera Cali-Buenaventura. A pesar de la importancia crítica de esta vía, no tiene doble calzada ni terceros carriles. Antes de los derrumbes de Semana Santa, el ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, tenía en sus planes avanzar en la construcción de la doble calzada a un ritmo de 10 kilómetros por año. Hoy se habla de la necesidad de avanzar a lo largo de toda la carretera, pero no hay señales de que se esté haciendo algo al respecto.

Muchos de los problemas que se presentan en la carretera se deben a la falta de mantenimiento. Si este tema se tomara en serio, se podría descongestionar la vía. Los camiones deberían poder hacer este trayecto en dos horas, pero se están demorando entre tres y cuatro horas. Muchos camiones han dejado de operar en esta carretera, lo cual se ha traducido en una mayor congestión en el puerto.

El segundo tema es la concesión portuaria. La concesión actual vence en 7 años. La Sociedad Portuaria de Buenaventura, el actual concesionario, solicitó desde hace un año y medio una extensión, pero hasta el momento no tiene claridad frente a lo que va a ocurrir. La Sociedad tiene prevista una inversión de US$150 millones para ampliar la capacidad de 9 millones de toneladas de carga movilizada a 15 millones de toneladas al año. Actualmente, está operando a plena capacidad. Si no hay una ampliación de la concesión, la inversión no se llevaría a cabo.

El tercer tema es el dragado. Cuando los puertos fueron privatizados durante el gobierno del presidente Gaviria, la Nación quedó con la responsabilidad del dragado de los canales de acceso. No obstante, en el caso del puerto de Buenaventura, el ministro Gallego quiere condicionar la extensión de la concesión a que la Sociedad Portuaria lleve a cabo los trabajos de dragado, que tienen un costo de entre US$50 millones y US$70 millones.

La Sociedad Portuaria pidió independizar los dos temas y, por tanto, deberá ser la Nación quien haga el dragado. Pero ya es tarde. Si el gobierno saliera mañana mismo a licitar este trabajo, estaría listo en diciembre del año entrante. Mientras tanto, se está corriendo el riesgo de que un buque encalle, con grandes costos para la Nación, pues cada día que un buque permanezca parqueado vale entre US$20.000 y US$70.000. Las navieras podrían decidir no venir a Buenaventura para evitar el riesgo de encallar, o venir solamente si se les paga una prima extraordinaria.

En ninguno de estos temas, las soluciones avanzan con la diligencia que el país necesita. Se inició ya el segundo semestre del año, cuando se mueve la mayor parte de la carga, y las soluciones no llegan. ¿Cómo puede un país hacer frente a un TLC con Estados Unidos, cuando ni siquiera cuida la infraestructura existente?
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