| 3/20/2014 6:00:00 AM

Bogotá post-Petro

Bogotá tiene que dejar atrás la polarización y la improvisación. Sin importar qué pase con Petro, la lista de tareas urgentes para el siguiente alcalde es larga.

Si bien Gustavo Petro aún continúa en su oficina, las probabilidades de que pueda seguir despachando en la Alcaldía de Bogotá hasta el término de su mandato son cada vez más confusas. El martes 18 de marzo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ordenó medidas cautelares para permitir su continuidad en el cargo. Ese mismo día el Consejo de Estado negó a Petro el uso de la tutela como fórmula para impedir su destitución.

Más allá de lo que suceda con esta esquizofrenia jurídica, los bogotanos deben pensar a fondo cuál es la ciudad que realmente quieren, independiente de quién sea el alcalde.

Hoy Petro tiene la ciudad totalmente polarizada en lo político, colapsada en movilidad, paralizada en lo administrativo y seriamente deteriorada en calidad de vida. Bogotá perdió el optimismo y sus habitantes viven en desesperanza. Los bogotanos de hoy no aspiran a que su ciudad sea una de las más competitivas de América Latina. Apenas aspiran a sobrevivir.

La ciudad tiene retos gigantescos. El primer frente en el cual hay que trabajar es la movilidad. La tortura que significa para los bogotanos el desplazamiento diario hacia sus sitios de trabajo no tiene una solución fácil, pero es indispensable que el próximo alcalde adopte una estrategia clara, la comunique y la siga de manera consistente.

Los habitantes de la ciudad hoy viven las consecuencias de la improvisación y los constantes cambios de dirección que han caracterizado el gobierno de Petro. El anuncio y la posterior cancelación de la adecuación de un carril adicional en la avenida Caracas y la Autopista Norte para destinarlo al Transmilenio (que según un estudio de la Universidad de Los Andes solamente agravaría el problema y podría reducir la velocidad promedio en la Caracas en 45% y en la autopista en 23%), fue apenas el último eslabón en una larga cadena de contradicciones.

El segundo frente es la seguridad. Este es un tema contradictorio, pues si bien la ciudad ha progresado en cuanto a disminución de muertes violentas y hurtos a la propiedad, en los robos a personas prácticamente no ha habido avances.

Para los bogotanos, la calle es un territorio abiertamente hostil, pues a la pesadilla de la movilidad se suman la probabilidad de atraco y el robo de celulares.

Para 77% de las personas que informaron haber sufrido un hurto en 2013, este fue un atraco o raponazo, y en 70% de estos casos fue el robo de un celular, según la encuesta de Bogotá Cómo Vamos para 2013.

Es indispensable que el siguiente alcalde logre mostrar a los ciudadanos avances efectivos en este frente y en un tiempo breve. Buena parte de la percepción de calidad de vida se deriva de allí.

En tercer lugar está el tema de la asignación de terrenos para vivienda de interés social. La administración Petro logró que Bogotá quedara al margen de la mayor oleada de construcción de viviendas para los estratos más pobres que ha vivido el país en décadas. El próximo alcalde tendrá que reconstruir las relaciones con el gobierno nacional y los constructores, a fin de superar el rezago en materia de edificación de vivienda que ha tenido la ciudad en los últimos años.

Luego viene una larga lista de temas que son estratégicos y le pegan en forma menos directa al día a día de los ciudadanos, pero tienen importancia crítica.

La lista es larga. Habrá que entrar a tomar definiciones respecto al Acueducto, su rol en el sistema de recolección de basuras y la operabilidad de la empresa, dados los subsidios que se introdujeron en la administración Petro, que han beneficiado a miles de ciudadanos pero tienen enormes costos. En la Empresa de Energía, el siguiente alcalde tendrá que dar línea respecto a la participación en la venta de Isagen y hacer claridad sobre la forma como la participación en ese negocio comprometería la asignación de utilidades de la empresa hacia la ciudad.

En la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá es indispensable lograr que la entidad se concentre en resolver sus dilemas estratégicos respecto a la participación en el nuevo escenario que se abre para este negocio en la era del 4G y ver cómo supera el rezago acumulado frente a los competidores.

En las obras relacionadas con Alianzas Público Privadas, el nuevo alcalde tendrá que despejar los obstáculos que han impedido la ejecución de planes ambiciosos, como la nueva vía a la Calera o la ALO, y acelerar los grandes planes que se vienen adelantando. Otros temas nunca registraron avances, como la crisis de la salud o la calidad de la educación.

En suma, la agenda es enorme. Ojalá la crisis se resuelva pronto y los bogotanos puedan saber con quién van a contar para que conduzca a la ciudad hacia la salida de este hueco negro en el que se ha metido.

Hay que devolverles a los bogotanos la fe en su propio futuro, pero rápido.
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