Bill's US bills

| 8/18/2000 12:00:00 AM

Bill's US bills

Presidente Clinton:





Bienvenido a Colombia. Usted ha sido el Presidente de Estados Unidos más preocupado por nuestro país en muchas décadas. Por abrirnos las puertas en los últimos meses, le estamos muy agradecidos. Y porque le tenemos más confianza, queremos contarle que esperamos que su visita a Cartagena sea motivo de celebración y una ocasión para pensar en grande en nuestro futuro.



El apoyo de su Departamento del Tesoro ha sido esencial para movilizar el apoyo del Fondo Monetario y de la Banca Multilateral. Con este apoyo y un esfuercito adicional, podremos salir de la crisis macroeconómica que tanto nos ha costado. Su apoyo al Plan Colombia para erradicar el narcotráfico también será muy importante. Con mejores equipos aéreos y cooperación militar y judicial, ganaremos la lucha contra el mayor reto desintegrador de nuestra sociedad.



No queremos insistirle en la reciprocidad internacional para este esfuerzo, con mejor control del consumo, el tráfico y el lavado de activos. Más bien decirle que, después de todo, la mejor fórmula para erradicar la economía ilegal es el desarrollo de la economía legal de mercado. Allí vemos el mayor potencial de cooperación futura de Estados Unidos. Nuestra agenda es bastante simple. ¿Qué queremos? Solo dos cosas: comercio e inversión.



En comercio tenemos una gran ambición. La prioridad es un tratado de libre comercio, tan pronto sea posible. Con un millón de empleos, la situación económica cambiaría en forma radical y cedería la presión migratoria hacia su país. Nuestras autoridades han propuesto abrir todas las puertas para ello: el ALCA, el NAFTA y un tratado bilateral de libre comercio como el de Jordania. Creemos que esta última alternativa, acordada y ratificada por su Congreso antes del 7 de agosto del 2002, sería su mayor contribución para adelantar en dos años los beneficios del ALCA. Y aspiramos a que la propuesta sea generosa en materia agropecuaria. Por favor, digamos algo en el discurso de su visita. O mejor, díganos que sí.



Hay, también, preocupaciones de más corto plazo. El 1 de octubre entra en operación el CBI, el acuerdo de preferencias a los textiles y confecciones de Centroamérica y del Caribe. Sin una paridad para nuestras exportaciones (como lo ha propuesto el proyecto de ley del Senador Graham), tendríamos que aumentarle un punto a nuestro desempleo. Y el año entrante se vence el Acuerdo de Preferencias Andinas, ATPA, de las que pende el futuro de nuestras flores. Por favor, sin enredarse en negociaciones difíciles con Venezuela y Perú, extiéndanos el acuerdo hasta cuando entre en vigencia el Tratado de Libre Comercio.



Si en el comercio está nuestro mayor potencial económico, en la inversión privada está hoy nuestra mayor debilidad. Necesitamos muchos socios que aporten capital y tecnología para modernizar y crecer nuestra economía. ¿Por qué no poner en la Agenda la firma de un acuerdo de protección a inversiones para disminuir el riesgo país para los inversionistas? ¿Por qué no firmar un acuerdo tributario que, como lo hizo con Puerto Rico, exima de impuestos a las compañías estadounidenses que inviertan en Colombia?



Presidente, en fin, queremos decirle que tanto como sus billetes (bills) para erradicar los narcocultivos, necesitamos sus leyes habilitantes (bills) para nuestro desarrollo de mercado. Con iniciativas ambiciosas de comercio e inversión estamos seguros de que pronto dejaremos de ser el problema que usted ha conocido y más bien estará orgulloso por haber contribuido generosamente a la construcción de un país económica y socialmente exitoso y admirable. Soñamos mucho con las iniciativas que traiga el 30 de agosto a Cartagena.
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