| 3/14/2008 12:00:00 AM

Aumentan los riesgos

Pese a la reducción de los intereses en Estados Unidos en 225 puntos básicos, el crédito no se normaliza ni se reducen los costos para los deudores. ¿Podemos seguir aquí tan tranquilos?

Desde que en agosto de 2007 se hicieron evidentes los problemas que las hipotecas subprime estaban causando a los bancos de Estados Unidos, los analistas han escrito y han especulado en forma abundante sobre el tema. Nadie sabe cuánto le costará finalmente la crisis al sistema financiero, ni qué tan duro será el efecto sobre la economía de Estados Unidos y sobre las del resto del mundo.

Con el paso del tiempo, los peores temores se han hecho realidad y las cosas, en lugar de mejorar, se están deteriorando a una velocidad inusitada. La Reserva Federal ha reducido los intereses en 225 puntos básicos con el fin de aliviar a los deudores y regularizar el sistema de crédito, pero los resultados de ese esfuerzo han sido escasos. Los dueños de las casas no logran refinanciar las hipotecas a menores tasas y el crédito no llega a las empresas. La falta de confianza entre los agentes está paralizando el sistema de crédito. Nadie cree en nadie.

En el nivel macro, la reducción de los intereses en Estados Unidos ocurre al mismo tiempo que los bancos centrales de Europa e Inglaterra mantienen inalteradas sus tasas. Esto debilita aún más el dólar y está ahuyentando a los inversionistas que en un primer momento se habían escudado en los bonos del Tesoro de Estados Unidos.

También por cuenta de la depreciación del dólar, el precio del petróleo sigue aumentando y está a punto de llegar a US$110 por barril, lo cual sin duda tiene un fuerte impacto en los bolsillos de los consumidores americanos.

Para completar, la inflación, que supuestamente debería reducirse por la desaceleración económica, sigue en aumento, incluso para bienes diferentes a la energía (como vestuario y salud).

La próxima reunión de la Reserva Federal es el 18 de marzo y el mercado ya está hablando de la posibilidad de que esta entidad reduzca los intereses en aproximadamente 100 puntos básicos antes de esta fecha. De hecho, se espera que para finales del primer semestre del año la tasa de la Reserva Federal se ubique en 1,75%.

Para Colombia, estas noticias son sin duda desalentadoras, pues se suman a las fuertes tensiones que ya existen en el comercio con Ecuador y Venezuela y a la inflación y la revaluación, que parecen no tener fin. Lo que menos necesita el país en este momento es un dólar débil y un mercado sin capacidad de consumo en Estados Unidos.

Todo indica que la situación de la economía de Estados Unidos va a empeorar más antes que empiece a mejorar. Si bien en un principio se pensaba que lo que ocurriera en Estados Unidos no tendría implicaciones para Colombia, muy posiblemente sí las tendrá.

Desafortunadamente, no estamos preparados para la reducción del comercio con nuestros socios comerciales tradicionales. Nos dimos el lujo de perder un tiempo precioso y dejamos de hacer los ajustes necesarios en lo fiscal, en infraestructura y en búsqueda de nuevos mercados. El único resultado positivo que podría salir de esta situación sería que esta vez, por fin, podríamos llegar a aprender nuestra lección.
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