| 5/27/2015 10:00:00 PM

Editorial: Nuestros aportes

En varias ocaciones Dinero ha aportado argumentos técnicos al debate sobre el manejo que se le debería dar a la economía colombiana. Los resultados demostraron que sus aportes eran valiosos y correctos. ¿En qué tuvo la razón Dinero?

The Economist escribía que cuando murió Norman Macrae no salió ni un solo obituario en los más importantes periódicos británicos. Macrae había sido un hombre de una influencia excepcional. Durante su carrera de 43 años en la publicación –23 de ellos como subeditor– se convirtió en uno de los motores intelectuales de la revista.

Traemos la historia a colación porque en una evaluación interna de cuáles habían sido nuestros aportes en materia de pensamiento, o crítica, o recomendaciones económicas, al menos en lo que va de la administración Santos II, uno de nuestros jóvenes editores preguntaba ¿cuál era la influencia de unos periodistas que no firman los artículos sino que presentan entonces un cuerpo de pensamiento que es respaldado por la firma y el prestigio de Dinero?

Creemos que este es un ejercicio relevante porque en lo que va de Santos II hemos ensayado dar recomendaciones o expresar preocupaciones puntuales al Gobierno. Nuestra primera edición al iniciar este segundo periodo llevaba en la portada al ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, y su título era primer ratificado, primeros retos. Quisiéramos recapitular algunos de los puntos de discusión económica de mayor relevancia en medio de la coyuntura. En esa primera entrevista le expresamos al Ministro nuestra preocupación sobre la cuenta corriente en un momento en que casi nadie mencionaba ese tema que hoy en día está en el centro de la discusión económica y sobre cuya financiación recae gran parte de los prospectos de crecimiento para el año entrante.

Un segundo tema en el que la revista se anticipó fue la situación de sacarle ‘carne y leche’ a la misma vaca, al advertir que a Ecopetrol se le estaban extrayendo dividendos por 80%, cuando el promedio internacional era de 45% y cómo al mismo tiempo se estaba endeudando a la empresa.

Un tercer tema fue la diversificación de los fondos de pensiones, cuya reglamentación pasó a dormir el sueño de los justos en el Ministerio de Hacienda. Sin embargo, es de señalar que de manera muy afortunada los mismos fondos de pensiones llevaron a cabo esa diversificación el año pasado en el momento en que entraron US$9.000 millones por el cambio en el portafolio que emitió JP Morgan. Estos fondos sacaron US$6.000 millones del sistema, lo que hace que a su vez hoy en día la demanda de dólares por parte de las AFP no se pueda convertir en una amenaza de presiones sobre el mercado cambiario.

Más recientemente, se puntualizó en la necesidad que tendría el Banco de la República de subir la tasa de interés para anclar expectativas y así cumplir con la meta de inflación. La Junta Directiva, como lo presentamos en la edición de mediados de marzo, tomó una alternativa diferente y le apostó a una estrategia como la que había usado el Banco Central de Chile.

Hasta el momento, transcurridos cerca de tres meses, creemos que teníamos la razón: la curva de rendimientos se ha empinado, lo que muestra que las expectativas de mercado, medidas por instrumentos que se transan en el mismo, prevén una inflación más alta. Ojalá no terminemos como Brasil, que ha tenido que subir la tasa constantemente en un periodo de desaceleración económica simplemente para volver a entrar en sus expectativas y ganar credibilidad de nuevo.

Otro punto fue la financiación de las vías 4G. Independientemente de estar de acuerdo o no con la privatización de Isagen (contra la cual hay argumentos serios que hay que absolver sobre todo de competencia, generación y expansión futura en el sector eléctrico), siempre argumentamos que era un error sujetar la financiación de las 4G a la venta de esta empresa. Se podían haber financiado con bonos con garantía soberana en el mercado internacional y luego repagar el nivel de deuda con la venta de la empresa si fuera el caso. Pero condicionar algo fundamental como las 4G a un hecho que podía o no ocurrir fue un error. Un tema clave en esto es la excepción a la regla que habla de la relajación de la Regla Fiscal para inversión o formación bruta de capital fijo, lo cual es una medida totalmente ortodoxa y que hubiera permitido fácilmente haber iniciado estos proyectos hace varios meses.

También advertimos sobre los peligros del impuesto al patrimonio al gravar acervos de capital en vez de flujos, lo cual ha sido descrito por la literatura especializada como distorsionante y antitécnico. Esperemos que estas medidas y la mayor carga tributaria no afecten demasiado el producto nacional ni la inversión para el desarrollo industrial.

Finalmente, en uno de los recientes editoriales llamamos la atención hacia el futuro de la importancia de trabajar sobre el gasto. El presidente Santos ha nombrado una comisión de expertos tributarios para el análisis y estructuración de lo que será la próxima Reforma Tributaria, que seguramente va a salir con una conclusión obvia como es la ampliación de la base de la tarifa del IVA. Aplaudimos los esfuerzos que se han hecho por combatir la evasión, pero el gasto es el tema crucial, sobre todo después de las presiones generadas por los paros como el agrícola o el de maestros, que han traído grandes aumentos en gastos de funcionamiento en perjuicio de la inversión pública.

En síntesis, he aquí algunos puntos que muestran cómo Dinero, en forma responsable, ha aportado argumentos técnicos al debate sobre el manejo que se le debería dar a la economía colombiana.
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