Año de transición

| 1/24/2003 12:00:00 AM

Año de transición

Desde la posesión del presidente Uribe en agosto pasado y hasta finales del 2002, las expectativas en el frente económico se centraron en la capacidad del gobierno para sacar adelante las reformas económicas y lograr un nuevo acuerdo con el FMI, que le permitiera al país acceso a los mercados externos de capital. Esto se logró y el nuevo año empezó en medio de un mayor optimismo respecto a las perspectivas económicas. Un cambio necesario, después de más de cinco años de estancamiento y crecimiento continuo del desempleo y la pobreza.



Aunque este renovado optimismo es absolutamente justificado, la tarea solo habrá terminado cuando se saque adelante en el Referendo lo concerniente a la congelación de los salarios del sector público, o se encuentre una solución alternativa en caso de que este punto no sea aprobado. Bajo este último escenario, el ajuste tendría que ser más severo que el que se está llevando a cabo, para poder cumplir la meta de déficit fiscal acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Este punto es muy importante, pues ahí está la mayor vulnerabilidad de la economía colombiana, ya que su incumplimiento podría llevar a un nuevo cierre de los mercados de crédito. Esta tiene que ser la prioridad del gobierno en todo momento, en tanto que la responsabilidad del sector privado es velar por que se cumplan esta y el resto de las metas.



El 2003 será el año del ajuste fiscal fuerte que permitirá estabilizar las finanzas públicas, para poder llevar a Colombia nuevamente por una senda de crecimiento. Las cosas no serán fáciles, pues las condiciones externas no ayudan. La economía mundial está mal, no hay claridad sobre la recuperación de Estados Unidos, los países vecinos están enredados, el petróleo se está acabando y el precio del café no levanta cabeza. Aún así, no hay que caer en la tentación de aumentar el gasto público, pues ya ha quedado más que demostrado que ese no es el camino para salir adelante. Por el contrario, una estrategia de este tipo acabaría con la confianza que los inversionistas están empezando a tener en el país.



El manejo de la política monetaria también deberá ser impecable este año. La autoridad monetaria deberá velar por que se cumpla la meta de inflación y se mantenga la estabilidad cambiaria.



El ajuste fiscal y el manejo monetario acertado son condiciones necesarias, mas no suficientes, para evitar un nuevo colapso de la economía. Si queremos volver a crecer al ritmo indispensable para reducir el desempleo y la pobreza, hay que ir más allá. Es preciso que el sector privado y el gobierno trabajen en llave para generar las condiciones macro y microeconómicas que permitan que la inversión privada vuelva al país.



En este contexto, es indispensable volver los ojos sobre un tema que el año pasado quedó en un segundo plano, ante el ritmo que imponía la tarea de aprobar las reformas. Se trata del comercio exterior, en el cual el impulso que se logró en los últimos cuatro años se está esfumando en un momento más crítico, cuando las negociaciones de Alca llegan a su apogeo y se avizora un posible acuerdo bilateral con Estados Unidos.



El 2003 tiene que ser el año de la transición hacia un mejor país, donde las expectativas del futuro sean positivas y de crecimiento. Ya empezamos la tarea y no podemos desfallecer en ningún momento.
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