| 12/1/1997 12:00:00 AM

Al oído del nuevo Minhacienda

Estimado Antonio:



En medio de los halagos, felicitaciones, reportes y sorpresas de sus primeras semanas quisiéramos robarle un minuto para hacerle unas sugerencias que podrían ayudarle a innovar la gestión de su Ministerio.



Por favor, no mire hacia atrás. Tras tres años de gobierno, estamos cansados de escuchar de las autoridades que los problemas o han sido heredados o son estructurales. La situación del país se arregla mirando para adelante y tomando decisiones. No reciba las críticas como ataques personales ni emplee su valioso tiempo en descalificar o perseguir a sus contradictores.



Por favor, busque ser realista y concentrarse en lo esencial. La situación no está del color rosa que nos han pintado. Se han acumulado (en este gobierno o en los anteriores, eso no importa) problemas grandes en materia fiscal, de empleo y de financiamiento internacional. No se gaste ingeniando formas de posponer la solución de estos problemas. Utilice su inteligencia, sus estudios en Chicago y Harvard, y su vasta experiencia de negocios para coger el toro por los cachos.



Y, por favor, no se deje poner cuernos. Deje a un lado el devaneo intelectual entre los neoliberales y neocepalinos. Su despacho no debe polarizar al país, sino unirlo alrededor de nuestro futuro. Actúe. El país está confuso con anuncios inconducentes y molesto con la manipulación de la información pública. No crea que todo se puede resolver con más gasto público para unos pocos o que la corrupción es una idea foránea. Tenga pantalones frente al Presidente y el Congreso. No anuncie como decisiones de política lo que usted habría soñado hacer, pero no puede. Más que goces intelectuales, su cargo tiene efectos mayúsculos sobre el desarrollo del país.



La pérdida de credibilidad y de la capacidad de acción del gobierno ha sido acompañada, afortunadamente, de un gran dinamismo de los empresarios que miran al futuro. No de los que se quejan por profesión, sino de los que se arriesgan a construir país.



Apóyese en estos entusiastas y ayude a crear condiciones para que tantos buenos y grandes negocios puedan beneficiar a todos los colombianos.



Puede que le toque ser el ministro de Hacienda de más corta duración en la historia del país, y esté en una difícil época electoral. Pero usted, aun en este gobierno, puede marcar una diferencia. Nos alegramos de su nombramiento. Buena suerte.



Cordialmente,



Poder & Dinero.
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