| 9/28/1998 12:00:00 AM

A ajustar la otra banda

Los ajustes fiscal y de cambios han capturado la atención en los primeros meses de gobierno. Sin duda, son las tareas más urgentes. Pero, paradójicamente, distan de ser las más importantes. Parece que al gobierno y a los analistas se les hubiera rayado el disco y acabado la imaginación. No hay que seguir hablando tanto de estos ajustes y darles largas en el tiempo, sino... hacerlos antes de que sea tarde. Se debe concentrar la atención de la gente y de los empresarios en los temas que nos importan.



El país debe ser seguro o dejará de ser país. La economía debe ser competitiva o no será viable. La sociedad debe ser equitativa para todos o no tendremos ni economía ni país. Hay que volcar la energía del gobierno, de los empresarios y de la gente hacia el logro de la seguridad, la competitividad y la equidad.



La agenda de las Fuerzas Militares y de la Policía está capturada por la guerrilla y el narcotráfico, mientras crecen el crimen y la delincuencia organizada. La agenda de la competitividad está capturada por la tasa de cambio y la estabilidad macro, y no por las políticas micro por desarrollar. El desarrollo regional sigue capturado por los auxilios parlamentarios y las transferencias nacionales, descuidando la vida empresarial de las regiones. La equidad nunca será posible, si la educación o la generación de empleo no son enfrentadas con seriedad.



Para cambiar esto se requiere afinar la otra banda: la orquesta en la que se mueven los ministros. Tienen que ser relevantes y eficaces. Cincuenta días deberían ser suficientes para oír algún planteamiento coherente de los ministros del área empresarial (Agricultura y Desarrollo Económico) o social (Educación, Trabajo, Salud y Cultura).



Las fricciones por espacios burocráticos son torpes: el Ministro de Desarrollo pide la adscripción del Banco del Estado, el Sena, Colciencias y Fonade; el Ministro de Salud pide el ISS; todos quieren arrebatarle Bancoldex a la cartera de Comercio Exterior. Esto es un mal síntoma. Pero, sobre todo, los grandes problemas no son fraccionables en ningún ministerio. El Presidente debe precisar mecanismos de coordinación entre los ministros y de ellos con el resto de la sociedad para el logro de la seguridad, la competitividad o la equidad.



El mensaje sobre la gravedad de la situación heredada y la necesidad de los ajustes está entendido. ¡Bueno es culantro! Es hora de que el gobierno adopte un mensaje constructivo y de futuro. Tanto como sus comunicaciones, el gobierno tiene que mejorar su foco en los grandes problemas y la coordinación de los ejecutores para enfrentarlos eficazmente. Hay que cambiar de tema y... ajustar la otra banda.
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