10 años de aprendizaje

| 7/6/2001 12:00:00 AM

10 años de aprendizaje

El país está celebrando diez años de la Constitución del 91 y también la puesta en marcha del modelo de apertura económica. Han sido diez años difíciles, en los que se pasó del esplendor y el optimismo a la recesión, la crisis y el pesimismo. Pero fueron también diez años en los que el país aprendió. Hoy entendemos mejor quiénes somos y dónde estamos parados como empresarios, como banqueros y como políticos.



Aprendimos con la apertura. El paso de un modelo de economía cerrada y protección a otro de apertura y mercado fue mucho más que una reducción de aranceles. Fue un salto hacia la madurez económica y empresarial, un cambio de paradigmas mentales que no ocurrió de una sola vez, pues se trata de un proceso que evoluciona permanentemente.



Aprendimos principios nuevos para organizarnos como sociedad empresarial. El papel que ha adquirido el derecho a libre competencia en la economía moderna es un ejemplo claro de esta evolución. Mientras que hace 20 años los países se empeñaban en controlar mercados y crear ventajas para sus empresas nacionales, hoy han entendido que lo vital para el crecimiento es mantener condiciones idóneas para la libre competencia. La jurisprudencia asociada a este tema está reemplazando en importancia a los sistemas regulatorios tradicionales y está adquiriendo un peso inusitado en las relaciones entre los países. Como lo muestra nuestro informe de carátula (página 28), el respeto por la libre competencia deberá formar parte de las reflexiones sobre estrategia empresarial en las organizaciones colombianas, pues es parte esencial de su desarrollo futuro.



También aprendimos sobre banca. Desde la perspectiva de los banqueros, la década pasada dejó bien clara la importancia de la ortodoxia y del manejo del riesgo. El diluvio que cayó sobre este sector se llevó muchas entidades. Sin embargo, las que salieron adelante están hoy listas para enfrentar nuevos retos. El principal, sin duda, es el manejo de los riesgos propios del negocio financiero mediante sofisticadas herramientas de talla mundial. La superintendente bancaria está acelerando esta transformación, mediante una serie de normas novedosas (página 62). El esquema se fundamenta en la madurez empresarial de los banqueros, antes que en el temor a la vigilancia del regulador externo. Bienvenida esta reglamentación, cuyo resultado será sin duda un sector financiero más eficiente y confiable.



Finalmente, quién lo creyera, también hemos aprendido sobre política. La reciente aprobación del Acto Legislativo sobre transferencias territoriales, que reforma la Constitución del 91, es una señal clara de que el Congreso sí puede actuar con responsabilidad y sentido del largo plazo (página 26). Hacia adelante, se abre la oportunidad de legislar para construir y no para corregir los abusos que muchas veces se permiten en la ley con el único fin de defender los intereses particulares de unos pocos.



Las infinitas expectativas generadas por la nueva Constitución y la apertura hace 10 años fueron reemplazadas luego por sentimientos exagerados de desazón y decepción, cuando aparecieron los grandes problemas de la década anterior. Debemos aprender de los dos extremos por los que pasamos en estos 10 años, para preservar tanto la capacidad de soñar como la de aprender de los errores. En ese balance está la clave para que Colombia recupere en la década actual el lugar que le corresponde como país y economía líder en América Latina.
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