| 5/22/2008 12:00:00 AM

REVALUACIÓN,?¿CERCA DEL FIN?

? Hay indicios de que la revaluación empezaría a ceder. vale la pena hacer un balance de su efecto sobre nuestra economía. Para sorpresa, el resultado es positivo.

En lo que va corrido del año, el peso colombiano se ha apreciado 13%. En general, en nuestros mercados financieros se percibe que la tendencia durará más tiempo y algunos analistas incluso esperan que el dólar llegue pronto a $1.700. Sin embargo, y sin pretender hacer predicciones precisas sobre el comportamiento de la tasa de cambio en el futuro (algo que es simplemente imposible), vale la pena destacar varios cambios recientes en el panorama, que apuntan hacia una menor revaluación o, al menos, hacia una tendencia revaluacionista menos acelerada que la de los últimos meses.

Primero, la Reserva Federal ha insinuado que posiblemente dejará inalteradas las tasas de interés en su próxima reunión del mes de junio. Es la primera vez que la Fed hace un anuncio de este tipo desde que empezó la crisis financiera. Los mercados financieros internacionales tomaron nota y la reacción fue una apreciación del dólar frente al euro.

Segundo, Brasil decidió subir las tasas de interés ante las presiones inflacionarias y, además, la calificadora de riesgo Standard & Poor's le ha dado la calificación de grado de inversión a los papeles de deuda pública de ese país. La suma de estos dos hechos convierte a Brasil en un destino muy atractivo para la inversión extranjera, especialmente para la que va en busca de altos rendimientos. Esto le quita presión al mercado colombiano.

Tercero, las remesas que envían a nuestro país los colombianos que viven en el exterior podrían reducirse este año, como consecuencia de la desaceleración de la economía de Estados Unidos. En un informe reciente, el Banco Interamericano de Desarrollo advirtió que el porcentaje de extranjeros que envían recursos a sus familiares se redujo de 75% a 50%, por la desaceleración económica y porque muchos de ellos temen perder sus empleos en el corto plazo.

Finalmente, está el tema del creciente déficit de la cuenta corriente, que ya ha empezado a castigar a Colombia. De hecho, esta es la razón por la cual las calificadoras de riesgo no están dispuestas a mejorar la calificación de riesgo del país.

En un horizonte más amplio, si hacemos un balance de lo que ha representado para el país la apreciación de la moneda de los últimos años, se puede decir que este es en general positivo, aunque para muchos resulte sorprendente. Es cierto que los sectores exportadores intensivos en mano de obra se han visto perjudicados, como también es cierto que el gobierno les ha entregado abundantes subsidios para compensarlos. Sin embargo, el resto de la economía se ha beneficiado.

Son muchas las razones que permiten hacer esta afirmación. El costo del capital se ha abaratado, lo que ha hecho posible que el país renueve su aparato productivo. El servicio y el valor de la deuda externa se han reducido en pesos, lo que le permite al gobierno central reducir el déficit fiscal. El valor de las empresas en dólares, así como el valor de sus activos, es hoy muy superior al que era hace cinco años. La revaluación ha permitido controlar la inflación, pues los precios de los bienes transables se han reducido o se han mantenido constantes. El consumidor ha tenido acceso a productos importados de excelente calidad a precios competitivos que mejoran su calidad de vida.

Se podría argumentar en contra de este balance que el daño causado por la revaluación a los sectores exportadores se refleja en el déficit en cuenta corriente que hoy está en la mira de las calificadoras de riesgo. Sin embargo, el problema de la baja competitividad de nuestras exportaciones basadas en mano de obra va mucho más allá del problema cambiario y su verdadera raíz está en el cambio de la especialización del uso de factores en la geografía mundial. La competitividad por mano de obra barata ahora está en Asia. Lo que le corresponde hacer a países como Colombia es avanzar en la modernización de su sistema productivo y competir a partir de conocimiento y no de un bajo precio del trabajo. Para eso, necesitamos renovar nuestro aparato productivo, que es precisamente lo que las empresas colombianas han venido haciendo al amparo de la revaluación del peso. Todo lo anterior es bueno, aumenta la competitividad de la economía y nos pone al día frente a lo que está pasando en el resto del mundo.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?