Panorama de la economía en 2016

| 12/16/2015 7:00:00 PM

Panorama de la economía en 2016

La agenda estará enmarcada por la volatilidad, el ritmo del proceso de paz y las reformas. Pero no son los únicos temas.

Cambio en las regiones

Grandes retos les esperan a los alcaldes y gobernadores que se posesionan el primero de enero. Mejorar los indicadores de seguridad, adelantar grandes obras de infraestructura para facilitar la movilidad, sanear las finanzas y avanzar en educación, son retos generalizados de los próximos alcaldes y gobernadores.

Y aunque muchos tendrán que empezar de cero, lo cierto es que las expectativas son grandes, pues lograr mayores niveles de competitividad es el objetivo al que todos deben apuntar. Si bien las regiones han venido haciendo la tarea, aún quedan muchos pendientes; entre ellos, la recuperación de la industria, que sin duda se traducirá en mayores niveles de empleo.

Otros de los temas clave para los mandatarios será gestionar cómo manejan el tema de la paz y de qué forma adecúan sus regiones a un nuevo escenario en el que el posconflicto será uno de sus grandes retos.

Mercado de Asia, en la mira

Un año muy agitado en materia de comercio exterior esperan los empresarios para 2016. En el frente exportador, el Gobierno tiene puestas sus expectativas en la reactivación de las ventas de bienes no minero-energéticos, para aprovechar las ventajas de una tasa de cambio positiva, y como respuesta a las políticas de promoción de ProColombia y financiación de Bancoldex.

Por el lado de los acuerdos comerciales, la decisión de la Corte Constitucional de declarar si el TLC con Corea es exequible o no se espera para el primer trimestre del año. Esta decisión ha tenido varios aplazamientos por las recusaciones y presiones de algunos gremios que buscan que no se ponga en marcha. Sin embargo, la ministra Cecilia Álvarez ha insistido en varios escenarios en que los empresarios deben competir para mejorar su productividad, pues el mercado protegido es cosa del pasado.

Para finales del primer semestre también se espera que termine la negociación del TLC con Japón, que hasta el momento completa 13 rondas y una minirronda. También está previsto que se avance en la profundización de la Alianza del Pacífico y el país aumente su presencia en los mercados asiáticos.

Finalmente, se espera que en marzo vea la luz la reforma arancelaria, que se ha venido socializando con diferentes actores del comercio exterior. Se estima que al finalizar el primer trimestre el Consejo Superior de Comercio Exterior dé su aprobación final a esta reforma, que ha generado una fuerte controversia, pero que para los mismos empresarios es un tema que no da más espera.

Hay más campo

Buenas y malas noticias tendrá que sortear el sector agropecuario durante el próximo año. Las malas corren por cuenta del clima; pues, si se cumplen los pronósticos de los meteorólogos, la intensidad del Fenómeno del Niño en los primeros meses de 2016 podría poner en aprietos a los productores agropecuarios por un periodo excesivamente seco.

Las buenas, según el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, parten de la puesta en marcha de una nueva institucional que hará más robusto el apoyo del Gobierno al campo. También se espera el despegue del Plan Colombia Siembra, que busca garantizar el cultivo de un millón de hectáreas con una inversión de $1,6 billones, considerada la apuesta más ambiciosa de los últimos 20 años en el sector rural.

Pero podrían aparecer nubarrones. El experto Andrés Espinosa pide coherencia en el Gobierno entre la política agropecuaria y la comercial, pues “mientras el Ministro lanza el Plan Colombia Siembra y le pone el acelerador a un programa ambicioso de fomento a la agricultura, por el otro lado el Ministerio de Comercio le pone el freno y promueve a sangre y fuego una nueva apertura agrícola mediante la rebaja de aranceles y la eliminación de instrumentos de estabilización y protección para el sector”.

En medio de grandes desafíos, los empresarios se preparan para recoger los frutos en un sector que espera, por fin, tener un gran año.

Volatilidad, palabra del año


El que termina es quizás uno de los años en los que el precio del dólar ha estado más brincón, con fuertes alzas y caídas diarias, aunque con tendencia ascendente. La tasa de cambio se ha movido al compás del petróleo y es previsible que así se mantenga en 2016. Por este motivo, Andrés Pardo, director de investigaciones de Corficolombiana, asegura que la volatilidad será la regla del año entrante. Advierte que si el precio del crudo cae por debajo de US$20, la tasa de cambio superaría los $4.000 y Colombia entraría en recesión. Sin embargo, ese es el escenario más pesimista; el más probable es el de un barril de entre US$55 y US$60, lo que implicaría que el precio del dólar podría bajar de sus niveles actuales.

Un consenso entre Citibank, Credicorp, Ultraserfinco, XP Securities y Corficolombina calcula una tasa de cambio promedio en 2016 de $2.919 (frente a $2.660 de 2015) y de $2.690 al 31 de diciembre de 2016 (un año atrás fue de $2.392,46). Otro factor de volatilidad es el déficit de cuenta corriente, que es uno de los más altos del mundo y que es el indicador de mayor vulnerabilidad del país.

Consumo dinámico

Contrario a lo que podría pensarse, los expertos consideran que en 2016 el consumo continuará con buena dinámica. Sin embargo, su desempeño estará muy relacionado con la tasa de cambio, la inflación, el aumento de tasas y los niveles de desempleo, que se espera continúen en un dígito.

Por ahora, lo que es claro es que las clases media y baja han dinamizado las compras y abren nuevas oportunidades. Jaime García, director comercial de Kantar Worldpanel, dice que las marcas locales vienen ganando espacio y el próximo año habrá grandes oportunidades para que, junto con la comunicación y acciones de marketing, las empresas sigan fortaleciendo su presencia con los shoppers.

Según Nielsen, los formatos express seguirán en aumento, al igual que el modelo conocido como hard disccount (D1), mientras el comercio electrónico continuará fortaleciéndose.

Al final, será clave la devaluación y el tipo de decisiones estratégicas que de allí se derivan: subir precios, rentabilizar el portafolio vía productos premiun, reducir los niveles promocionales e innovación.

¿A media luz?

Según XM, administrador del mercado de energía, al 30 de noviembre los embalses se situaron en 66,7%. Para enfrentar este Fenómeno del Niño, considerado uno de los más intensos de las últimas décadas, la generación térmica debe entregar 90 gigavatios hora/día (GWH/día). Sin embargo, también con corte a noviembre, en promedio la generación proveniente de estas plantas se mantuvo en 77 GWH/día, por la no disponibilidad de Termocandelaria –hoy intervenida y en el ojo del huracán– y el mantenimiento preventivo de otras térmicas.

Las hidráulicas han tenido que atender este desfase y la preocupación es que en los meses más duros del Niño no se tengan los recursos hídricos suficientes para generar. Además, todavía está por verse la intensidad del fenómeno, pues podría alargarse a lo largo del primer semestre. Ya con toda la oferta térmica funcionando y las lluvias recientes se espera que se pueda sortear con éxito este Niño. En medio de esta coyuntura, la Creg anunció la estructuración de una nueva subasta de energía para cubrir la demanda de 2018 a 2020. La discusión pasa por entregar el cargo por confiabilidad a a las plantas más eficientes dejando por fuera al gas y a los líquidos.

Entre tanto, para 2016 la agenda de gas está concentrada en nuevos yacimientos, como los de gas asociado a carbón en las minas de Drummond y Cerrejón que aún no han definido la forma de extraerlo; el cumplimiento de Venezuela de su promesa de exportar a Colombia cerca de 40 millones de pies cúbicos; un mayor desarrollo de transporte con ampliaciones de gasoductos, y la entrada en operación de la planta de regasificación de la Costa Caribe.

Vuelve Gerardo

La Superintendencia Financiera de Colombia se ha convertido en una de las instituciones más importantes del sistema económico colombiano. En 2015, la entidad celebró su primera década de funcionamiento. En febrero de 2016 se dará un cambio excepcional: volverá a su cargo Gerardo Hernández, luego de cumplir con una suspensión de 10 meses. Esta fue la sanción final por parte de la Procuraduría General, que inicialmente lo había destituido e inhabilitado por 12 años; en la segunda instancia, el ente de control redujo la sanción, lo que fue interpretado como un reconocimiento de que el Estado colombiano obró bien en el descalabro de InterBolsa, caso que generó la investigación contra Hernández.

El funcionario fue reemplazado por Jorge Castaño, quien ha estado en el cargo desde abril de 2015. A Hernández le corresponderá mantener el seguimiento al sector financiero en un año duro por cuenta del aumento en las tasas de interés y a un mercado de capitales que durante 2015 tocó sus mínimos históricos, especialmente en el segmento de acciones.

La nueva holding estatal


El Gobierno decidió jugársela por mejorar los modelos de gobierno corporativo de las entidades del Estado, acatando las recomendaciones de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (Ocde), las cuales apuntan a que el país debe contar con empresas estatales más eficientes y que manejen sus propios códigos de buen gobierno.

Esto llevó al Gobierno a crear una estructura que le permita cumplir con estos requisitos. Se trata de la nueva holding estatal. Lo que se ha dicho, hasta ahora, es que las compañías que están en poder o bajo el control del Ministerio de Hacienda, se administrarán bajo una dirección autónoma. Sin embargo, quedan muchos interrogantes que seguramente serán resueltos en los primeros meses del año por Camilo Barco, quien estará al frente de la estructura.

En la lista de preguntas están, entre otras, cómo se llevarán a cabo los nombramientos de juntas directivas, cómo serán manejados asuntos como la política de dividendos y las decisiones de inversión. Así mismo, se debe determinar exactamente qué activos incluye y cuándo va a estar totalmente lista. Así las cosas, en los primeros días del año ya se deberá definir cómo se adelantará el proceso para continuar avanzando en el ingreso al club de países de buenas prácticas.

El sucesor de Jota

José Darío Uribe, gerente general del Banco de la República, estará en la institución hasta diciembre de 2016 y desde ya se están barajando las cartas para definir el nuevo líder de la política monetaria en Colombia.

El nombre que suena con más fuerza es el de Hernando Vargas, actual gerente técnico del Emisor, quien desde 2005 tomó las riendas de esta área del Banco, justo cuando Uribe se convirtió en Gerente.

De llegar a ser elegido, Vargas deberá seleccionar el nuevo Gerente Técnico que, según rumores de pasillo del Emisor, podría ser Andrés González, doctor en economía de la Universidad de Estocolmo, quien en la actualidad se desempeña como economista en el Fondo Monetario Internacional. Además, debería contemplar elegir reemplazos en la Gerencia Ejecutiva y en algunas subgerencias del Banco, en las que los funcionarios están cerca a la edad de retiro.

Otros nombres de este sonajero son los ex codirectores Leonardo Villar y Juan José Echavarría, así como los de Ana Fernanda Maiguashca y Juan Pablo Zárate, actuales miembros del cuerpo colegiado.

La elección es un proceso de varias etapas en el que los cinco codirectores, el Ministro de Hacienda y el gerente actual –en la última ronda– votan por el que debería liderar los destinos del banco central. No está de más recordar que los miembros de la Junta del Banco, incluido el ministro de Hacienda, pueden votar por sí mismos y salir elegidos; así pasó en 1993 cuando Miguel Urrutia, entonces codirector del Emisor, le ganó el pulso a Armando Montenegro.

Se espera que el nombre del ungido sea anunciado entre septiembre y noviembre de 2016.

Reformas pendientes

Una eventual firma de los acuerdos de paz entre el Gobierno y las Farc pondrá al país frente a un hecho ineludible: son necesarias más reformas, como la de pensiones, mercado laboral, sistema de salud y régimen tributario.

La reforma pensional generará mucha polémica. Actualmente, el Presupuesto General de la Nación destina $42 billones para cubrir las pensiones públicas que llegan a un pequeño grupo de población. El sistema ha ayudado a aumentar la inequidad y la presión fiscal, y la pregunta es si el sistema puede resistir una estructura binaria: régimen de ahorro individual y de prima media.

Por el lado laboral, si bien el país viene reduciendo en los últimos años los niveles de desempleo, nunca ha logrado llevarlos a estándares internacionales, por cuenta de la informalidad que sigue siendo uno de los principales flagelos.

Otra reforma que va a quedar en evidencia es la del Sistema General de Participaciones (SGP). A partir de 2017, la fórmula de cálculo del SGP volverá a quedar atada a los ingresos corrientes de la nación.

Eso significa que si se hace una reforma tributaria y el recaudo del Gobierno aumenta, los giros a departamentos y municipios deberán aumentar en esa misma proporción. Ese escenario sería muy complejo para el Gobierno, pues muchos recursos se irán a las entidades territoriales, reduciendo el Presupuesto para la administración central. Estas son apenas algunas de las reformas de las que se empezará a hablar el próximo año.

Aprobar la paz

El 23 de marzo podría quedar concluido el proceso de paz. Si se cumple la fecha, el país entrará en un proceso político bastante complejo: la aprobación a través de plebiscito de lo pactado en La Habana.

Este tema dominará la agenda pública durante el primer semestre de 2016. La gran pregunta que muchos se hacen es qué será lo que quedará a consideración de la ciudadanía: todos los detalles del acuerdo o la generalidad de lo pactado.

Para el sector privado es clave conocer los alcances de la negociación y, como mencionan algunos empresarios, este es un momento de inflexión porque se está a un poco más de tres meses de firmar un acuerdo que aún no está claro. Lo más importante en la agenda de corto plazo es aclarar los acuerdos de la negociación. En el frente económico, el Gobierno considera que un acuerdo de paz podría traerle al país 1,5 puntos porcentuales de crecimiento económico y el crecimiento potencial podría estar en casi 6%.

La gran pregunta hoy pasa por si los colombianos se la jugarán por la finalización de un conflicto de más de 50 años, dándole el sí y en qué condiciones, o votarán por continuarlo. Esa es la disyuntiva.

Lejos de la meta

La inflación seguirá dándole dolores de cabeza a la Junta del Emisor el próximo año, todo por cuenta de los factores que dominaron la agenda de 2015: el Fenómeno del Niño y la devaluación del peso. El tema no solo complicará, una vez más, la negociación del salario mínimo en diciembre, sino que presionaría al Banco de la República a continuar con la senda expansiva de tasas de interés, pese a que se espera que la economía crezca menos de 3%.

De hecho, mientras algunos analistas del mercado esperaban en noviembre pasado un ajuste en la meta de inflación, el Emisor jugó con el lenguaje al anunciar su objetivo del próximo año. Resulta que a diferencia de noviembres anteriores, cuando anunciaba la meta del próximo año, el Emisor señaló en su comunicado que la meta de inflación era de 3% (+/- 1 punto porcentual), sin dejar explícito que se estaba refiriendo a 2016. Eso sí, el Gerente del Emisor, ha sido enfático al señalar que el país no llegaría a ese objetivo en 2016.

El Ideam anunció un recrudecimiento del Fenómeno del Niño en los próximos meses, situación que le metería presión a los precios de los alimentos y la energía, aunque se esperaría que para el segundo semestre el aumento de precios diera una tregua. Por eso, el último informe de Inflación del Banco indicó que “La inflación anual al consumidor se mantendría en niveles superiores a 5% durante los siguientes cuatro trimestres, alcanzando un máximo entre marzo y junio”. Vienen tiempos caros.

Industria en transición


Cuatro meses continuos de recuperación completa la industria colombiana al cierre de septiembre cuando, según las cifras del Dane, la producción registró un crecimiento de 2%. Este resultado, según el viceministro de Desarrollo Empresarial, Daniel Arango Ángel, es la ‘cuota inicial’ de lo que será un gran año.

Las estrellas parecen estarse alineando para 2016: por un lado, una tasa de cambio que hace atractivo exportar y reduce la competencia de los productos importados. Y, por otro, la puesta en marcha de la nueva Política de Desarrollo Empresarial que apunta a fomentar la competitividad.

Para Arango, el gran desafío para los industriales está en mejorar la productividad. Según él, las tasas de 0,26% de productividad total de los factores en promedio entre 2000 y 2010 siguen siendo muy bajas y exigen medidas de choque por parte del empresariado.

Del lado del Gobierno se han diseñado políticas que van desde beneficios tributarios para incentivar la innovación –permiten descontar del impuesto de renta hasta $175 por cada $100 en inversión– hasta medidas para promover los avances en la adopción y adaptación de tecnologías.

Los empresarios tendrán que trabajar en transferencia de conocimiento y mejoramiento de capacidades gerenciales “que les permitan modernizar sus procesos y producir bienes con mayor valor agregado”, dice el funcionario.

Impuestos a la vista

La necesidad de fortalecer las finanzas públicas con una nueva reforma tributaria hará que el Gobierno se la juegue con presentar una iniciativa que, de acuerdo con el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, quedará radicada en marzo.

Este ajuste de impuestos se hace necesario por la caída estructural en los ingresos mineros y petroleros –que podría llevar al país a un déficit fiscal cercano a los $19 billones– y porque la estructura tributaria todavía cuenta con muchas imperfecciones. Por ejemplo, el país se comprometió con desmontar el gravamen a los movimientos financieros en 2018, un tributo antitécnico, sin embargo no ha podido cumplir con esta meta. Además, los impuestos se han convertido en uno de los principales problemas de los empresarios a la hora de hacer negocios: 68% del recaudo recae en un poco más de 3.400 empresas.

El debate tributario será uno de los más polémicos el próximo año. Aquí también hay una disyuntiva: o una reforma estructural o, nuevamente, una reforma fiscalista que tape el hueco del Presupuesto, pero que no resuelve los problemas estructurales.

Los puntos más sensibles en la propuesta que la Misión Tributaria le va a presentar al Gobierno a finales de 2015 van a estar relacionados con un aumento en el IVA y la eliminación de algunas exenciones, gravar a las Entidades Sin Ánimo de Lucro (Esal), el tema de dividendos y aumentar la base en personas naturales.
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