Opinión

  • | 2011/09/14 18:00

    Impuestos en el traspaso generacional

    ¿No será que el mismo Estado no se ha dado cuenta de que con sus gravosos impuestos de sucesión contribuye a que el dicho popular que dice: “Padre rico, hijo playboy y nieto pordiosero” se vuelva una triste realidad?

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La semana pasada, durante el Congreso de Fenalco, tuve oportunidad de conversar con el presidente del gremio, Dr. Guillermo Botero, con quien compartí una charla muy interesante sobre el tema de los impuestos de sucesión o de herencia en Colombia, y sobre las propuestas que él ha hecho de que se reduzcan los impuestos sucesorales para las familias empresarias. No puedo estar más de acuerdo con esa propuesta, porque percibo todos los días el sufrimiento en aquellas familias empresarias que, no solamente cuando sufren la desgracia de la falta de sus fundadores, tienen que acudir a la venta de algunas de sus propiedades para poder pagar los impuestos correspondientes a su herencia, y así recibir el legado de sus padres. En algunos casos, la misma venta de las acciones que se reciben en herencia suele suceder. Y… ¿entonces qué pasa con ese patrimonio que se ha construido con tanto trabajo durante tantos años?

En Colombia, los impuestos de sucesión son tan elevados que, si las familias empresarias no han hecho una planeación sucesoral detallada, los impuestos a pagar, en caso del fallecimiento de uno de los socios, pueden llegar a ser confiscatorios; es decir, pueden llegar a ser tan altos que quebrantarán paulatinamente la propiedad privada hasta hacerla desaparecer. Cada vez que una persona desea transferir su propiedad, bien sea en vida o por causa de su muerte, sus herederos se enfrentan al pago de impuesto de renta sobre la ganancia ocasional, sin importar si cuentan o no con el dinero para esto. En caso de no tener liquidez suficiente, son pocas las opciones: vender los bienes de la herencia u otro activo para pagar los impuestos, o no pagar el impuesto. Imaginemos este escenario en el traspaso de la propiedad de una empresa durante tres o más generaciones de una misma familia… para ese entonces, toda la propiedad se habrá vendido para pagar los impuestos, o el Estado la “confiscaría” por el no pago de los mismos.

¿No será que el mismo Estado no se ha dado cuenta de que con sus gravosos impuestos de sucesión contribuye a que el dicho popular que dice: “Padre rico, hijo playboy y nieto pordiosero” se vuelva una triste realidad? Si las empresas de familia producen una parte tan importante del Producto Interno Bruto y del empleo de Colombia, y que por el pago de impuestos muchas de esas empresas pueden desaparecer, por qué no hacer caso a lo que dice el Dr. Guillermo Botero y pensar en una reducción de esos impuestos de sucesión? Hace algunos años, la Superintendencia de Sociedades decía que había más de 100.000 empresas de familia cambiando de manos, de una primera a una segunda generación. Entonces, ¿que podremos esperar con esos cambios generacionales que se avecinan?

Como si fuera poco, en muchos casos los herederos no logran ponerse de acuerdo en relación con el destino de los bienes heredados una vez sea liquidada la sucesión, y hecha la asignación de la herencia. Así las cosas, los herederos suelen tomar la decisión de vender los bienes asignados con el fin de lograr liquidez. Por eso, la sucesión se convierte entonces en el evento que disuelve la riqueza acumulada de muchos años de trabajo y le quita la unidad de propósito y dirección que pretendía el fundador de la empresa. Entonces, ¿cómo podemos garantizar el futuro de las familias empresarias en Colombia? ¿Cómo garantizar la preservación y aumento de la riqueza generada por los fundadores de empresas familiares?

Las autoridades españolas parecen haber entendido el tema de la sucesión en las empresas familiares y han llegado a aplicar buenos porcentajes de exenciones tributarias por la trasferencia de activos de una generación a la siguiente.

Señor empresario, señores presidentes de gremios: ¿Por qué no apoyar la propuesta del señor presidente de Fenalco, Dr. Guillermo Botero, y plantear al Gobierno la posibilidad de que se disminuya el impuesto de la sucesión en las familias empresarias con el fin de que puedan seguir contribuyendo a la generación de empleo y del Producto Interno Bruto, una vez pasen de una generación a la siguiente? ¿Si otros países lo han hecho, por qué no pensar en que eso se pueda hacer también en Colombia?
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