Opinión

  • | 2011/11/09 18:00

    Dinastías familiares

    Recuerde que el éxito y la persistencia de las familias empresarias tienen una incidencia invaluable en el empleo en Colombia y el mundo.

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Esta semana el gobierno nacional anunció la tasa de desempleo en Colombia, que después de muchos años, logró ser de nuevo de un solo dígito: 9,2%. Esta noticia lleva a pensar en el papel que tienen las familias empresarias en los resultados de la economía colombiana y en la generación de empleo, considerando que una gran parte de las empresas de nuestro país son de familia.

Muchos de nosotros trabajamos por lograr la longevidad de las familias empresarias. Como lo hemos dicho en otras oportunidades, varios académicos, como Joseph Astrachan, han demostrado que 30% de las familias empresarias sobrevive al paso de primera a segunda generación, y solo 10% de estas sobreviven al paso de segunda a tercera generación. Miguel Ángel Gallo, profesor emérito de la Universidad de Navarra, reflexiona al respecto y plantea que si estos índices de sobrevivencia se incrementaran en 20% o 30%, probablemente, no existiría desempleo en Europa.

Estos datos me permiten afirmar que el impacto y beneficios que se pueden lograr en la economía a través de las familias empresarias son invaluables. Con esto en mente, ¿cómo lograr la continuidad de las empresas de familia en el tiempo? Lo ideal sería, como muchos académicos lo llamarían (Dennis Jaffe y Sam Lane, entre otros), construir dinastías empresariales. Este término resulta llamativo, pues lo primero que se nos viene a la cabeza al hablar de dinastías son las monarquías europeas. Sin embargo, Dennis Jaffe, uno de los fundadores del Family Firm Institute, explica que resulta apropiado usarlo para denotar familias que trabajan por multiplicar los frutos de la riqueza generada por sus fundadores.

Así las cosas, para convertirse en una dinastía empresarial, las familias empresarias deben recorrer un arduo camino. Podría decirse que existen tres grandes etapas de las familias empresarias. La primera de ellas de “emprendimiento”. Este es el momento en el que se inicia el negocio de familia basado en la estrategia personal que le imprime su fundador. Durante esta etapa la toma de decisiones está en manos de una sola persona y las estructuras de gobierno son simples. A medida que la familia, el negocio y la propiedad crecen, la familia empresaria se convierte en una “Sociedad Familiar” caracterizada porque un grupo de hermanos administra un negocio maduro y se empiezan a dar pequeños pasos en la implementación de estructuras de gobierno, como por ejemplo, una junta directiva, a veces informal. Con los años, esta sociedad familiar se fortalecerá y se estructurará para convertirse en una “Dinastía Empresarial”, en la que el negocio será manejado ya por varias ramas familiares que esperan mantener tasas de rentabilidad crecientes. En esta etapa ya las familias necesitan estructuras formales de gobierno y de propiedad.

Entonces, ¿cómo convertir un negocio familiar en una dinastía empresarial? ¿Cómo lo lograron la familia Rockefeller, los Rothschild y las 38 empresas que pertenecen a los Henokiens, el selecto grupo de empresas centenarias en el mundo?

Realmente no existe un único camino para convertirse en dinastía empresarial. Cada empresa familiar evoluciona de forma diferente según sus valores, misión, visión, entorno, características del negocio y dinámica familiar. Sin embargo, si uno mira con detenimiento, estas organizaciones tienen dos factores en común: crean e implementan sólidas estructuras de gobierno en la familia y en el negocio, y organizan cuidadosa y estratégicamente la propiedad de la empresa.

Los organismos de gobierno familiar y corporativo (Consejo de Familia, Asamblea de Familia, Junta Directiva, Junta de Accionistas...) permiten a estas organizaciones estructurar las relaciones y tomar decisiones. Para que funcionen de forma adecuada, es importante que se encuentren interconectadas y que exista coherencia y comunicación constante entre ellas. Por otra parte, la estructuración adecuada de propiedad permitirá a la familia conservar y acrecentar la riqueza familiar.

Señor empresario: usted podría ser el creador de una de estas organizaciones. Para lograrlo es importante trabajar por este fin desde ahora. Tener claros los valores, misión y visión de la empresa familiar, formar accionistas responsables, organizar el gobierno familiar y corporativo y planear la organización de la propiedad son, entre otros, elementos que le facilitarán el camino para convertir su empresa familiar en una dinastía empresarial. Recuerde que el éxito y la persistencia de las familias empresarias tienen una incidencia invaluable en el empleo en Colombia y el mundo.
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