| 6/13/2014 6:00:00 AM

Los de Finanzas

Estos ejecutivos son estratégicos para la estructura de las organizaciones pues son los encargados de administrar el efectivo.

La agilidad mental y enfoque en resultados son dos de sus grandes virtudes. Si bien no tienen días fáciles por el alto nivel de estrés que manejan, su habilidad para aprender en poco tiempo les permite volverse expertos en lidiar con los problemas, la ambigüedad y los entornos complejos.

Su día normalmente empieza muy temprano. Las 7 es una buena hora para iniciar largas jornadas que se extienden, en promedio, entre 10 y 12 horas y en las que no solo ven números, también deben sacar tiempo para escuchar y atender los requerimientos, “quejas y reclamos” de las personas que están a su cargo. En su mayoría casados, estos profesionales tienen la facilidad para expresarse en inglés, portugués y hasta japonés. Además, tienen bajo su responsabilidad, entre otras tareas, maximizar el valor de sus organizaciones tomando las mejores decisiones de inversión y financiamiento y llevando a cabo una adecuada administración de los activos.

Sin duda, no es tarea fácil. Por eso, cuando las firmas cazatalentos realizan sus procesos de selección tienen en cuenta no solo su conocimiento en el manejo tributario y financiero, sino sus habilidades como business partner, porque deben, desde su conocimiento funcional, retar al resto de la organización en relación con el retorno y la rentabilidad de cada una de las decisiones de negocio. De ahí el gran papel que juegan al interior de sus compañías.

Son piezas clave. Más allá de formar parte del organigrama de las empresas, está el cumplimiento de los exigentes planes de la organización. Pablo Londoño, socio de la firma CT Partners, dice que el vicepresidente financiero moderno conoce a profundidad el mercado, y trabaja en equipo con las áreas comercial, de mercadeo y operaciones para entender la creación de valor de cada una de las decisiones que se toman.

Tienen el don del liderazgo y el trabajo en equipo se convierte en una prioridad y es una de sus mayores competencias profesionales. No cuelgan en sus oficinas diplomas, pero en su hoja de vida los tienen todos. Su origen profesional es variado: hay administradores, economistas e ingenieros; eso sí, todos tienen especializaciones o maestrías, ya sea de universidades nacionales o internacionales.

Estos vicepresidentes, cuyas edades se ubican en promedio entre 40 y 50 años, han hecho escuela en sus propias empresas. Su cargo no lo ocupan por azar, han llegado allí después de escalar en la organización y de demostrar sus capacidades y cualidades, tanto profesionales como personales. En promedio son profesionales que llevan en su organización más de 8 años y, aunque algunos tienen un poco menos, su responsabilidad y compromiso con la empresa es el mismo que si llevaran una o dos décadas.

La tecnología, los computadores, los cuadros de Excel y los números, tanto grandes como pequeños, hacen parte de su cotidianidad; sin embargo, esto no es impedimento para sacar tiempo para sus familias y hacer lo que les gusta: leer, correr, jugar golf, tocar guitarra y hasta coleccionar billetes. Manejan presupuestos que a veces resultan incluso difíciles de leer y, dependiendo de la empresa, estos pueden llevar desde seis ceros a la derecha hasta 9 o 12, lo que ratifica una vez más su responsabilidad. Su rango salarial es igualmente importante en cifras, pues dependiendo del tamaño de la organización puede superar los $40 millones.

Paisas y bogotanos son apetecidos por estas empresas para hacer parte de su grupo de ejecutivos en el área de finanzas, un departamento que es soporte del buen manejo y crecimiento sostenible de los recursos de la organización para el mediano y largo plazo. Como sucede con muchos otros ejecutivos, los vicepresidentes de finanzas siempre tienen la mirada puesta en el futuro, en un futuro con cifras en negro, con datos crecientes y una expansión que va de la mano del buen manejo que den a los recursos de los cuales se encargan. Definitivamente, es el gerente de la plata, el encargado de girarla o de guardarla cuando es necesario.
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