| 8/18/2016 12:00:00 AM

Futuro de la ETB todavía es una llamada en espera

La Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá busca transformarse y reinventarse para seguir vigente. Sin embargo, el Distrito ya decidió su venta.

Por esas vueltas de la vida, a un migrante cubano, José Raimundo Martínez, el país le debe la creación de la Compañía Colombiana de Teléfonos, que precedió a la actual Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB), uno de los cuatro grandes operadores en ese sector.

La ETB nació el 28 de agosto de 1884, ocho años después de que Graham Bell patentara el teléfono y cuatro meses antes de hacer la primera llamada desde un aparato fijo –en la sede de la Compañía, ubicada en la céntrica Calle de la Concepción (Calle 13 con Carrera 7) de Bogotá– a un establecimiento comercial del distinguido sector de Chapinero, para la época en el norte de la fría y gris capital.

La compañía de Teléfonos colindaba con la cervecería Bavaria y la Compañía Colombiana de Seguros, Colseguros, y fue tal el impacto que causó entre los ciudadanos el nuevo servicio que empezaron a referirse al vecindario como la “calle del teléfono”.

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En ese entonces tenía tres empleados, dos conmutadores y 200 líneas telefónicas. El servicio era exclusivamente del Gobierno, pero debido a la gran demanda amplió su cobertura al comercio y a las viviendas particulares, cuenta la historia.

En 1940, cuando la empresa tenía 8.649 teléfonos, pasó de las manos de un dueño privado, The Bogota Telephone Company, a la administración del municipio, que ocho años después cambió las operadoras por la automatización para llegar a los sitios más apartados de la ciudad.

Las cifras en la Compañía de teléfonos fueron variando a la misma velocidad con la que se pasaron de cuatro hasta siete dígitos en los números de las líneas telefónicas en 1978. Diez años antes, en 1968, instalaron el primer teléfono público monedero de la ciudad, empotrado en cabinas plásticas en forma de burbujas y asumieron, en 1971, la hoy controvertida semaforización de la ciudad. Al finalizar la década de los 70, la ETB tenía 400.000 usuarios y en 1985, 710.000.

Con la apertura económica y la modernización del Estado, se le acabó la dicha a la firma como monopolio estatal en el mercado de telefonía fija, cuando ya se vislumbraba la aparición de la telefonía celular en el mundo.

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Con timidez y a la vez ganas de no quedarse por fuera de las movidas aperturistas, en 1989 se convirtió en socio de Comunicación Celular, que luego se llamó Comcel y que hoy, como Claro, es filial de América Móvil, empresa con la que tienen una millonaria y larga controversia jurídica (estimada en $300.000 millones) por acuerdos tarifarios, que ha llegado hasta el Tribunal Andino de Justicia y sigue pendiente de resolver.

Al comenzar los 90 también empieza el fin del monopolio de la ETB, pues los reguladores promovieron la llegada de nuevos competidores al mercado, en un ambiente de apertura económica que cobijaba a todos los sectores de la economía.

En estos primeros años de la década de los 90 se dieron los grandes cambios para la compañía y en general para el negocio de telecomunicaciones en el país. La ETB, en su razón social, deja ser Empresa de Teléfonos para llamarse Empresa de Telecomunicaciones, lo que la preparó para actuar en un mercado competido, tras la eliminación de las licencias para prestar servicio de telecomunicaciones y también le abrió el mercado de larga distancia nacional e internacional.

Para ese momento, ETB tenía cerca de 1,8 millones de líneas que representaban 33% de las existentes en el país y era líder absoluto en el mercado bogotano, pero de allí dio el salto en 1998 hasta convertirse en una empresa nacional que incursionó en servicios de larga distancia en Colombia y el mundo. Hoy tiene presencia en ocho regionales.

A finales del siglo pasado la empresa se convirtió en una sociedad por acciones de capital mixto. En ese momento la penetración de líneas fijas llegó a 17% de la población colombiana. La penetración de internet era incipiente en el país y de cada 1.000 habitantes, 34 tenían computadores y solo 0,5 tenían acceso a internet por marcación telefónica.

En el año 2000 inician la operación de red de datos a través de la marca Data Mundo y su nodo de internet. En 2002 reemplazaron los teléfonos públicos monederos por 31.000 que operaban con tarjeta prepago.

Con el nuevo siglo también llegó lo que ETB llama su “segunda era”, marcada por un proceso de liberalización del mercado y erosión gradual de ingresos de la compañía que se ha prolongado en el tiempo. En esa primera década se incrementan las conexiones de internet fijo y los ingresos de los servicios de telefonía móvil desplazan a la telefonía fija, que se estanca. En la actualidad, con 57 millones, hay más líneas móviles que habitantes en el país.

Para hacerle frente al estancamiento y teniendo en cuenta que, con los desarrollos tecnológicos, sobre una misma red pueden viajar varios servicios, empaquetaron la oferta de servicios fijos, internet y televisión y aceleraron el despliegue de la tecnología conocida como ADSL en el mercado de servicios de conectividad fija.

En 2003, ETB, junto con EPM, recibe del Ministerio de Comunicaciones la licencia de PCS (Servicio Personal de Comunicaciones, por su sigla en inglés) que le dio la posibilidad de ingresar al mercado de los móviles y ensayar una eventual y nunca vista alianza o fusión con la empresa pública de Medellín.

En ese mismo año, considerado como el último paso de la Empresa en su proceso de transformación, mediante la democratización accionaria obtuvo recursos por $245.000 millones de 61.313 inversionistas colombianos y así ingresa a la Bolsa de Valores.

Una operación a través de la Bolsa es lo que también se vislumbra en la llamada “tercera era”, que ha comenzado en 2016, pues el Distrito Capital ha decidido poner en venta su participación accionaria en la empresa.

ETB pierde mercado especialmente desde 2010, al no responder a la competencia creciente, la tendencia en el empaquetamiento de servicios y la demanda por más velocidades y nuevos servicios, especialmente móviles.

Por eso, mientras cuaja el cambio de dueño, el plan es tener más clientes usando móviles y conectar más hogares a la fibra óptica que están desplegando desde 2013 en la ciudad para ofrecer internet a velocidades superiores a las del mercado y servicio de televisión. Para la ETB, el futuro es todavía una llamada en espera.

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