| 10/16/2014 6:00:00 AM

No solo cifras

La sostenibilidad es la variable crítica del éxito y el diferencial en el largo plazo.

Para estructurar hoy un negocio de largo plazo no es suficiente con ajustar las cifras de ventas, ingresos y utilidades. Es necesario ir más allá y considerar como variable crítica de éxito el impacto que las operaciones tendrán en el entorno y en los diferentes grupos de interés.

A diferencia de los crecimientos de las industrias en el siglo pasado, hoy es claro que el mundo sí tiene límites. “Temas como el agua y su manejo, el estrés hídrico, el calentamiento global y la escasez de bienes ecosistémicos demuestran que hay limitaciones y que el mundo no puede producir como en el pasado”, dice Santiago Madriñán, presidente de Cecodes.

La sostenibilidad, que incluye el análisis no solo del desempeño económico sino también del social y ambiental de las empresas, se ha convertido en un concepto clave en el desarrollo empresarial. Antes era un tema aislado y preocupación de algunas áreas individuales de las compañías; pero hoy ya ha ido permeando a las juntas y a los niveles directivos y cobija todas las acciones de las empresas, a tal punto que se ha transformado en un elemento clave en la estrategia y supervivencia de las compañías hacia el futuro.

A tal punto que en el mundo los indicadores de sostenibilidad se han convertido en un exigente referente para las compañías, pues analizan no solo los comportamientos en materia económica y financiera, y en los campos sociales y ambientales, sino también incluyen las buenas prácticas de gobierno corporativo. Además, en muchas ocasiones, pueden ser factores decisivos para determinar tendencias en el precio de sus acciones.

Estos son insumos valiosos para las decisiones de los inversionistas que buscan empresas de proyección y largo plazo para llevar sus recursos y obtener mejores resultados. Y para las empresas es fundamental operar bajo estos principios, pues les permite atraer estos recursos para apalancar sus expansiones y, en mercados cada vez más competidos, pueden ser diferenciales frente a sus competidores.

El más claro ejemplo es el Índice de Sostenibilidad del Dow Jones, el principal indicador internacional que monitorea el ejercicio de las compañías que transan sus acciones en bolsa para destacar aquellas con los estándares más altos de sostenibilidad en sus sectores y frente a sus pares en el mundo.

La medición evalúa la gestión sostenible de más de 3.000 empresas de 59 sectores económicos del planeta. La representación de Colombia ha venido consolidándose año a año. Firmas como Nutresa, Bancolombia, Ecopetrol, Sura, Argos, Empresa de Energía de Bogotá y Davivienda hacen parte de este grupo –en el índice global y en el de mercados emergentes– y son referentes de sus operaciones sostenibles. Otros, como Empresas Públicas de Medellín (EPM), cuyas acciones no se transan en Bolsa, decidieron someterse a los rigurosos análisis del índice y hoy hacen parte de lo que se denomina el Anuario, que es la posibilidad que tienen de comparar sus estándares con las empresas que mueven sus acciones en la Bolsa. Toda una prueba ácida.

Las más sostenibles

Nutresa

En 2004, lo que hoy se conoce como el Grupo Nutresa facturaba un poco más de US$800 millones. Una década después, este conglomerado de alimentos llevó sus ventas a cerca de US$3.000 millones (unos $6 billones). Pero sus objetivos no terminan allí y, por el contrario, siguen en ascenso: su mega para 2020 es duplicar esos ingresos y ubicarlos en $11,8 billones.

¿Cómo lo va a lograr? Apalancado en un portafolio de productos y marcas conocidas que generan la mejor relación precio/valor, disponibles en la región y que son gestionados por un equipo talentoso e innovador “que aporta al desarrollo sostenible”.

Bajo este concepto –de desarrollo sostenible– están integrados todos sus objetivos estratégicos. Su comportamiento dentro del entorno de negocios es reconocido a nivel internacional: en el Índice de Sostenibilidad del Dow Jones es una de las ocho compañías líderes en sostenibilidad corporativa en el sector de alimentos en el mundo y referente de mejores prácticas a ese nivel.

Argos

Hace apenas unos años Argos tuvo muy poca diferenciación para los mercados. Inversiones Argos, la holding y hoy Grupo Argos, era la mayor accionista de Cementos y esta compañía era casi el eje central de la operación. Sin embargo, el grupo dio un salto e inició una transformación profunda: ingresó al negocio de energía, escindió negocios mineros, de puertos e inmobiliarios y conformó con cada uno de ellos empresas para convertirse, hoy por hoy, en uno de los conglomerados más importantes de infraestructura del país.

En materia económica alcanzó ingresos en 2013 por más de $7,6 billones, el Ebitda se ubicó en $1,9 billones y la utilidad neta fue de $295.000 millones. En todos ellos con tendencia creciente, pues registró variaciones de 14%, 18% y 95%, respectivamente.

Por su gestión en sostenibilidad, en 2013 Grupo Argos fue incluido en el Índice Global de Sostenibilidad del Dow Jones y fue una de las dos empresas colombianas incluidas en el Índice Global Compact 100 de Naciones Unidas.

Smurfit Kappa Colombia

Esta multinacional es una de las líderes globales en la producción de empaques a base de papel: tiene 41.000 colaboradores y 350 centros de producción en todo el planeta. En Colombia, con 70 años de operación, es protagonista principal del sector: sus ventas superan los $750.000 millones y dentro de su estrategia ambiental y social tiene un rol clave: es el principal reforestador en el país y el mayor reciclador de papel y cartón.

En 35 municipios de Cauca, Valle, Quindío, Risaralda, Caldas, Tolima y Antioquia cuenta con más de 68.000 hectáreas de plantaciones forestales comerciales y bosque natural protegido. Solo en 2013, sembró más de 2,5 millones de árboles en plantaciones forestales comerciales y promueve la conservación de bosque natural en 21.000 hectáreas, que representan 30% de su patrimonio forestal. Además, recuperó 87.000 toneladas de material reciclable y produjo 110.000 toneladas de cajas de cartón corrugado, que representa una solución de empaque sostenible.
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