| 9/2/2015 7:00:00 PM

En qué invertir

Si usted está dispuesto a aguantar un tiempo en medio de un panorama de incertidumbre, invertir en activos colombianos es una buena opción. Hoy se puede comprar barato.

Buscar alternativas de inversión no es fácil, con el precio del petróleo en el mismo nivel de hace cinco años, un dólar imparable, la cotización de las acciones por el suelo, una inflación que amenaza con desbordarse y una economía desacelerada, quienes quieren encontrar la mejor opción para hacer rendir su dinero o, al menos, no perder, no solo deben asesorarse bien sino que han de tener claro que la economía es cíclica y que el actual momento bajista terminará para luego volver a subir.

El lío, por supuesto, está en saber cuándo se llegará al punto de inflexión.

“Cada crisis genera una oportunidad y esta no se ve fácil, hay que buscarla. Invertir cuando todo está bien no tiene complicación, la gracia está en hacerlo en medio de la turbulencia”, opina Juan Pablo Cuevas, director ejecutivo de banca transaccional para América Latina de Bank of America.

Prueba de su argumento es lo que ha pasado con la acción de Ecopetrol. Este año ha perdido 20% y el pasado 25 de agosto llegó a costar $1.425, tan solo $25 por encima del valor al que salió al mercado en 2007. Lo que para algunos inversionistas fue una tragedia, pues compraron mucho más caro (alcanzó a estar cerca de $6.000 en 2012), fue una oportunidad para otros que vieron en los $1.425 una ganga y que incluso pudieron hacer ganancias de 8% en solo tres días, pues el 28 de agosto de ese año la acción de la petrolera ya costaba $1.545.

Esto no significa que el título de Ecopetrol no vaya a caer más y que ya pasó lo peor, solo que con buena asesoría y buscando con cuidado se puede ganar. No en vano mientras unos lloran, siempre hay otros que ríen.

De hecho, en lo que va de 2015 hay algunos inversionistas que han mantenido una constante sonrisa y son aquellos que decidieron apostarle al dólar y a los activos del exterior. Con una devaluación de 33% en lo corrido del año es a quienes mejor les ha ido. Igualmente, los que les apostaron a acciones o bonos extranjeros han podido hacer utilidades por dos vías: el aumento de precios y el efecto cambiario.

Los analistas que consulta Dinero dos veces al año para tomarles el pulso a los mercados acertaron en enero en su recomendación de invertir en dólares, pero muy pocos dimensionaron la marcada alza que tendría la divisa. Aunque para lo que resta del año mantienen su preferencia por el billete verde, no prevén que llegará al 31 de diciembre sobre los $3.000. En promedio, creen que terminará en $2.877, dado que esperan que activos como el petróleo se recuperen entre septiembre y diciembre.



Las 19 firmas que fueron consultadas para esta guía de inversión siguen pensando, tal como lo expresaron en enero, que la peor amenaza que enfrenta la economía nacional es que los precios de las materias primas no levanten cabeza. Así mismo, les preocupa más que China se siga debilitando, que la esperada alza en las tasas de interés de Estados Unidos, la cual desde luego va a afectar, pero no tan duro como la desaceleración asiática.

Esta expectativa hace que no descarten una posible rebaja en la calificación del país, dada su fuerte dependencia de los factores externos, pero confían en que la infraestructura y la industria podrán ayudar a compensar el hueco dejado por el petróleo. Su confianza se evidencia en que a la hora de escoger los mercados recomendados para invertir, Colombia ocupa un lugar preponderante justamente porque hay activos baratos con los que se pueden hacer buenas utilidades.

“El tema es que ustedes en Colombia son más negativos de lo que somos afuera. Desde el exterior lo seguimos considerando un mercado atractivo, que está afectado por temas internacionales como todos sus vecinos. Hay que entender que las crisis no se pueden esquivar, sino que toca aprender a manejarlas para poder sacarles provecho”, reitera Cuevas, del Bank of America.


Con el freno de mano

Luego de crecer 2,8% en el primer trimestre de 2015, nivel que corroboró una desaceleración frente a 2014 y que fue el más bajo desde el tercer trimestre de 2012, el pesimismo se ha tomado las proyecciones sobre el desempeño económico del país. Los más optimistas –Old Mutual, Credicorp, Raddar y Ultrabursátiles– creen que el PIB se puede expandir 3,2%, un dato inferior al 4,6% de 2014, mientras que los pesimistas ven 2% para el cierre de año (Casa de Bolsa).

Sus diferencias se basan en las expectativas que tienen sobre los precios del petróleo, la desaceleración china y las finanzas públicas. Quienes ven una recuperación del oro negro, también esperan una menor devaluación y, por ende, un alivio en las cuentas del Gobierno; quienes lo ven aún más abajo no dudan en afirmar que viene una crisis profunda.

Las preocupaciones de los analistas están en el frente externo, dado que las exportaciones caen desde octubre de 2014 y esto ha deteriorado considerablemente el déficit de cuenta corriente; simultáneamente el encarecimiento del dólar, que está en máximos históricos, amenaza el costo de vida y descuadra aún más las finanzas públicas, que no solo tienen que responder por los gastos actuales, sino por los que se esperan tras el proceso de paz. Con más factores en contra que a favor, 2015 no solo es un año retador para los inversionistas, sino para todos los colombianos.

¿Desconfiados?

Uno de los motores de la economía son las expectativas de los consumidores, si estos piensan que las cosas van a estar bien, consumen más y empujan el PIB, pero si ven lo contrario, lo que se produce es una desaceleración. En julio, la confianza del consumidor que mide mensualmente Fedesarrollo tuvo una fuerte caída y los expertos prevén mayoritariamente que este indicador se siga deteriorando. En Valora Inversiones dicen que esto será producto de la presión que ejerce el menor crecimiento económico, el alto valor del dólar, el proceso de paz –que genera más dudas que certezas en la actualidad– y la crisis que se vive en la frontera con Venezuela. A esto se suma la desaceleración de los países emergentes, como China, que jala a todos sus pares.

Ventas demoradas

Aunque se esperaba que con el alza del dólar las exportaciones no tradicionales, en particular de manufactura y de productos agrícolas, vivieran su cuarto de hora, esto aún no ha ocurrido y por el contrario las ventas externas siguen bajando. La explicación de analistas, como los de Casa de Bolsa, es que es más fácil destruir –como ocurrió con la revaluación–, que crear –como se espera que haga la devaluación–.Los expertos encuestados están divididos entre quienes ven la recuperación de las exportaciones este año y los que la ven después de 2016.

En el primer grupo sostienen que las no tradicionales ya han corregido, pues en enero registraron US$1.028 millones, y en junio ya iban en US$1.249 millones. “Es probable que en los próximos meses sigan mejorando, pero a un ritmo modesto. Aunque la devaluación debería favorecer este tipo de exportaciones, la reacción de los productores y la búsqueda de mercados toma tiempo”, opinan en el Banco de Bogotá.

Por el contrario, en BTG Pactual ven la mejora después de 2016, porque la preparación de los sectores manufactureros hacia exportaciones, así como la consecución de nuevos mercados, se demora. Además, gran parte de los costos del sector industrial son importados, de tal manera que las ventajas de la depreciación no son ni inmediatas ni completas.

Crudo panorama

Las materias primas y, en particular el petróleo, se mantienen como el factor determinante para la economía nacional. Guillermo Valencia, de Macrowise, explica que hacer predicciones cuando es posible un precio del crudo entre US$30 y US$95 por barril crea dos futuros distintos: si llega a los US$30 y la desaceleración de China continúa, los países exportadores de petróleo entran en crisis y esta se propaga al resto de emergentes.

El mundo se refugia en acciones estadounidenses y el Nasdaq supera nuevos máximos históricos. Esto es similar a lo que pasó en la crisis asiática de 1997, que luego se transmitió a Rusia en 1998 y, posteriormente, impulsaría el crecimiento de la burbuja puntocom, como en 1999.

En este escenario, las acciones colombianas caerían aún más, el peso seguiría débil y Brasil podría sufrir un baja de calificación afectando toda la región. En el escenario con petróleo a US$30, tasas de interés estadounidenses al alza y el gobierno chino estableciendo nuevos estímulos monetarios y fiscales, el efecto sería negativo para las compañías de shale oil (petróleo no convencional), que quedarían al borde de la quiebra. Esto reduciría la oferta de petróleo estadounidense y los países productores de petróleo en mercados emergentes presentarían alta inestabilidad política, en especial en el Medio Oriente. Esto llevaría a un choque de oferta que, sumado a la reactivación de la demanda china, subiría el crudo a los US$95. En este escenario se beneficiarían países productores sin problemas geopolíticos; es decir, una gran oportunidad de compra de activos colombianos.



Lo bueno de la mala hora

Ser una de las bolsas de peor desempeño en el mundo en 2015 no es la mejor credencial. Y aunque esa es la característica del mercado de acciones colombiano, este aún ofrece oportunidades para aquellos inversionistas dispuestos a aguantar los altibajos naturales de este activo y a dejar su dinero quieto por un largo plazo.La lógica es sencilla: aprovechar que empresas valiosas, que siguen marchando con sus negocios y que además son multilatinas, como Grupo Sura o Cementos Argos, hoy están baratas y tiene todo el sentido esperar que suban, lo que no se sabe es cuándo va a ocurrir.

La acción de Sura, por ejemplo, ha perdido 12% de su valor este año, mientras que Cementos Argos ha descendido 6,94%, pese a que ambas no solo dependen de su operación en Colombia sino que tienen una fuerte presencia externa.No obstante, para que la bolsa nacional vuelva a ser atractiva se requiere que se detenga el alza de la tasa de cambio y, si no desciende, al menos que no suba más, puesto que los dólares compiten con las acciones como alternativa de inversión.

“La recuperación del peso está muy cerca y el dólar se estabilizará entre $3.050 y $3.100. Si a eso se le suma una subida del precio del petróleo, que esperamos ocurra entre 3 y 6 meses, tiene sentido ver que hoy el mercado accionario colombiano ofrece una oportunidad histórica para comprar”, estiman en Arena Bursátil.

Otro factor que impulsaría la bolsa es un incremento en el nivel de inversión extranjera de portafolio, dado que estos jugadores han sido los más importantes del mercado accionario en los últimos años manejando cerca de 30% de los flujos diarios. Los analistas encuestados advierten que, además de un petróleo más caro y un dólar más barato, se debe incentivar el ingreso de nuevas empresas a la Bolsa.

En Davivienda Corredores añaden que otro elemento para fortalecer las acciones es una menor incertidumbre frente a la situación fundamental de la economía en lo que se refiere a los déficits fiscal y de cuenta corriente, así como frente al crecimiento, la inflación y las tasas del Banco de la República. Por el lado externo también se necesita mayor tranquilidad frente a variables como la desaceleración en China y las tasas de interés en Estados Unidos.Además de entender los factores que afectan la inversión en acciones, quienes opten por esta alternativa deben tener claro que por su alta volatilidad es una opción para los que soportan el riesgo.

Para comprar

Estas son las acciones colombianas que, a jucio de los analistas consultados por Dinero, pueden tener los mejores resultados en términos de rentabilidad, así como aquellas con las cuales los inversionitas obtendrían resultados menos halagadores.

Bancolombia. No solo es el mayor banco del país, sino que muestra solidez y mantiene sus indicadores de eficiencia altos. Sus múltiplos, comparados con sus competidores, son inferiores, lo que le da margen para seguir valorizándose. Además, está en el sector financiero, uno de los llamados a empujar el PIB.

Grupo Argos. Es una holding que se beneficia del comportamiento positivo de sus inversiones, como Cementos Argos. Su valoración ha sido castigada por el mercado, lo que da una oportunidad para comprar a buen precio. Además, tiene la ventaja de estar concentrada en el sector de infraestructura.

Grupo Sura. Ha sido una acción que ha mostrado solidez en medio de la afectación del mercado, lo que la ha convertido en un refugio para los inversionistas. Está en un sector defensivo, debido a su alta diversificación geográfica. Es la dueña de Sura Asset Management, la mayor AFP de América Latina.

Cementos Argos. Ubicada en el sector que puede jalonar el crecimiento económico, esta acción es atractiva por su exposición a infraestructura y al mercado de Estados Unidos. Hoy, cerca de la mitad de sus ingresos son en dólares. Tiene un portafolio de inversión de $1,5 billones que le da flexibilidad para futuros proyectos y se espera su expansión en Chile y Perú.

Corficolombiana. Tiene sus negocios diversificados, ofrece un dividendo atractivo y participa en cinco proyectos de la primera ola de las concesiones 4G. Esto la ratifica como una acción defensiva en momentos de incertidumbre como el actual. Además, forma parte del Grupo Aval, el principal conglomerado financiero del país.

El apego a la patria

El hecho de que el mercado colombiano sea uno de los más castigados hoy en el mundo ha generado lo que los expertos llaman niveles interesantes para entrar. Esto abre oportunidades de inversión de largo plazo, tanto en acciones como en renta fija. Algo similar ocurre con Europa, que además tiene buenas perspectivas de recuperación. El tercer mercado recomendado es Estados Unidos, dado que su economía es una de las que tienen mejores expectativas de crecimiento en el mundo. Si además la Reserva Federal suba las tasas de interés antes de lo previsto, aumentaría el rendimiento del país del Norte.

Para no comprar

Pacific. El precio del petróleo afecta su caja y presiona su deuda. Ha sufrido un deterioro de sus indicadores financieros, a lo cual se suma una disminución en el capex (monto de inversiones) de exploración, que hará muy retador el escenario para 2016. El año entrante tendrá otro factor en contra, pues ya no contará con la producción de Campo Rubiales.

Ecopetrol. Va a tener dificultades mayores si el petróleo sigue cayendo. También está más endeudada y se prevé una fuerte repartición de utilidades que puede descapitalizar a esta empresa, cuyo mayor accionista es el Estado. Igualmente se espera una reducción de sus dividendos a mediados de 2016.

Canacol. Es una empresa de menor escala en el sector petrolero que, sin embargo, está altamente afectada por la coyuntura. Las noticias recientes siguen apuntando a un desempeño negativo del hidrocarburo y la posibilidad de estabilización en el precio luce lejana. Aunque ha sido una de las acciones que mejor le ha ido este año, no se prevé que suba más su rentabilidad.

Celsia. La reciente regulación frente a la remuneración de las termoeléctricas podría tener un impacto significativo en su desempeño financiero, según Bancolombia. Esta firma también podría verse afectada por las dificultades sociales y ambientales en sus expansiones, como las que se han registrado en la línea de transmisión hacia Buenaventura.

Avianca.
El riesgo del dinero que tiene atrapado en Venezuela sigue perjudicando a esta aerolínea. Su negocio es muy sensible al ciclo económico y está perturbada por el encarecimiento del dólar, que frena las decisiones de compra de tiquetes aéreos. Adicionalmente, en su afán por mantener el volumen de pasajeros está comprimiendo sus márgenes.

El Pipe no es suficiente

Los analistas internacionales, así como los locales, han reducido sus expectativas de crecimiento del país. De hecho, el más negativo, según el sondeo mensual de Latin Focus Consensus, es Bofa Merrill Lynch que prevé apenas 1,9% para este año.

En JP Morgan ven un 3%, pues esperan una caída de la demanda doméstica y el impacto negativo de una menor inversión de las petroleras (capex). Aunque consideran que el arranque de la Refinería de Cartagena y el desarrollo de las vías 4G ayudarán a compensar la caída, no será suficiente. “En el contexto actual, no vemos mucho espacio para la implementación de estímulos fiscales o monetarios y ni el PIPE 2.0 –lanzado por el Gobierno en mayo pasado– cambia nuestra opinión”, sostienen los expertos de JP Morgan.

No obstante, acaban de mejorar su visión del país, al pasarlo de underweigth (un mercado que no es suficientemente bueno para invertir) a neutral, dado que consideran que los activos colombianos están excesivamente castigados y se pueden conseguir buenos precios para entrar. Sus recomendados son las acciones de Bancolombia y las de Cemex LatAm.

El enredo de la paz

Aunque la idea de llegar a un acuerdo de paz con las Farc genera expectativas positivas por un posible reemplazo del gasto en seguridad en otros sectores que hoy requieren más recursos, y porque se incrementaría la confianza y eso atraería inversión, los mercados no se mueven con lo que sucede en La Habana.

“Luego de un proceso que ha sido tan dilatado, se generan pocas expectativas. Hasta que no se tengan avances de consideración será muy difícil determinar el impacto en el mediano plazo”, comentan en Alianza Valores, al tiempo que en el Banco de Bogotá consideran que, a pesar de la poca información que hay sobre el proceso, los mercados se han inclinado por descontar un desenlace favorable. Si ese no es el resultado, el tema de la paz podría tener un impacto mayor en los mercados.

La firma de consumo Raddar aclara que, aunque el mercado bursátil solo descontará el tema de la paz cuando se sepa cómo será el postconflicto, a nivel de los hogares muchos ya están dilatando sus compras en espera de lo que suceda con la guerrilla.

El peor error

Cuando los mercados entran en pánico y solo se ven números rojos, lo más fácil es dejarse contagiar y salir a vender lo que se tiene, especialmente si son acciones. Sin embargo, ese es el peor error que puede cometer un inversionista.

Lo que se debe hacer, según los expertos, es tratar de mantener la inversión mientras pasa la tormenta y esperar a llegar a la meta de ganancias que la persona se estableció, para luego sí vender, no importa si después sube más.

“Los inversionistas que tratan de definir un punto de entrada y de salida que anticipe caídas o subidas de los mercados, generalmente se equivocan, pues esto es muy difícil de pronosticar”, dicen en Capital Economics. Lo que sí ha ocurrido con frecuencia, y así lo demuestran estudios en Wall Street, es que cuando los mercados empiezan a corregir lo hacen con fuerza y eso permite obtener ganancias interesantes, lo importante es tener la capacidad para aguantar cuando todo cae.


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