| 5/25/2017 12:01:00 AM

Ranking de los colegios de mayor calidad de Colombia en 2017

Dinero realizó una clasificación de los colegios de mayor calidad de Colombia. Entérese cuáles son los más destacados la categoría de primaria, media y secundaria.

El país avanza en educación primaria, media y secundaria, según el Índice Sintético de Calidad. No obstante, expertos dicen que este indicador mejora a paso muy lento

Desde 2015 el Gobierno usa una nueva herramienta para medir la calidad de la educación, uno de los grandes talones de Aquiles del país. Se trata del Índice Sintético de Calidad Educativa (Isce), el cual busca ayudar a convertir a Colombia en el país más educado en 2025, y no solo por la cantidad de niños y jóvenes que van al colegio, sino por lo que aprenden.

Las mejoras en cobertura son innegables: hasta 2014 esta alcanzaba 92,3% en primaria y 78,9% en secundaria, al tiempo que la tasa de alfabetismo entre las personas de 25 a 64 años llegaba a 95% hasta 2015. Sin embargo, Colombia sigue de colero en pruebas internacionales como las Pisa –aunque ha mejorado, continúa por debajo de la media de los países que se presentaron a la prueba en ciencias, matemáticas y lectura– y, a nivel local, la diferencia de los resultados entre los colegios privados y los públicos sigue siendo abrumadora.

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Con el Isce no solo se busca determinar los avances que se logren en educación, sino también premiar a los que más se esfuercen. Este indicador se calcula en una escala de 1 a 10, con base en cuatro componentes: el primero es desempeño (donde la nota máxima es 4), que mide cómo les fue a los colegios en las pruebas de Estado con respecto a su zona geográfica y al resto del país. El segundo componente (que también tiene una calificación máxima de 4) es el progreso, y allí cada colegio se compara consigo mismo en los resultados de las pruebas Saber del año anterior. Se valora la cantidad de alumnos que logran sacar del nivel de desempeño insuficiente y los que se promueven al nivel avanzado.

El tercer componente del Isce es la eficiencia, que se mide como el porcentaje de estudiantes que pasan el año escolar (la nota máxima es 1) y el cuarto componente (donde también la calificación máxima es 1) es el ambiente escolar, el cual se mide con una encuesta paralela que traen las pruebas Saber 5o y 9o, donde se les pregunta a los estudiantes si el profesor hace seguimiento al aprendizaje o si tiene estrategias pedagógicas en el aula.

De esta manera, un colegio con excelente puntaje en el Isce es aquel que saca 4 en desempeño, 4 en progreso, 1 en eficiencia y 1 en ambiente escolar.

Los resultados

El Isce no se calcula como un todo para un colegio, sino que se divide por niveles educativos: primaria (que va del grado primero al quinto), secundaria (del sexto al noveno) y media (décimo y once). Por este motivo, un colegio que ofrece todo el ciclo de educación tiene tres indicadores.

En la primera medición del Isce, en 2015, el resultado nacional de primaria fue de 5,07 (sobre 10), en secundaria de 4,93 y en media de 5,57. Dos años después, los resultados fueron de 5,65, 5,61 y 6,01, respectivamente.

Para el Gobierno, estas cifras son prueba irrefutable de avance y no solo porque los números son mayores, sino porque también se superaron las Metas de Mejoramiento Mínimo Anual (MMA), que son unos objetivos que se fijan para cada colegio desde 2016 hasta 2025, así como para todo el país.

Para este año, las MMA eran de 5,40 en primaria, 5,32 en secundaria y 5,97 en media. Para el próximo año, las metas fueron fijadas en 5,81, 5,87 y 6,24, respectivamente, y según el Ministerio de Educación, la ventaja de esta metodología es que permite tener un rumbo claro para el país, al tiempo que se dibuja una senda para cada colegio de acuerdo a sus posibilidades de crecimiento. Es más, si se alcanzan las metas propuestas a 2025, el país podría igualar a Chile en pruebas internacionales como las Pisa.

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En el más reciente resultado de las Pisa, que es de 2015, 3,3% de los alumnos chilenos que presentaron la prueba registraron un nivel excelente en al menos una asignatura, mientras en Colombia fue apenas 1,2%.

Si se desagregan los resultados del Isce por regiones, en primaria, secundaria y media se destaca Tunja como la capital con mejor resultado y Duitama como el mejor municipio. Cundinamarca sobresale como el departamento con el resultado más alto en primaria y secundaria y Santander ocupa el primer lugar en educación media.

Con incentivos

Para los colegios, en especial los de carácter público, avanzar en el Isce no solo implica una mejora en su calidad, sino un reconocimiento del Estado. De hecho, este año el Gobierno prometió entregar $62.917 millones en incentivos a las instituciones oficiales que lograron superar las metas de mejoramiento anual en los tres niveles y que superaron su Índice Sintético de Calidad del año anterior.

En total, serán 1.511 instituciones educativas de 79 departamentos, ciudades y municipios certificados las que recibirán los recursos.

No obstante, la entrega de esos incentivos es uno de los peros que tiene el Isce. Darío Maldonado, profesor de la Escuela de Gobierno de Los Andes y experto en desempeño estudiantil, considera que la creación del índice es positiva y es mucho mejor de lo que había antes, pues ahora se cuenta con algo de información. “No tengo inquietudes en términos técnicos de la forma como se mide, pero sí me preocupa que las instituciones aún no estén listas para recibir incentivos por sus avances en el Isce, pues eso puede viciar el índice”, sostiene.

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Su argumento es que la ambición por ganarse los incentivos puede llevar a las instituciones a tomar decisiones incorrectas, como las de no dejar que los estudiantes con resultados académicos insuficientes presenten las pruebas de Estado con el resto del grupo, para que no bajen los promedios.

Así mismo, Maldonado y otros expertos en educación dudan con respecto a que la mejora en el Isce sea un indicador inequívoco de que la calidad de la educación en el país está mejorando, en parte porque es una medición joven y aún no tiene una base amplia de datos y, también, porque quien les hace seguimiento es el Gobierno y no terceros.

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Otras estrategias

Ciro Parra, decano de la facultad de Educación de la Universidad de La Sabana, considera que la debilidad del Isce está en que es autorreferencial, pues es una comparación de un colegio consigo mismo. “Si una institución pasa de un índice de 3,5 a 3,6, claro que hay mejora, pero la escala va hasta 10. Por ende, es una información que sigue siendo insuficiente y no permite establecer tendencias”, opina.

Este académico considera, sin embargo, que es mejor tener datos inciertos de la educación a no tener nada, por eso apoya que se haga este tipo de mediciones. Lo que no le gusta es que se sobredimensionen sus resultados.

Señala que para mejorar la calidad de la educación hay estrategias probadas, que son más efectivas que los índices y que consisten en estimular a los profesores (mejorándoles su seguridad social, así como su reconocimiento dentro de la sociedad) y a los estudiantes. También se requiere involucrar más a los padres de familia y “devolverle a la institución educativa su propia gobernabilidad, pues ahora la profesión docente está cada vez más judicializada”, subraya.

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Julián de Zubiría, director del Instituto Alberto Merani y consultor en educación de las Naciones Unidas, considera que el Isce es un paso adelante para la educación del país, y le parece acertado que se haya dividido por los ciclos de primaria, secundaria y media, pues cada segmento es distinto y requiere habilidades diferentes para maestros y alumnos.

La idea es buena pero la medición no tanto. Como país, el avance general que hemos alcanzado es reducido, más si se tiene en cuenta que iniciamos tan abajo y debería ser más fácil avanzar. Por eso, llama la atención que vamos a un paso en extremo lento, porque no se toman medidas estructurales sobre currículo, educación inicial, liderazgo o formación de docentes. Hay algunos casos de instituciones que tienen resultados extraordinarios de manera sorpresiva y algo sospechosa”, comenta y agrega que el Isce es un buen esfuerzo, pero que solo diagnostica una parte de la calidad, pues tienen problemas técnicos en su cálculo.

Justamente esa es la preocupación de algunos de los colegios de élite o tradicionales, pues no aparecen en los primeros puestos del ranking elaborado por el Ministerio de Educación. Su argumento es que el Isce castiga a los colegios que en la primera medición tuvieron un buen puntaje, pues lo que más se valora es el progreso, así que si una institución comenzó con una calificación de 8 –la escala es de 1 a 10– y al año siguiente sube a 8,5 y luego a 9, no avanza tanto en el indicador de calidad como aquella que comenzó en 4 y dos años después llega a 7.

De Zubiría no comparte esa crítica, pues considera que la gran ventaja del Isce es que lleva a que la institución busque mejorar sus propios resultados. “No estamos ante una competencia deportiva, sino ante un mecanismo social que busca reconocer a los que más avanzan”, reitera.

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Los mejores

De acuerdo con la medición de este año, el colegio privado de Ibagué Liceo Colombia obtuvo el puntaje más alto de Isce en el nivel de primaria, con un resultado de 9,47 y una gran mejoría si se tiene en cuenta que en 2015 había sacado apenas 1,73 y en 2016 saltó a 8,69.

En el nivel secundaria, el primer lugar fue para el también privado Instituto Ángeles de Dios, ubicado en Cali y que registró un índice de calidad de 9,50. Según la rectora de la institución, Tirsa Dionisia Caicedo, los buenos resultados se deben a un esfuerzo enorme y a que son muy creativos en la formación de los estudiantes. A esto le suman un énfasis de capacitación anual para docentes y alumnos en presentación de las pruebas Saber.

Ángeles de Dios es un instituto que fue ideado por la propia Caicedo, quien en 1990 empezó a evidenciar que no había los cupos suficientes para la demanda de estudiantes de su comunidad. Ella era educadora en la zona de Manuela Beltrán, una localidad con muchos problemas de pandillas y falta de oportunidades para los jóvenes en el distrito de Agua Blanca, en Cali. Por esta falta de cupos, decidió crear un colegio para empezar a darles oportunidades de estudio a los jóvenes que no cabían en los otros colegios públicos.

Empezó con 60 estudiantes, al siguiente año ya eran 300 y hoy, 27 años después, tiene en sus aulas a 1.083 alumnos.

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El colegio con mejor puntaje en el nivel de educación media fue el Diana Oese de Cali, también privado y que obtuvo 9,79. Inglés y matemáticas fueron las dos áreas de estudio que les permitieron a sus estudiantes alcanzar los mayores avances en el Isce y, según la rectora de la institución, Esperanza Rivas, son resultados que hablan de estudiantes juiciosos, pero también que se divierten aprendiendo.

Su experiencia de maestra le ha confirmado que la enseñanza lúdica y con ambientes de esparcimiento permiten que los niños “se sientan como en una fiesta y aprendan”, pues además son los mejores espacios para reforzar los saberes. “No hay nada peor que una clase aburrida”, reconoce.

A esto se suma que los padres se involucran en el proceso de aprendizaje de sus hijos y la entrega de reportes se realiza cada mes –en vez de ser bimensual o trimestral– a fin de solucionar con mayor rapidez los problemas que se les presenten a los estudiantes en el proceso académico.

Los oficiales

Si se analiza el índice de calidad solo entre colegios públicos, el ganador en primaria es la Institución Rural Santa Teresa, en El Paujil, Caquetá, que registró una calificación de 9,12

Para su rectora, Edna Marilyn Díaz Gómez, una serie de factores pudieron haber contribuido para lograr este reconocimiento: “Tenemos un proyecto educativo institucional contextualizado y en permanente reflexión. Además, los docentes han comprendido la importancia de cambiar las prácticas pedagógicas convencionales”, explica.

Esa versatilidad pedagógica se ve reflejada en una mejor disposición de los estudiantes durante a las clases. “Inculcamos en alumnos y docentes el gusto por el conocimiento, la lectura y escritura. Construimos metas y hacemos seguimiento a ellas”, dice la rectora, quien agrega que esta institución educativa cuenta con 13 sedes rurales y la mitad de ellas están ubicadas en zonas de difícil acceso.

Otra de las ventajas que ofrece este colegio a sus estudiantes es que les da la posibilidad de respetar los tiempos de aprendizaje. No todos aprenden a la primera lectura o clase. “Las innovaciones educativas en el medio rural deben basarse en estrategias abiertas y flexibles que beneficien al estudiante. Estas estrategias deben respetar su ritmo de avance”, explica Díaz.

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En secundaria, el primer lugar es para colegio distrital San Gabriel de Barranquilla, con una nota de 8,78 y en media el Liceo Integrado de Bachillerato Universidad de Nariño, que obtuvo 9,39.

El director de esta institución, Óscar Fernando Soto, atribuye a cuatro aspectos la consolidación del colegio como uno de los mejores del país. El primero es la historia del Liceo, pues en 300 años ha venido madurando un proyecto educativo que está volviendo a lo básico, centrado en el orden, el respeto, el aseo y la exigencia.

El segundo aspecto es el grupo de docentes, conformado por 45 profesores que son egresados distinguidos de la Universidad de Nariño. Se trata de una planta joven que en 70% cuenta con títulos de posgrado.

Su tercer punto a favor es el respaldo financiero y tecnológico de la Universidad de Nariño, que le aporta al Liceo alrededor de 65% de su presupuesto. El cuarto factor es denominado por el rector como el “efecto permanencia” de los estudiantes, pues en su mayoría ingresan desde primaria y cuando llegan a 11 evidencian su preparación bajo la tutela de un proyecto y malla curricular exigente, dice Soto.

Agrega que otra ventaja del Liceo es que fue uno de los pioneros de la llamada jornada única. Sus estudiantes terminan la parte académica a la 1 de la tarde y dos horas después regresan para formarse en proyectos culturales, deportivos y artísticos.

Por regiones

Uno de los ejes para medir la calidad educativa se basa en analizar el comportamiento de las Entidades Territoriales Certificadas (ETC), que son las jurisdicciones en que se divide el país para administrar el servicio educativo y las que tienen Secretarías de Educación. En total son 95.

Entre ellas el primer lugar indiscutible fue la de Duitama, que logró en promedio los mejores resultados en primaria, secundaria y básica.

También se destaca Floridablanca, Santander. Su secretario de Educación, Juan Carlos Ostos, atribuye el éxito de los estudiantes de esa población en el Índice Sintético de Calidad a una estrategia de largo plazo, que consiste en la humanización de la educación pública. Esto se logra dignificando el ejercicio de la docencia, por medio del cual el maestro recibe el reconocimiento de la comunidad y recupera el prestigio social de su profesión. “Gracias a ello, los maestros de Floridablanca enseñan con una motivación plena”, asegura el funcionario.

Además, esta Secretaría de Educación promueve la capacitación de sus docentes en el manejo de instrumentos de las tecnologías de la información y el bilingüismo.

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De manera paralela, el gobierno local ha hecho de la educación un eje transversal de sus planes de desarrollo. Por eso, mantiene un alto nivel de inversión en infraestructura educativa. Una muestra de ello es que en los planteles públicos del municipio se dispone de una tableta digital por estudiante.

Las mejoras en el Isce evidencian que el país se está encaminando hacia una educación de calidad, el reto está en lograr que los colegios que obtienen los mejores puntajes no sean la excepción, sino la regla.

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