| 12/16/2015 7:00:00 PM

Cambio de chip para la industria automotriz colombiana

El sector automotor está golpeado por la devaluación, el alza en las tasas de interés y la carga impositiva. Jorge Mejía, presidente de GM Colmotores analiza este y otros temas de interés nacional. Dice que hay que apostarle a la paz.

Los retos de los empresarios de la industria automotriz para 2016 no son menores. El alza en las tasas de interés, el menor índice de confianza del consumidor y las constantes fluctuaciones de la tasa de cambio, son algunas de sus principales preocupaciones.

Así lo percibe Jorge Mejía, presidente de GM Colmotores, quien también analiza el impacto que tiene la reforma tributaria para la industria, así como el proceso de paz y la actitud que deben asumir los colombianos frente a un escenario de pos conflicto.

¿Cómo ve el proceso de paz?

Soy positivo con este tema. No tengo duda de que habrá una transición, no solo en la negociación sino en el país asimilándolo y esto no será fácil, pero hay que apostarle a tener una Colombia en paz. 

¿Qué piensa de ver a Timochenko en alguna entidad del estado, por ejemplo, la Dian?

Esa puede ser una parte de la reforma tributaria (risas). 

¿Está dispuesto a tragarse ese sapo?

En una negociación tenemos que dar para recibir. Estamos recibiendo la paz, es necesario entregar y yo confío en que el equipo negociador haga un buen trabajo que no genere grandes costos para el país. No creo que haya cambios drásticos en los fundamentos del país. Es necesario cambiar el chip y ese cambio tiene un costo.

¿Lo asusta una nueva reforma tributaria? 

Los empresarios hemos pedido una reforma estructural porque el sistema tributario es una colcha de retazos, está muy desbalanceado y la industria tiene una carga encima que es atroz. Sin embargo, lo que preocupa es que algo salga mal y la historia no ha dado buenas noticias. El Gobierno tiene que fondearse y ahí viene la gran preocupación, cómo va a hacer para obtener más ingresos pero que la gente pague menos. No es un panorama fácil.

¿Qué tanto les impactó la reforma pasada?

En 2014 terminamos tributando 72% de las utilidades antes de impuestos. Eso es un nivel absurdo. Este año, que será de menos utilidades, la tributación también será alta.

¿Pero, ustedes no se benefician con la zona franca?

La zona franca nos da una ventaja que no es muy grande, debido a que está exclusivamente dedicada a la producción de los paneles y algunos sub ensambles de los vehículos, lo que implica que es una porción pequeña del costo final del producto. 

¿Cree que la paz pueda condicionar el contenido de la reforma tributaria teniendo en cuenta que los dos anuncios están previstos para marzo?

No lo creo. Considero que esto es circunstancial y no tiene nada que ver. El equipo negociador que está al frente del proceso es muy serio. No creo que se vaya a poner por delante al país entero para lograr la paz.

¿A cuántos kilómetros por hora avanza la industria automotriz?

En la última década la industria venía a 120 kilómetros por hora, en el tope del límite que exige la regulación en el país y en 2012 y 2013 se frenó llegando a un ritmo de 50 kilómetros por hora, por no decir que va en reversa. En 2014 volvió a acelerar, pero no mucho. Este año tendrá un freno de por lo menos 12% o 13% por debajo del año pasado, con un último trimestre que va a estar alrededor de 20% por debajo de 2014. Hay una caída importante de la confianza del consumidor.

¿Qué tanto se han encarecido los carros este año?

En promedio se han subido precios alrededor de 20%. Hay una diferencia entre modelos y marcas, porque depende de dónde provienen, ya que cada país ha devaluado distinto.

¿Seguirán subiendo los precios en 2016?

El 20% no alcanza a cubrir el 70% de devaluación y por eso es probable que sigan subiendo.

¿Qué tanto le preocupa el alza en las tasas de interés?

Es duro porque 70% de los vehículos se venden financiados y al tener una tasa de interés tan alta, presiona la demanda. Esto lo que hace es subir los precios. Considero que es una decisión equivocada porque en este momento la dinámica de los precios no está jalonada por la oferta y la demanda sino por la devaluación y restringir la demanda no va a cambiar eso. Esto también llevará a que el crecimiento de la economía se siga frenando. Con estas determinaciones puede que arreglen el dolor de cabeza, pero nos va a dar un infarto.

¿Y el otro año, que vendrá para el sector?

No habrá crecimiento y se registrarán ventas de alrededor de 280.000 unidades, número similar al de este año. 

¿En este contexto, cuál fue la decisión de negocios más difícil que tomó este año?

Fue duro reducir producción. Después de haber producido a dos turnos en el segundo semestre de 2014, en este momento se hace a un turno. Subir los precios tampoco fue fácil.

¿Y qué está pensando para 2016?

Las decisiones ya las tomamos. Nosotros somos muy rápidos. Si en el escenario macroeconómico –que no lo controlamos nosotros– se mantienen condiciones similares a las de este año, el trabajo en la empresa ya está hecho.

¿A cuántos kilómetros se moviliza por Bogotá?

Muy lento, pero la elección de Enrique Peñalosa es positiva, porque no se dedica a apagar incendios sino que piensa y repiensa la ciudad muchos años adelante y esto es una gran oportunidad para una ciudad que lleva más de 10 años estancada. Claramente estamos en una ciudad que tiene muchos problemas de movilidad por muchas razones: no se ha mantenido la malla vial, no se ha organizado el sistema de transporte público como estaba definido, no se ha acabado de implementar el SITP, no se han acabado de hacer vías y no se han planteado nuevas ideas de cómo manejar la cuidad a futuro, entre otras.

Febrero próximo tiene 29 días, ¿tiene agüeros con los años bisiestos?

No tengo agüeros. Que febrero tenga 29 días se traduce en que tendremos un día más de ventas, entonces eso es bueno.
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