| 6/23/2016 12:00:00 AM

Mattos vs Hyundai: Disputa para alquilar balcón

La disputa por el mercado de estos vehículos coreanos está para alquilar balcón. Carlos Mattos se fue duro contra la multinacional y su nuevo socio en Colombia, el grupo Eljuri de Ecuador. La demanda empezó en $770.000 millones. Se ve lejos la posibilidad de un arreglo.

El 15 de septiembre de 2015, Hyundai Motor Company le dirigió una carta a Carlos Mattos, presidente de Hyundai Colombia Automotriz, con el fin de informarle que no le renovaría su contrato para vender carros en Colombia. La lacónica comunicación no solo cerraba una fructífera relación comercial de casi 25 años –durante los cuales fueron vendidos por lo menos 280.000 vehículos en el mercado colombiano, con un volumen de negocios superior a los US$4.000 millones– sino que también abría un nuevo capítulo en la historia de las disputas comerciales y jurídicas entre empresarios: la reacción de Mattos dio para una demanda comercial, otra por competencia desleal e inducción a ruptura del contrato, otra por integración no reportada y, finalmente, una penal por uso indebido de la marca de carros Hyundai en Colombia. La contraparte también ha anunciado demandas comerciales y penales, especialmente contra los jueces que han decretado las primeras medidas cautelares en el proceso.

Sin lugar a dudas, este enfrentamiento se está convirtiendo poco a poco en una de las peleas empresariales del siglo: la demanda empezó con unas pretensiones de $770.000 millones, pero por los estragos que el pleito está originando en la comercialización de vehículos Hyundai en el país, esta cifra podría quedarse corta en muy poco tiempo. El debate jurídico no solo incluye a Mattos y a la casa matriz de Hyundai en Corea, sino a uno de los más importantes cacaos ecuatorianos, Juan Eljuri, quien se convirtió en el nuevo socio de Hyundai en Colombia y en el antagonista número uno de Mattos.

¿Cómo se llegó a esta situación?

La historia empresarial entre Carlos Mattos y Hyundai Motor Company (la matriz de Hyundai en Corea) fue un idilio durante más de dos décadas. A comienzos de los 90, cuando el gobierno colombiano decidió abrir las fronteras comerciales del país, una de las medidas fue reducir los trámites y los aranceles para la importación de vehículos. Esta era una situación excepcional, pues durante décadas la economía colombiana estuvo muy protegida contra la competencia internacional. Así que lo que se abría era una oportunidad extraordinaria para hacer dinero importando cosas.

Mattos, quien entonces era un joven emprendedor que buscaba oportunidades, entendió que importar vehículos podría ser una “gallina de los huevos de oro”; por eso se metió en la pelea para quedarse con la distribución de Hyundai en el país. Luego de un concurso en el que varios de los más importantes cacaos del sector automotor participaron, al final se hizo al negocio y empezó su historia de éxitos con esta marca.

Era el año 1992 y el primer gran reto fue empezar a mostrar resultados en la comercialización. Unos meses después de que Mattos ganara la competencia por la marca Hyundai, tuvo lugar el Salón del Automóvil en Bogotá y el empresario acudió a una estrategia de mercadeo agresiva: contrató a la entonces reina nacional de la belleza, María Teresa Egurrola, y a varias otras de las candidatas al certamen para que lo acompañaran en el evento anual de la industria. Los logros fueron evidentes. En la Feria vendió 289 carros; la marca Hyundai empezaba así con pie derecho su historia en el mercado colombiano.

Durante las siguientes dos décadas el negocio siguió creciendo y Hyundai se peleó las primeras posiciones en el ranking de las marcas más vendidas en el país.

Mattos recuerda que durante este tiempo la casa matriz en Corea le otorgó en 7 oportunidades el reconocimiento como el mejor distribuidor de Latinoamérica y en una ocasión logró el segundo puesto como el mejor distribuidor de la marca en todo el planeta.

El empresario hizo que Hyundai llegara a ser una de las 50 empresas más grandes de Colombia, con más de 1.600 empleados directos, 58 concesionarios adscritos y 87 vitrinas distribuidas a lo largo de todo el país.

Muchos factores jugaron a favor de la consolidación de Mattos. Obviamente, el primero fue su gran capacidad para los negocios y su agresiva estrategia de expansión. Pero además de ello, los astros se alinearon a su favor. Apostar a los productos importados resultó ser un gran acierto: entre 1992 y 1997 la revaluación real en el tipo de cambio fue cercana a 40%. Ese mismo proceso se repitió entre la década de 2002 a 2012, cuando la revaluación real otra vez volvió a ser cercana a 40%. En dos grandes periodos de la historia de Hyundai en Colombia, los márgenes del negocio crecieron prácticamente sin que Mattos moviera un dedo. A esto había que sumarle el dinamismo del mercado, que llevó a que Hyundai se convirtiera en la tercera marca más vendida en el país.

Hacia 1995, las ventas de Hyundai eran de apenas $12.000 millones; hacia finales del siglo ya iban en $127.000 millones, según las cifras de la Superintendencia de Sociedades; en apenas cinco años, los ingresos operativos de Hyundai Colombia Automotriz se multiplicaron por 10. En los primeros 15 años de este siglo, y a pesos de hoy, la compañía vendió más de $7,7 billones. Sin lugar a dudas la relación de Mattos con la marca coreana de automóviles fue durante muchos años una alianza exitosa. Sin embargo, hoy todo eso es historia. La disputa entre las partes ha subido de tono y las posiciones parecen irreconciliables. ¿Qué fue lo que pasó?

Devaluación y Taxis

Hubo tres circunstancias que empezaron a enrarecer el ambiente. Primero, en los últimos dos años la devaluación golpeó drásticamente a los productos importados, quitándoles competitividad en precio. Si durante dos épocas importantes de esta historia la apreciación del peso jugó a favor de Mattos, en las nuevas circunstancias la devaluación, que llevó la cotización del dólar por encima de los $3.000, le dio un golpe a la estrategia empresarial de Hyundai en Colombia, pues sus vehículos empezaron a encarecerse y a venderse menos.

Con un nivel de márgenes más apretado, Mattos empezó a pedir ayuda a Hyundai para enfrentar la circunstancia. Dicho paquete incluía descuentos especiales para las ventas de 2014 y parte de 2015. Sin embargo, según señalan los representantes de Mattos, dicho paquete fue cortado bruscamente el año pasado, lo que agudizó los problemas de la marca en el país.

El segundo aspecto que empezó a generar roces entre las partes está asociado a la estrategia de Mattos en la comercialización de la marca: el enfoque de Hyundai Colombia fue hacia el mercado de los taxis, lo que hizo que Hyundai Corea empezara a exigir que se les diera también prioridad a los modelos particulares de la marca. Mattos se volvió el rey de los carros de servicio público en el mercado local; esto hizo que los vehículos particulares no tuvieran los niveles de ventas esperados por la casa matriz.

El tercer asunto fue el éxito de Kia, otra marca coreana en el mercado colombiano. Esta tendencia agudizó la percepción de que era necesario un viraje con la marca Hyundai y ello precipitó los problemas, pues la compañía coreana empezó a presionar para que se cambiara la estrategia y el empresario colombiano seguía convencido de que su manera de hacer negocios continuaría funcionando, tal y como lo había hecho durante las últimas dos décadas.

Aquí es necesario detenerse, pues está el quid del asunto y donde quedan expresadas todas las tensiones del caso.

Primero, si bien Mattos tenía razones para sentirse satisfecho con su manera de hacer los negocios, pues los resultados en ventas así lo mostraban, también es cierto que Hyundai empezó a perder terreno en el mercado de automóviles: las ventas de vehículos de esta marca pasaron de cerca de $997.000 millones en 2011, a $752.000 millones en 2014. El año pasado, cuando ya había explotado la crisis entre ambas partes, las ventas cayeron a $641.000 millones. Así que realmente algo pasó con los resultados que llevaron a la empresa a perder terreno y se convirtiera en la quinta y hasta la sexta marca del ranking de ventas de carros en Colombia.

Ya se dijo que la devaluación y el exceso de concentración de la estrategia en taxis sirvió para ello. Pero hubo otro asunto clave: el surgimiento de la marca Kia en Colombia, que mostró enormes éxitos en ventas de carros particulares durante los últimos años, hasta el punto que hoy es la tercera marca del mercado colombiano. Kia es igualmente una marca del Grupo Hyundai Corea y en Colombia era comercializada por Neocorp, empresa que pertenece al magnate ecuatoriano Juan Eljuri. Este aspecto es crítico, pues Mattos tiene una pelea de vieja data con los ecuatorianos: el empresario colombiano demandó a los ecuatorianos por un paquete accionario de 10% en Metrokia, la compañía que distribuye la marca Kia en Colombia. Según Mattos, le habían diluido esa participación. Sin embargo, tanto la instancia civil como la penal no le dieron la razón y ese caso quedó cerrado. Esto pone en evidencia que las tensiones entre todos los actores de esta historia vienen de vieja data.

Lo que definitivamente rompió la línea de comunicación entre las partes fue la decisión de Hyundai de quitarle la licencia de distribución exclusiva de sus carros en Colombia a Mattos y entregársela a Eljuri. Mattos alega que dicha terminación del contrato fue precipitada y lo afectó, porque apenas le comunicó la decisión en septiembre del año pasado y solo le daban tres meses para hacer los preparativos del cierre de su compañía. Para Mattos resulta muy sospechoso que Neocorp tuviera 10.000 carros importados listos para la venta a comienzos de este año y que se haya llevado varios de sus altos ejecutivos y de sus concesionarios, lo que le dio un golpe de gracia a su capacidad empresarial.

Por su parte, Hyundai Corea considera que tenía derecho a cambiar su estrategia en Colombia, pues Mattos no estaba cumpliendo con sus expectativas de estrategias y nivel de ventas; eso es lo que explica que haya decidido finalizar el contrato con Mattos. La disputa se agudizó por las malas relaciones que hubo no solo entre Mattos y los ecuatorianos, sino también entre Mattos y los más altos directivos de Hyundai, como por ejemplo Chul Youn Park, director de Hyundai para Centro y Suramérica. De hecho, fue él quien firmó la carta dirigida a Mattos en la que se daba por finalizado el contrato. Del lado de Mattos se asegura que Park nunca fue sensible a los problemas comerciales que enfrentó Hyundai con el mercado colombiano en los últimos años.

Todo esto puso la situación en un punto de no retorno y al inicio de un pleito jurídico que está lejos de resolverse.

La disputa

Lo primero que hay que decir es que en este pleito están presentes los más reputados abogados del país. El grupo de expertos de Mattos, que cuenta con especialistas en cuatro áreas, según el tipo de procesos, está conformado así: para adelantar las acciones comerciales en contra de la casa matriz de Hyundai contrató a la firma Salazar, Pardo y Jaramillo; los casos por competencia desleal e inducción a la ruptura de contratos son llevados por el bufete de Néstor Humberto Martínez, DLA Piper Martínez Neira; para los procesos por integración no reportada, cuenta con el apoyo de la firma Ibarra Abogados y para los procesos penales su especialista es Jaime Granados.

Por el lado de Hyundai Corea y Neocorp, la estrategia jurídica es adelantada por José Alejandro Cárdenas y Jaime Lombana; también ha sido mencionada la firma de abogados Brigard & Urrutia.

Hasta el momento el pleito que más desarrollos ha tenido es el comercial. En él, Mattos asegura que la manera como Hyundai rescindió el contrato fue abusiva y exige una indemnización que está estimada por el demandante en $770.000 millones. El empresario colombiano asegura que tenía un contrato de agencia comercial que le da derecho a una cesantía. Pero lo que de verdad ha enredado las cosas es la petición de medidas cautelares por parte del equipo de Mattos.

Dichas medidas crearon confusión, pues si bien el pleito comercial es entre Mattos y Hyundai, también se ha visto afectado Neocorp, del Grupo ecuatoriano Eljuri, pues, según el juez sexto civil del circuito de Bogotá, tal y como lo ratificó el pasado 16 de junio en una aclaración de la medida cautelar decretada, actualmente ‘nadie’ distinto a Hyundai Colombia Automotriz, la empresa de Mattos, puede importar, comercializar y promocionar esa marca de carros en el país. La medida cautelar busca impedir que se siga dando un eventual perjuicio en los intereses del demandante. Eso significa en la práctica que hoy no se están vendiendo nuevos carros Hyundai en Colombia y que ese mercado quedó congelado hasta tanto el juez no resuelva los recursos que tiene pendientes.

Este es un caso extraordinario: resulta muy difícil comprender cómo por la vía judicial, prácticamente una marca desaparece del mercado. Para el equipo de Hyundai Corea y Neocorp, eso es como haberle expropiado la marca en Colombia; por lo menos temporalmente.

Por el contrario, para el equipo legal de Mattos esa medida es necesaria, pues justamente el daño que se le infligió fue no seguir comercializando la marca con la que fue exitoso.

Así las cosas, la situación ha afectado a todos. Mattos se quedó por fuera y sigue perdiendo dinero, pues no puede usar la infraestructura comercial que montó para hacer lo que sabe: vender carros Hyundai; el Grupo Eljuri no ha podido ejercer cabalmente lo que considera su derecho, que es asumir la representación de la marca Hyundai en Colombia; el Grupo coreano Hyundai, prácticamente tiene cerrado el mercado local actualmente; los consumidores que hubieran querido comprar un nuevo carro Hyundai se han visto afectados, pues esta marca no está disponible hoy y los propietarios de vehículos Hyundai no saben a quién acudir para que les presten servicios de posventa con sus carros.

El tono de la disputa sigue subiendo. El Grupo Eljuri y Hyundai Motor Company anunciaron, a través de su abogado Jaime Lombana, que radicarán una demanda penal contra el juez sexto civil del circuito, los abogados de Mattos y Hyundai Colombia Automotriz para averiguar si incurrieron en los delitos de fraude procesal o prevaricato.

Según José Alejandro Cárdenas, uno de los abogados de Hyundai Corea y Neocorp, “lo que estamos haciendo en materia penal es pedirle a la Fiscalía que investigue si hubo algún tipo de delito al proferir esas medidas cautelares o que los abogados de Mattos o el mismo Mattos tergiversaron la información y engañaron al juez, o si el juez, a sabiendas de que lo iba a hacer mal, cometió prevaricato, o si hubo un acuerdo de corrupción entre abogados y jueces para decretar una medida abiertamente ilegal con el objetivo de presionar para que negocien con Mattos para una indemnización a la que no tiene derecho. Es muy extraño por todos los indicios que esas medidas se hayan dado porque no tienen sustento legal de ningún tipo”.

Cárdenas explicó que el otro proceso que adelantan los representantes de Mattos es ante la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) por una supuesta integración no reportada y posición dominante. “Lo que no le han dicho ni al país ni al juez es que la SIC les negó unas medidas cautelares. Hay que tener claro que la posición dominante en Colombia no está prohibida, lo que está prohibido es abusar de ella. Lo que argumentaba Mattos es que había un deber previo de informar a la Superintendencia que el grupo Eljuri –que no existe legalemente– debió haber reportado que quedaba con participación mayoritaria en el mercado de taxis”.

Cárdenas agregó que en este caso “no hay ni una integración ni una fusión ni una consolidación de un mercado, porque no fue que alguien de ese ‘supuesto’ Grupo Eljuri compró la compañía de Mattos, lo que pasó fue un cambio de distribuidor”.

De acuerdo con los representantes de Hyundai Corea y del Grupo Eljuri, el tema ha dado para preocupaciones diplomáticas, pues el gobierno coreano se ha mostrado extrañado por las decisiones judiciales en Colombia que afectan una de las más poderosas marcas de ese país. Los abogados dicen que Corea llevará el caso ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Los demandados han acudido ante la SIC para que se pronuncie sobre los derechos de los consumidores afectados, pues consideran que hoy la marca Hyundai prácticamente tiene veto de comercialización en el mercado colombiano.

Es claro que se trata de una pelea en la que nadie está ganando, la marca Hyundai se ha visto golpeada y los usuarios están preocupados porque Hyundai se volvió una marca problema. La decisión final está en manos de los jueces; pero, por el tono de la disputa, la salida todavía está lejos.

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