| 5/29/2014 6:00:00 AM

¡Más impuestos!

Sin importar quién llegue a la Casa de Nariño, una nueva reforma tributaria parece inaplazable. ¿Cómo será el apretón en impuestos que se les viene encima a los colombianos?

Todos los candidatos presidenciales, en todos los países, esquivan el tema de los impuestos como si fuera la peste. Hasta el político más torpe entiende que hay muchos votos que se pueden perder, y son muy pocos los que se podrían ganar al hablar de impuestos. El tema es asunto vergonzante en época electoral.

Esta regla se cumple también en las elecciones presidenciales de Colombia en 2014. Incluso cuando se sabe casi a ciencia cierta que el nuevo Presidente, quien quiera que sea, no tendrá alternativa diferente a aplicar una reforma tributaria para aumentar los ingresos, el tema no aflora en las discusiones con los candidatos. La paz podría llegar o no llegar, pero nadie nos salva de una subida de impuestos en el próximo gobierno. En algún momento del segundo semestre de este año, el nuevo inquilino de la Casa de Nariño tendrá que llevar al Congreso una propuesta de reforma tributaria que apuntará a exprimir aún más los bolsillos de los colombianos.

Las razones son ampliamente conocidas. El paulatino desmonte del 4x1.000 y el impuesto al patrimonio abrirán un hueco fiscal enorme a partir del próximo año. Además, como lo ha advertido Fedesarrollo, el nuevo marco fiscal colombiano ha impuesto una ceñida camisa de fuerza al Gobierno en materia de gasto: la regla fiscal señala límites al endeudamiento y prácticamente elimina la posibilidad de vender activos como forma de financiar del presupuesto nacional. Eso es bueno, porque les quita a los gobiernos la posibilidad de hipotecar el país y dejarles la cuenta a las generaciones futuras.

Sin embargo, el problema subsiste, pues las necesidades de gasto han venido creciendo velozmente por cuenta de nuevas obligaciones con el agro, la salud, la educación y los programas de primera infancia. Fedesarrollo calcula que estas nuevas erogaciones implican un crecimiento permanente del Presupuesto Nacional que se acerca a 2,1% del PIB, lo que equivale a más de $14 billones.

Aparte de estos hechos, otros eventos que tienen buena probabilidad de ocurrir incrementarían aún más los gastos. En el panorama macroeconómico internacional se viene un aumento de tasas de interés que podría concretarse en cualquier momento durante los próximos dos años. Esto elevaría el costo del dinero en los mercados internacionales y podría llevar a la economía mundial a una desaceleración.

Por esta razón, el Banco de la República empezó un nuevo ciclo de aumento en las tasas de interés para adelantar de manera gradual el ajuste que viene. Todo esto implica que en los próximos dos años el gasto público será la única herramienta para impulsar el aparato productivo local, pues no habrá forma de reducir tasas de interés para mover la economía. En ese contexto, la construcción de vías, los subsidios sectoriales y futuros programas, como continuar la construcción de viviendas gratis por todo el país serán piezas clave en una política de gasto orientada a mantener a la economía nacional funcionando a buen ritmo.

Finalmente, como lo advierte la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), todo indica que se ha iniciado una nueva fase de precios bajos en los commodities debido a la desaceleración de China, la “normalización” de la política monetaria en el mundo y la revolución de las formas no convencionales de extracción de hidrocarburos, como el shale gas y el shale oil. “Según el índice de commodities del FMI, entre el pico alcanzado en el año 2011 y su valor medio histórico se observa una brecha del orden de 43%”, explica Anif.

Lo anterior implica que aumenta la probabilidad de que Colombia tenga problemas de balanza de pagos en el futuro. De esta manera, las probabilidades de un ajuste en el mercado de divisas y un cambio de tendencia hacia la devaluación son grandes. En ese escenario, las finanzas públicas podrían recibir un impacto macro, debido a los menores ingresos por impuestos y regalías del sector minero e hidrocarburos, y a mayores costos por pagos de deuda externa.

En suma, Fedesarrollo estima que los efectos de tasa de interés, menor crecimiento mundial y caída en ingresos por hidrocarburos implican que al fisco nacional se le estaría abriendo un hueco de 0,8% del PIB, alrededor de $6 billones.

Esta suma de fuerzas lleva a concluir que Colombia está obligada a mejorar la salud de las finanzas públicas de manera permanente para enfrentar la nueva realidad económica local y mundial. ¿Cómo hacerlo? Todos los especialistas llegan a la misma fórmula ineludible: es necesario aumentar el recaudo tributario.

Las recetas

Los funcionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI) en su reciente visita a Colombia hicieron un diagnóstico preciso sobre el tema. En su informe final, aseguraron que “los planes de consolidación fiscal requerirán mayor movilización de recursos”, y alentaron a las autoridades a “tomar acciones decisivas para aumentar la base tributaria, reducir la informalidad y fortalecer la administración tributaria”.

El desafío que enfrentan el Gobierno y el nuevo Congreso es monumental. Se necesitan cerca de $20 billones en recursos frescos para asegurar la economía nacional. Si el nuevo gobierno es serio, tendrá que decirle al país desde el 8 de agosto que va a presentar una mega-reforma tributaria. Cualquier otra opción es demagógica.

Ante este panorama, ¿qué tan preocupados deberían estar los empresarios? Los candidatos que van a la segunda vuelta en las elecciones presidenciales tienen sus fórmulas.

Los posibles elementos que estarían incluidos en una nueva reforma tributaria han sido debatidos en forma extensa por el gobierno actual y por los especialistas del tema. Todas las fórmulas tienen sus defensores y detractores. Por ejemplo, la posibilidad de gravar los dividendos fue planteada en el Congreso durante el pasado debate tributario y generó una fuerte oposición.

También se ha discutido la posibilidad de subir la tarifa del IVA. Anif propuso que este tributo debería aumentar al menos a 17%, aunque lo ideal sería subirlo a 18%. Sin duda, este tema reaparecerá en el debate, lo mismo que la posibilidad de gravar otro paquete de productos.

Con seguridad, una fórmula que aparecerá en la discusión será la posibilidad de extender de manera indefinida el impuesto al patrimonio. Hay una corriente de pensamiento en auge que considera necesario seguir gravando las grandes fortunas. Así lo señaló el ya célebre economista francés Thomas Piketty, en su obra El capital en el siglo XXI, al proponer ese mecanismo para atacar la desigualdad. El propio presidente Santos, en respuesta a un cuestionario enviado por Revista Dinero, señaló que Colombia ya se adelantó a la propuesta de Piketty, pues desde hace años cuenta con un impuesto a la riqueza que ha servido para financiar los gastos asociados a la guerra.

Así, todo parecería indicar que el mantenimiento del impuesto al patrimonio sería una de las fórmulas con mayor probabilidad de aparecer en una nueva reforma tributaria.

De otra parte, las presiones sobre el presupuesto nacional son tan altas que no se debe descartar una nueva revisión de las reglas del juego para el impuesto a la renta.

Adelantándose al debate, la presidente de la Asociación Bancaria y de Instituciones Financieras (Asobancaria), María Mercedes Cuéllar, criticó a quienes piensan que una nueva reforma tributaria es inminente. Según ella, un nuevo cambio en las reglas del juego, cuando apenas se están decantando los efectos del ajuste realizado en 2012, sería inconveniente para la salud del mercado de capitales.

En medio de todo, hay una buena noticia: el recaudo tributario viene creciendo a muy buen ritmo. Una parte de la tendencia se explica por el crecimiento económico, mientras que otra se debe a la última reforma tributaria y a la lucha frontal contra la evasión que ha adelantado la actual administración. Mantener y fortalecer esta estrategia será esencial para que el recaudo tributario se fortalezca sin necesidad de golpear demasiado a los contribuyentes. Pero no nos debemos decir mentiras: la lucha contra la evasión no es suficiente, pues la necesidad de nuevos recursos es muy grande.

La campaña presidencial avanza hacia la segunda vuelta, cuando el país decidirá quién va a ser el nuevo inquilino de la Casa de Nariño. Los dos finalistas en esta carrera tendrán que hablar pronto a los colombianos con claridad, decirles que van a tener que pagar más impuestos y proponer sus fórmulas para generar nuevos recursos. No hay otra salida.

***

Arturo Calle
Empresario


“La reforma tributaria es necesaria, pero que sea una reforma para el largo plazo, y evitar así que haya una cada año. Primero, que haya amnistía para que se legalicen todos los capitales, pagando algún tipo de impuesto de 5% o 10%, como si fuera una especie de ganancia ocasional. Dos, que haya una reforma para bajar la tarifa de renta al 28% y se elimine el anticipo a la renta; que se elimine la retención en la fuente. El anticipo para la renta es lo más nocivo para un contribuyente, porque tiene que tener dos cheques: uno para el impuesto y otro como anticipo, sobre un dinero que no debe. El cuatro por mil se debe eliminar por tarde en unos dos años. Debe haber cárcel para los evasores sobre cualquier impuesto. Cárceles destinadas solo para quienes cometan estas evasiones. No estoy de acuerdo con continuar con el impuesto al patrimonio; eso quiere decir que a los que producen y generan empleo y desarrollo los van a acabar a punta de impuestos. En Colombia se pagan 60 o 70 tipos de impuestos nacionales, departamentales y municipales; es aterrador. ¡Que hay que gravar a los ricos! En el mundo no existen ricos, sino excelentes administradores que manejan sus patrimonios para producir utilidades y generar empleos”.

Leonardo Sicard
Gerente Zona Franca Palermo


“Una eventual reforma tributaria debería estar enfocada en la simplificación y racionalización del Estatuto Tributario, lo que llevaría a una reducción sustancial de la evasión y a aumentar aún más el margen de recaudo, el cual ha sido muy importante en desarrollo de la reforma del 2012”.

José Luis Laparte
Presidente PriceSmart


“No hemos estudiado en detalle el tema, pero nos ha pasado en otros países y sabemos que nos puede impactar un poco, aunque es un tema sobre el cual no tenemos control. Queremos que las decisiones que tomen los países en temas tributarios y de impuestos sean las correctas para el futuro de la economía y de los ciudadanos, y que el dinero sea bien invertido, porque lo que nos preocupa a todos es el uso correcto de ese dinero que se recauda en impuestos. Al final de cuentas, lo importante es que si se pagan más impuestos, estos recursos se inviertan en infraestructura, en áreas sociales como educación, salud y aquellos temas en los que los países deben seguir invirtiendo para mejorar. Creemos que si se toman las decisiones correctas en inversión pública, aunque haya más impuestos seguiremos encontrando la fórmula de seguir operando y hacer más eficientes nuestras ventas, buscando el retorno que queremos en nuestras inversiones y satisfaciendo a nuestros consumidores”.

Andrés Arango
Gerente de Ospinas


Hasta el momento, el Gobierno ha mantenido los beneficios tributarios que tiene el sector de la construcción, porque genera mano de obra calificada y no calificada. Movemos la economía como clúster. Por eso, lo que nos preocupa es que esta política se sostenga. Tenemos el beneficio de exención del impuesto de delineación para VIS. Además, tenemos la devolución del IVA de los materiales de VIS hasta de 3% o 4%. Contamos con la exención tributaria para la construcción de hoteles. Además, deben garantizar la continuidad de herramientas valiosas como los subsidios de VIS; el subsidio a la tasa de interés para créditos hipotecarios y los beneficios por el desarrollo de macroproyectos VIS. Durante los últimos 15 años el apoyo al sector ha sido consistente. Todo esto ha sido vital para sacar adelante a la construcción. Creemos que todos estos beneficios deben mantenerse en el futuro.

Habib Osman
Gerente de Royal Films


“Siempre nos ha preocupado que nos pongan a pagar IVA o algún otro impuesto, como lo tuvimos hace mucho tiempo con el caso del aporte a Coldeportes. Nos preocupa que alguien se ponga creativo y nos grave más. Nosotros tratamos de llevar entretenimiento, con boletas baratas para entrar a cine. Esto lo hacemos en muchas regiones distintas a Bogotá. En nuestro negocio hay poca elasticidad a un aumento en el precio a las boletas. Habría que ver si van a gravar a los que traen las películas. Para las producciones colombianas hay incentivos y promoción, pero la taquilla siempre la terminan moviendo las películas internacionales”.

Santiago Perdomo
Colpatria


Considero que, de llevarse a cabo una reforma tributaria, esta debe ser integral y lograr una base gravable más amplia, sin que ello implique incremento de la base que contribuya. Por ejemplo, debería haber un IVA más universal. Para estimular el empleo y la producción, se deberían disminuir algunos tributos a las empresas. El gravamen de los dividendos solo debería existir cuando estos sean repartidos. Se debe simplificar del estatuto tributario, eliminar del 4x1.000 y adelantar una reforma que estimule los pagos electrónicos. Es importante gravar el uso del dinero en efectivo y lograr la no deducción de pagos por el uso del efectivo para cerrar el espacio a la evasión, al contrabando, al lavado de activos y la financiación del terrorismo. Se debería pensar en un impuesto a los retiros en efectivo mayores a $5 millones mensuales por cuenta, contemplar mecanismos legales efectivos que permitan controlar la evasión y castigar efectivamente la misma. Finalmente, se deberían simplificar las declaraciones de renta, inclusive logrando que una proforma sea enviada a cada contribuyente por la Dian.

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