| 11/25/2015 12:00:00 AM

Lucía Silva, la estudiante bumanguesa que le ganó el pulso al Icfes

La mejor bachiller de 2008 se graduó cum laude en la facultad de medicina de Los Andes.

En el primer semestre de 2008, con un puntaje de 82,21, la bumanguesa Lucía Catalina Silva Cala, estudiante del colegio La Quinta del Puente, obtuvo la mayor calificación en las pruebas de Estado aplicadas en todo el país. Sus mejores puntajes los obtuvo en matemáticas, física, química y biología.

Pero la decisión del Icfes de modificar la metodología de evaluación, que se aplicó en el segundo semestre de ese año, reconoció a otro estudiante como el mejor bachiller de ese 2008, aunque su puntaje fue 79,02.

Allí arrancó la batalla que tuvo que librar esta destacada estudiante para que le reconocieran su mérito; pues, al ser desconocida por el Icfes como la mejor bachiller de ese año, perdía la oportunidad de ganarse la beca que cada año otorga Ecopetrol al puntaje más alto en las pruebas de Estado.

Su talante de mujer batalladora no la dejó rendirse y comenzó una lucha en los juzgados para lograr que el Icfes reconociera su error y le devolviera su merecida distinción, que obtuvo un año después.

Pero también inició su propia batalla académica para obtener una beca que le permitiera ingresar a la facultad de Medicina de la Universidad de Los Andes, la carrera con la que había soñado por años. Aunque sus padres son profesionales –su papá es ginecólogo y su mamá es neumóloga pediatra–, Lucía Catalina asegura que financiar toda la carrera habría sido una carga económica muy grande, pues “mi familia es de clase media trabajadora, somos tres hijos y mi hermano mayor también estaba en la universidad en ese momento”.

Lucía Catalina volvió a brillar por sus méritos académicos y obtuvo la beca Alberto Magno, que le permitió cursar su primer semestre de universidad de Los Andes, luego concursó por la beca de Ecopetrol, Bachilleres por Colombia, y la obtuvo. Tras alcanzar el mejor promedio acumulado de la facultad, al finalizar el cuarto semestre también se hizo acreedora a la beca Ramón de Zubiría. 

Aficionada al ajedrez desde que tenía siete años, esta médica atribuye el haber adquirido un pensamiento lógico, sistemático y estructurado a la fortaleza que desde pequeña desarrolló para las matemáticas, “que es fundamental para el desempeño en cualquier área académica”, explica. 

También cree que la buena formación obtenida en su colegio le aportó mucho. “Lo mejor que me dio el colegio fue una disciplina de estudio diario, no muy voluminoso pero constante, pues esta era la frecuencia con la que nos evaluaban: todos los días había quiz de la clase anterior y este método fija más el conocimiento de largo plazo”, asegura.

¿Cuáles son las recomendaciones para alcanzar buenos resultados académicos? En su opinión, tres son los caminos: lo primero es encontrar el método de estudio que más se adapte a cada persona; segundo, constancia y tercero, disciplina.

En cuanto al método, considera que “es fundamental tener autonomía, pues si uno sabe que no se estudia para un examen, sino para aprender, termina concientizándose de sus propias debilidades y las afronta con esfuerzo. También competir a diario con uno mismo, que es la manera más sana de competir, y la motivación es otro factor, pues nace del gusto por lo que se hace. Si Mozart hubiese sido obligado a ser ingeniero, quizá su nombre no sería famoso”. 

A comienzos de este año, Lucía Catalina obtuvo su grado con la distinción cum laude como reconocimiento a sus altas calidades académicas y por su promedio ponderado, que estuvo dentro del 3% más alto del promedio histórico de los graduados de su facultad en los últimos cinco años.

También fue reconocida a finales del año pasado porque obtuvo el mayor puntaje en las pruebas Saber Pro –antes Ecaes– de Medicina, en una de las tres áreas evaluadas. Aunque todavía no ha decidido qué especialidad escogerá, planea estudiar medicina interna y una subespecialidad de la misma.

Antes de continuar sus estudios, esta joven médica –que acaba de cumplir 24 años– inició un viaje por Argentina, con el que su familia la premió por su esfuerzo y consagración. Además del estudio, es una apasionada por las artes, la música, el cine y la gimnasia. Y por el ajedrez, que la seguirá acompañando toda la vida.
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