| 2/5/2015 6:00:00 AM

Barril sin fondo

Las empresas petroleras en Colombia enfrentan una de las coyunturas más duras de la historia reciente. ¿Necesita un salvavidas esta industria, considerada como la vaca lechera de la economía en los últimos 30 años?

El sector petrolero está haciendo implosión. La caída de 50% en los precios del crudo durante los últimos siete meses ha puesto contra las cuerdas a todas las compañías que explotan hidrocarburos en Colombia.

Ecopetrol y Pacific, las dos más grandes del país, ya anunciaron ajustes en inversión que sumados podrían alcanzar los US$4.000 millones anuales; es decir, una baja de por los menos 50% de la inversión total del sector. Las firmas de servicios petroleros fueron las primeras en sentir el impacto de tales decisiones.

Según pudo establecer Dinero, por lo menos 15 compañías están haciendo fila ante la Superintendencia de Sociedades para iniciar procesos de reorganización empresarial. El número no es pequeño y en este primer mes del año la tendencia se ha intensificado. En la lista de firmas que debieron acudir a la entidad de control se encuentran, entre otras: Energy Control Amg Ltda, Blastingmar SAS, Colombian Coal S.A., Ordóñez y Cía. Ltda., Geominas y C.I Comergroup S.A. Los más recientes casos de firmas que ya fueron admitidas por la Supersociedades para adelantar dicho trámite corresponden a Carlos Omar Yáñez Suárez y Cía. Ltda., Tecs SAS y Fernando César Uribe Blanco & Cía. SAS.

El tema ha empezado a afectar también el mercado de valores. Las acciones de las principales compañías petroleras registran caídas considerables y la situación se ha vuelto preocupante. El jueves 29 de enero la Superintendencia Financiera le solicitó a Pacific Rubiales que comunicara al mercado si tenía información sobre las causas del descenso de la acción en la última semana de enero, esta firma perdió alrededor de 30% del valor con el que inició 2015. En respuesta a la solicitud, Pacific señaló que no conoce información distinta a la caída en el precio del crudo que explique semejante comportamiento.

Así las cosas, el panorama luce oscuro: los pagos a los proveedores se han prorrogado a 90 y 120 días, empiezan los recortes en la nómina, gastos suntuosos desaparecen del balance y el cierre de pozos petroleros podría estar a la orden del día.

Por eso, el gobierno Santos está diseñando una estrategia para ayudar a las empresas a mitigar el impacto. ¿Cuál es el alcance de la crisis? y ¿qué significa esto para uno de los sectores empresariales más dinámicos de la economía colombiana en los últimos 30 años?

Según el presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP), Francisco José Lloreda, “este es un tema grave, pero tengo la impresión de que al interior del Gobierno y el país en general no han entendido la gravedad: el primer impacto es el fiscal y hay quienes lo minimizan. El Marco Fiscal de Mediano Plazo estaba con US$98 el barril y el Gobierno ya ha señalado que ahora es de US$48; son US$50 menos por cada barril; descontada la devaluación del peso, el hueco que se le abre a las finanzas públicas es de $300.000 millones por cada dólar que caiga el precio. Con la situación actual, eso sería un hueco adicional en las finanzas públicas de $15 billones para 2015”.

Lo que está quedando en evidencia ahora mismo es cómo las empresas petroleras iniciaron semejante ajuste. Lloreda señaló que “hay compañías que están cerrando algunos pozos y campos de producción, en especial los de baja producción que ya no son rentables; otros proyectos los van a aplazar. En materia de exploración, el panorama es muy complejo en razón básicamente a la caída en los precios y al impacto de la reforma tributaria. Las empresas empiezan a verse en la necesidad de revisar sus presupuestos de inversión y la gran sacrificada en este ajuste es la exploración. Esto se corrobora con los números. Vemos que la sísmica on shore ha caído. En 2010 se hicieron 20.000 kilómetros equivalentes de sísmica y en 2014 fueron 8.000. Para este año, habrá de 6.000 a 8.000 kilómetros”.

Ese impacto ya empieza a afectar a regiones que viven del petróleo, como Casanare, Meta y Arauca, entre otras. Y, como se mencionó, a las primeras que se les rompió la pita fue a las empresas prestadoras de servicios petroleros. Rubén Darío Lizarralde, presidente de Campetrol, gremio que las representa, señala que “sentimos desde hace cuatro años que la contratación ha ido lenta e imperceptiblemente hacia abajo, y eso se ve en la sísmica, en las perforaciones y en la utilización de los taladros. Ya hay varias empresas de sísmica que se han quebrado por disminución de la actividad”. De acuerdo con él, alrededor de 35% de los taladros que hay en el país están ociosos.

El ajuste en las empresas podría meter al país en un círculo vicioso: 1) Colombia no ha logrado aumentar su nivel de reservas en los últimos años, 2) las empresas, por la crisis de precios, cierran sus inversiones, 3) esto deriva en menor exploración 4) lo que agrava la situación de reservas del país.

“Si yo no hago sísmica y si no perforo –explica Lizarralde–, si no busco el petróleo donde se supone que lo hay, en unos 6 o 7 años no voy a tener crudo, voy a ser importador”.

El tamaño de la crisis


El ministro de Minas, Tomás González, señala que el Gobierno está preocupado por el tema y que están pensando en medidas. Sin embargo, desde su perspectiva, es necesario ponerle dimensión a lo que muchos han decidido llamar “crisis petrolera”.

“Cabe recordar que durante el gobierno Pastrana el barril de crudo llegó a estar a US$15 y en ese momento todos se preguntaban si sobreviviría la industria. Eso ya se contestó: el sector es capaz de adaptarse a circunstancias difíciles. Esta es una industria que sabe manejar las coyunturas de caídas de precio”, asegura el alto funcionario.

El ajuste en la industria no es un asunto exclusivamente colombiano. El presidente de México, Enrique Peña Nieto, presionado por la caída en los ingresos de Pemex, la estatal petrolera, anunció un plan de recorte en los gastos de US$9.000 millones; Petrobras anunció recortes en inversiones y gastos por US$3.000 millones; las fusiones y adquisiciones en el sector se están volviendo cosa de todos los días.

Que el mal sea de muchos no significa que la tarea sea fácil. Con una caída de 50% en el principal producto de exportación del país, los impactos se sentirán en todos lados. Por eso es necesario hacer un esfuerzo por darle dimensión al problema y definir una estrategia ajustada a la realidad.

Lo primero que hay que decir es que este no es el primer ajuste drástico que haya sufrido el precio recientemente. Algo parecido ocurrió durante 2008, cuando el barril de petróleo, que había tocado su máximo histórico muy cercano a los US$150 el barril, cayó vertiginosamente hasta niveles récord de US$35 en solo seis meses. Esta vez, tres cosas son diferentes: la primera, la caída de 2008 se dio en medio de la peor recesión mundial de este siglo; dos, la destorcida se explica por un cambio estructural en el mercado petrolero del mundo, y tercero, Colombia no ha cumplido sus metas de incremento de producción y de reservas, lo que representa el principal desafío.

La recuperación del precio en 2009 fue rápida y ayudó a paliar el golpe. En esta oportunidad, todavía es incierto cuándo se recuperará el precio y hasta qué niveles. Sin embargo, en la primera semana de febrero, el crudo tuvo una recuperación hasta niveles cercanos a los US$50, porque ya muchos actores del mercado esperan que la oferta se resienta.

En un reciente análisis, la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) señaló que en los próximos cinco años el barril de petróleo podría estabilizarse en un rango entre US$65 y US$75. La Administración de Información de Energía de los Estados Unidos en su Informe de Perspectiva de Corto Plazo de enero consideró que el petróleo se estabilizará este año alrededor de los US$54 y que para 2016 subiría hasta los US$71. La perspectiva de la agencia estadounidense es que este y el próximo año el consumo mundial crezca dos millones de barriles; así, se llegaría en 2016 a 92 millones de barriles por día. Los factores que impulsarían un alza son la recuperación norteamericana y europea y el nuevo impulso de la economía china. Paradójicamente, alguna parte de esa recuperación es posible gracias a la caída en los precios del crudo: los estimativos más conservadoras señalan que este descenso en los precios de los combustibles van a liberar por lo menos US$150.000 millones a los consumidores estadounidenses; el menor precio de los combustibles derivará en mayores niveles de consumo y menores presiones inflacionarias.

Claramente hay varias conclusiones que se pueden deducir de este panorama: primero, nadie puede negar que el sector está en un proceso de ajuste que llevará los precios promedio de los casi US$100 hasta un rango entre US$60 y US$70. Dos, si bien hay crisis, esta no es la peor que haya sufrido el sector en la historia reciente. Tres, el gran desafío es mantener robusta la producción y mejorar las expectativas de reservas del país.

Criollización del problema

Las preguntas que están tratando de resolver, tanto los empresarios del sector como el Gobierno, son dos: ¿de qué magnitud va a ser el ajuste en el sector petrolero colombiano? y ¿qué se necesita hacer para mitigar dicho impacto? Eso es lo que está por verse.

El ministro de Trabajo, Luis Eduardo Garzón, advirtió que la amenaza sobre los miles de trabajadores de la industria es evidente y que por esta razón la prioridad debe ser proteger los puestos en el sector. Según las cuentas del funcionario, las empresas petroleras tienen en sus nóminas a por lo menos 110.000 trabajadores y los puestos amenazados podrían ser hasta 25.000. Las noticias no son halagüeñas. Pacific Rubiales anunció que sus 3.200 empleados no perderán el puesto, pero que entra a análisis el futuro de los más de 10.000 contratistas que forman parte de la operación de la compañía. Así están todas las petroleras locales.

El ministro González fue enfático en decir que el Gobierno tiene en la mira el tema y las medidas serán dadas a conocer en los próximos días. El enfoque general del plan de choque es el siguiente: primero, garantizar que se va a mantener la producción; segundo, impedir un impacto social elevado, reduciendo al mínimo los despidos en las empresas petroleras y de servicios y, tercero, facilitar todas las medidas para favorecer la competitividad del sector y reducir los costos de explotación y exploración para darle mayor solidez en el mediano plazo.

El Gobierno tiene claro que lo peor que le podría suceder al país es que ahora mismo se reduzca la producción. En el caso de los proyectos petroleros, es indispensable que los tubos sigan extrayendo crudo, pues si la llave se cierra, los pozos se empiezan a llenar de agua y, posteriormente, para reiniciar la producción, se necesita nuevamente hacer inversiones; lo que les saldría muy costoso a las compañías. Ese es un gasto que la administración Santos quiere evitarles a las compañías.

Desafortunadamente, en materia de producción las perspectivas son preocupantes. Según las cuentas de Francisco José Lloreda, de la ACP, es muy probable que este año se mantenga la producción en cerca de un millón de barriles. “Lo cierto es que pareciera inevitable que desde 2016 haya una caída continua en la producción llegando a 2018 en 785.000 barriles y hacia el año 2022 en más o menos 670.000 barriles”, explica.

Esa tendencia es la que justamente se debe revertir para garantizar que el sector de hidrocarburos siga contribuyendo al desarrollo del país.

Lista de peticiones


Los empresarios han pasado su memorial de agravios al Gobierno. Primero, la industria le ha pedido revisar las condiciones de los actuales contratos petroleros y modificar las de los que se adjudiquen en las próximas rondas que se convoquen.

Se refieren específicamente a lo que en el ámbito petrolero se conoce como “X de participación” de la ANH. Ese es uno de los principales criterios de adjudicación de bloques petroleros en Colombia. Se trata de la cantidad de petróleo que las firmas prometen entregarle a la ANH si los precios del crudo están altos.

Sin embargo, el tema no es prioritario y podría pensarse que es una petición oportunista. El X de participación en un escenario de precios bajos se desactiva, pues actualmente el piso de precios es US$48 por barril, así que si bien el Gobierno tiene oídos abiertos a todas las medidas, esta no necesariamente es relevante para mejorar la situación de las compañías petroleras.

Lo otro que han pedido las firmas es realizar deducciones en el impuesto del Cree y acelerar las devoluciones por parte de la Dian en el caso de saldo a favor de las empresas. Todo ello estaría encaminado a liberar recursos para el flujo de caja de las compañías.

En estos frentes, el Gobierno debe ir con mucha prudencia. Cualquier beneficio fiscal no puede terminar en utilidades para los accionistas de las compañías. La idea es fortalecer el flujo de caja, pero con el único fin de que se mantengan los niveles de exploración y producción, que es la meta, según lo dijo el ministro González.

Si bien es cierto que el sector necesita ayuda en esta coyuntura, el país tampoco puede dar un salto al vacío echando al suelo los avances que ha tenido hasta el momento.

De hecho, según un estudio revelado durante el World Economic Forum que acaba de realizarse en Davos, Colombia es el país en vías de desarrollo con uno de los mejores esquemas contractuales para el sector de hidrocarburos; el país ocupa el noveno lugar en el Global Energy Architecture Performance Index 2015, que elabora el World Economic Forum en colaboración con la firma Accenture. Esto significa que Colombia está en el top 10 de los países con mejores sistemas energéticos, acompañada exclusivamente por países europeos. Uno de los aspectos que destaca el informe es la reforma energética de 2003, fundamentalmente la creación de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), la transformación de Ecopetrol y los ajustes a los contratos de explotación de hidrocarburos. El informe señala que dichas políticas “indudablemente” han ayudado en algunos aspectos al desempeño mostrado por Colombia en el índice.

El informe también señala que “de hecho, de las naciones latinoamericanas que tienen producción de gas y petróleo, únicamente Brasil y Colombia (la cual también introdujo un regulador independiente, mejoró los términos impositivos y reestructuró Ecopetrol) han evidenciado un crecimiento de la producción durante los últimos años, a diferencia de México, Venezuela y Argentina”.

Así que el balance sobre el contrato y las condiciones para operar de las firmas petroleras en el país es positivo; no en vano, la inversión extranjera en el sector se disparó y alcanzó los US$5.500 millones anuales.

Aunque el Ministro González reconoció que el Gobierno está analizando todas las medidas posibles con criterio técnico y económico, es claro que cualquier reforma en el contrato sería aumentar unas condiciones ya muy favorables para la industria.

Consolidación empresarial

Pero además del ajuste y los recortes, lo otro que se va a dar en este proceso es una consolidación empresarial. Grandes compañías que guardaron plata en caja van a hacer la fiesta comprando activos baratos, que muy probablemente se valoricen en los próximos años.

En este sentido hay varios aspectos clave. Primero, el asunto de los impuestos. Este año la reforma tributaria le va a dar un golpe importante a las compañías. Al sector petrolero le va a tocar poner $2,7 billones por cuenta de la reforma tributaria pasada. Eso golpea profundamente su flujo de caja. Una cifra sirve para contrastar el tema: la campaña exploratoria del sector para 2015 vale $2,6 billones. Muchos dicen que gran parte de lo que se iba a ir para exploración este año, va a terminar en la tesorería general de la Nación.

Así las cosas, el Gobierno debería concentrarse en lograr que el flujo de caja de las compañías se mantenga sólido. Una de las medidas que está sobre la mesa es la de acelerar los procesos de devolución de dinero por parte de la Dian.

Otras medidas son necesarias para impedir que la producción se venga abajo, porque esto también afecta el flujo de caja por la vía de los volúmenes de ventas. En este frente, definir una estrategia para impedir ataques a la infraestructura o bloqueos a la producción por parte de las comunidades es fundamental. El ministro González dice que en ese frente ya se han logrado cosas, pues a mediados del año pasado la producción se empezó a afectar y, gracias a la estrategia que ya ha sido implementada, por lo menos se logró mantener la producción de crudo por encima del millón de barriles diarios durante el último trimestre de 2014.

¿Futuro negro?

Todo ajuste es traumático, pero eso no quiere decir que el futuro vaya a ser catastrófico. Nadie considera descabellado que el precio del crudo suba en los próximos meses o años. Así las cosas, el mercado mundial petrolero pareciera ya haber tocado fondo.

Esto pone en perspectiva el futuro. Aquí es donde el Gobierno tiene que adoptar medidas que afecten favorablemente el negocio.

La primera estrategia debe ser mantener la exploración y garantizar que se van a encontrar nuevas reservas. El futuro del país está en los proyectos off shore, es decir, en medio del océano.

Las señales en este frente son positivas. Uno de los signos es que Anadarko, compañía de las más grandes del sector, tiene en Colombia la mayor apuesta en sísmica off shore del mundo. “Ahí hay algo”, dice un experto del sector. La intuición fue ratificada por el hallazgo en el proyecto Orca que adelantan Ecopetrol, Petrobras y Repsol cerca a La Guajira. El anuncio pasó desapercibido a finales del año pasado. Lo que todos señalan es que de manera definitiva en el Caribe colombiano hay una cadena de yacimientos de hidrocarburos cuyo tamaño podría ser muy importante. El off shore se podría convertir en la nueva frontera de los hidrocarburos.

El ministro González dijo que el otro frente esperanzador es en los proyectos no convencionales, pues Colombia cuenta con una gran zona de prospectiva en el Magdalena Medio. Lo mismo ocurre con el gas asociado a carbón, que sería otra fuente de nuevas reservas.

Sin lugar a dudas, el panorama de 2015 es muy complejo y se hace obligatorio un ajuste. Sin embargo, si se toman las medidas adecuadas, la industria podría salir fortalecida. Superar la crisis podría abrirle nuevas oportunidades en negocios completamente nuevos como los no convencionales y el gas asociado al carbón.

Si se toman las medidas correctas, se podrá enderezar el rumbo. El futuro todavía está en nuestras manos.

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Vacante en Ecopetrol

Una de las noticias más esperadas en el próximo mes de marzo será el anuncio del reemplazo de Javier Gutiérrez. El tema es fundamental para la industria, pues Ecopetrol representa 60% de la actividad petrolera en Colombia.

Por eso, se ha planteado un debate: si el nuevo presidente debe o no ser un conocedor profundo del sector. Para algunos expertos, no es necesario que la persona que llegue al cargo más importante del sector empresarial en Colombia tenga profundos conocimientos en petróleo. “De las vicepresidencias para abajo, todos en Ecopetrol de lo que más saben es de petróleo”, señala uno de los expertos.

Otros, por el contrario, consideran que al frente de la empresa debe estar una persona con gran experiencia y muy curtido en el sector. En especial en este momento complejo de la industria y de la empresa cuando vienen épocas de ajustes, reorganizaciones, con menores recursos para inversión pero con una tarea apremiante de incorporar nuevas reservas para lograr que la autosuficiencia vaya más allá de los 7 años que tiene hoy.

Egon Zender, firma cazatalentos que adelanta el proceso, tendrá un duro trabajo y la baraja de candidatos cada vez se abre más. A los nombres de Juan Carlos Echeverry, exministro de Hacienda, y Camilo Marulanda, vicepresidente de operaciones de Ecopetrol, se han sumado otros: Joaquín Moreno, quien desde 2008 está en la junta de Ecopetrol y trabajó 33 años en Shell; Felipe Posada, colombiano que trabaja en BP y es considerado uno de los cinco líderes de mayor proyección de la petrolera; y recientemente ha aparecido el nombre de Álvaro Mauricio Echeverry, quien de 1999 a 2013 fue vicepresidente jurídico de Ecopetrol y hoy es embajador de Colombia ante Chile.

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Impacto en la bolsa


El desplome del crudo también se siente en las Bolsas de Valores y específicamente en el índice Colcap, que es el de referencia para el país y que se calcula con una canasta de las 20 acciones con mayor capitalización bursátil.

Tradicionalmente, Ecopetrol ha sido una de las acciones protagonistas del Colcap y determinantes para medirle el pulso a toda la Bolsa. De hecho, la caída de 43% en el precio de la petrolera nacional fue gran responsable de que el año pasado el mercado accionario terminara con pérdidas.

Para calcular el Colcap se le da un peso a cada acción miembro del índice y se hace un rebalanceo trimestral para ajustarse a las condiciones del mercado. En el ajuste realizado para los primeros tres meses de 2015, las petroleras (Ecopetrol, Canacol y Pacific) pasaron de aportar 16% en el cuarto trimestre de 2014 a apenas 11%, jalonadas principalmente por Pacific, cuyo peso se redujo de 2,3% a 0,2%.

Ecopetrol, aunque se mantiene como la tercera acción más importante en el cálculo del Colcap, también redujo su participación de 13,6% a 11,1%.

Las acciones ganadoras con el rebalanceo del Colcap fueron las del sector financiero, que pasaron de aportar 40% al índice en los últimos tres meses de 2014 a 47,8% en el arranque de 2015. Específicamente, la acción de Bancolombia fue una de las que ganó más protagonismo, pues su peso se incrementó de 13,99% a 21,02%.

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Canacol seduce

Ante la caída registrada por los precios del petróleo, las acciones de las petroleras a nivel mundial se han visto afectadas. En Colombia, activos como el de Canacol, Pacific y Ecopetrol, cerraron 2014 liderando las pérdidas en el mercado accionario.

No obstante, el inicio de 2015 para Canacol Energy ha sido muy distinto. La diversificación de sus productos, alcanzando un atractivo balance entre el negocio de gas y de petróleo, ha hecho que la acción de la empresa sea la de mejor rendimiento en el comienzo del año; es tal, que Credit Suisse elevó su precio objetivo de $4.799 a $6.714 y mantiene su recomendación neutral.

De hecho, la empresa acaba de hacer un importante hallazgo de gas en su pozo Clarinete 1, el cual será el eje en torno al cual girará el plan de inversiones de la petrolera durante 2015. Se espera que la compañía lo dé a conocer en los próximos días.

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El golpe en servicios
En alerta máxima se mantienen las empresas de servicios petroleros en el país. Rubén Darío Lizarralde, presidente de Campetrol, analizó las perspectivas.

¿Cómo se ha impactado el sector de servicios petroleros?

El sector creció menos. Este año lo estamos viendo crítico. Primero, porque definitivamente el precio golpea mucho al sector; segundo, por la profundización de la caída en la contratación y, tercero, por la reforma tributaria.

¿Ha bajado la contratación?

En contratación están pasando dos cosas: por un lado, las empresas operadoras están buscando bajar las tarifas de lo que contratan localmente y lo hacen sobre una base baja, porque hace 6 o 7 años hubo una disminución de tarifa. En ese momento hubo un pacto de disminución de tarifas pero cuando subió el precio internacional del crudo, las tarifas se quedaron abajo, y ahora que el precio internacional está bajando las quieren poner más abajo.

¿Cuál es la salida?

Las empresas de servicios petroleros han propuesto trabajar conjuntamente con los operadores para que todo lo que está afectando el costo, lo que no le agrega valor al proceso, se elimine o se mitigue y esa disminución en el costo se reflejará como una disminución en la tarifa. Pero no podemos mantener esos costos como los tenemos hoy y bajar aún más las tarifas porque el negocio iría a pérdida y en esas circunstancias no le convendría a nadie.

¿Qué tanto ha caído la actividad?

En sísmica, la reducción ha sido paulatina y se estima en 10%, mientras que en el uso de taladros la capacidad ociosa es cercana a 40% en estos momentos.

¿Cuál será el impacto en el empleo?

Actualmente el sector genera unos 120.000 empleos, y se estima que se podría llegar a perder 20% por la disminución de contratos. Es que solo Ecopetrol anunció que reducirá 50% del presupuesto, y esta empresa representa 60% de la actividad petrolera del país.
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