| 7/21/2016 12:00:00 AM

Los grandes abogados colombianos con éxito en el exterior

Manejan grandes casos en el exterior, son socios de bufetes internacionales y con una formación esmerada y un disciplinado ejercicio profesional, estos son algunos abogados colombianos que brillan en el ámbito internacional.

Quizás no haya un gesto más elocuente de agradecimiento a un profesional de Colombia en el exterior que izarle la bandera de su país en suelo extranjero. Ese fue el regalo que un industrial de fundición de origen catalán le dio, en el patio de una casona en Barcelona (España), al abogado colombiano Fernando Mantilla, luego de que él condujera exitosamente una disputa ante un tribunal arbitral en la que estaban en juego unos US$25 millones. Hoy Mantilla vive en París y es socio del bufete internacional Latham & Watkings, que cuenta con una red de 2.200 abogados en 13 países y 60 áreas de práctica.

Su experiencia no es de poca monta: es aclamado por la profundidad de su conocimiento y experiencia en arbitrajes y disputas comerciales de alta complejidad. Es miembro de la Corte Internacional de Arbitraje, del Instituto Colegiado de Árbitros y de la Asociación de Derecho Internacional.

Mantilla salió de Colombia en 1987, ya graduado como jurista de la Universidad Javeriana, con rumbo a Estados Unidos a especializarse durante un año en derecho comparado, gracias a la beca Fulbright.

Al terminar sus estudios presentó con éxito el examen de ingreso a la barra de abogados de Nueva York. Luego, se fue a Francia a aprender el idioma, donde, además, estudió derecho comunitario y derecho internacional privado y de comercio internacional. Con este último inició su trayectoria en el arbitraje internacional, pues su dominio del español, el inglés y el francés llevó a que lo nombraran consejero en la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional. Después ha pasado por diferentes bufetes y hoy está a cargo, desde París, de la práctica global de arbitraje en Latham & Watkings. Asimismo, se desempeña como árbitro en la Cámara de Comercio de Bogotá.

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La visión integral con que se educan los abogados en las universidades colombianas no solo contribuye a despertar su interés por el derecho internacional, sino que los dota de fundamentos que favorecen su competitividad. Establecido en París, Eduardo Silva, socio de Dechert, al referirse a la formación como jurista en la Universidad del Rosario, manifiesta que “todo ese bagaje todavía lo encuentro fundamental. En mi época tenía que estudiar derecho civil, comercial, penal, todas las ramas del derecho, sin excepción. Entonces, todos salimos con algo que los franceses llaman la cultura jurídica”.

Silva tiene experiencia como secretario general adjunto de la Corte Internacional de Arbitraje y ha actuado en más de 100 arbitrajes, al punto de ser reconocido por la publicación inglesa Legal 500 por su gran experiencia y prestigio internacional que impresiona a los clientes.

Más negocios

Otra estrella en el exterior es Paola Lozano, colombiana residente en Nueva York y quien fue la primera socia latinoamericana del bufete Skadden, Arps, Slate, Meagher & Flom, una de las firmas más fuertes en derecho corporativo en Estados Unidos, que hoy representa una variedad de clientes en fusiones, adquisiciones y otros asuntos corporativos, con especial énfasis en negocios transfronterizos y transacciones en América Latina. Hoy lidera el proceso de venta de la banca retail del Citigroup en Colombia, Argentina y Brasil.

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Le atribuye una influencia decisiva en su formación como abogada, graduada en 1993, al método socrático, implantado en su momento por la Universidad de los Andes, conforme al cual el estudiante no solo debe leer y memorizar sino que se le exige analizar, cuestionar y discutir los planteamientos en torno a un caso.

Haber aprendido el idioma del país a donde se viaja a adelantar un posgrado en derecho y superar los exámenes en aras de recibir el diploma no son logros suficientes para un abogado colombiano que opte por quedarse a ejercer su oficio en el exterior. El obstáculo más desafiante corresponde a la aprobación de los exámenes que aplican las barras u organizaciones de abogados para conceder ese permiso.

“Es un examen difícil, porque se debe estudiar muchísimo”, asegura Eduardo Silva, de Dechert, quien a principios de 2006 lo aprobó y fue admitido por el Colegio de Abogados de París para ejercer la abogacía. El examen comprendió cuatro pruebas: “había una de derecho civil, donde le dan a uno un caso práctico y se tiene que redactar, en tres horas, un alegato ante un juez determinado”. El desafío no solo consiste en aprender el derecho civil francés, sino en conocer las formalidades para presentar un alegato en ese país y determinar el juez competente.

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Otro caso es el de Robinson Guerrero, abogado de la Universidad Externado de Colombia desde 2000. Hizo una maestría en derecho de empresa en la Universidad Antonio de Nebrija, en España, y luego se quedó a ejercer en esa nación. Para lograrlo le exigieron homologar el título, lo cual implicó presentar su expediente académico colombiano al Ministerio de Educación y Ciencia y matricularse en la Universidad Rey Juan Carlos, donde presentó “un examen extenso (de siete horas y más de 350 preguntas) con el que le concedieron la homologación”. A la fecha es socio del despacho Legal Network, en Madrid.

El colombiano Gabriel Mesa, con pregrado en ciencias políticas de la Universidad de Yale y quien se graduó de abogado en la Universidad de Columbia, también en Estados Unidos, en 1993, es otro cerebro fugado. Mesa trabaja en Nueva York, es socio de la firma Covington & Burling y desde allí lidera grandes operaciones de fusiones y adquisiciones empresariales en distintas partes del mundo. Ha asesorado a P.I Grupo Mabe, el principal productor de soluciones de higiene personal de México, en su venta a Ontex Group NV, firma que cotiza en bolsa con sede en Bélgica.

Entre tanto, Holanda también tiene sus particularidades cuando del ejercicio del derecho se trata. La abogada Irma Mosquera, graduada en la Universidad Autónoma de Bucaramanga, en 1998, quien vive actualmente en esa nación y es asesora tributaria de la firma boutique Hamelink & Van den Tooren, explica que allá se diferencia entre el jurista y el abogado.

El primero es quien “ha estudiado derecho, incluyendo la maestría, y abogado el que ha hecho estadía en un bufete”. Precisa que los profesionales con título internacional en derecho “solo pueden ser juristas”, mientras que “para ser abogados se necesita hacer una validación del título”. El momento en que se sintió especialmente orgullosa de ser una abogada colombiana fue “cuando recibí el doctorado cum laude en la Universidad Groningen de Holanda, dado que en derecho tributario hay menos de diez personas que lo han tenido en la historia del país”.

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Mosquera también es docente en el departamento de derecho de la Universidad de La Haya e investigadora de la Agencia Internacional de Documentación Fiscal, centro de pensamiento que asesora gobiernos, firmas consultoras y empresas incluidas en la lista Fortune 500. En esta organización solamente trabajan profesionales con grado de doctorado.

¿Por qué brillan?

Tener el español como lengua materna puede ser un buen motivo para contratar un abogado colombiano en el exterior. Varios de ellos dominan varios idiomas, además del nativo. El aprendizaje también es clave. “Lo que más me impresionó, desde el momento en que llegué a Nueva York, fue la disciplina con que ejercen los abogados en Estados Unidos”, dice Paola Lozano, de Skadden.

En los últimos años, Lozano, especialista en fusiones y adquisiciones, asumió la responsabilidad de la práctica hispanoparlante del bufete en Latinoamérica y ascendió a la junta directiva, sin dejar de lado sus casos.

Como ellos muchos otros: Francesco Noero, del BNP Paribas; Juliana Obregón de la neoyorkina Cahill Gordon & Reindel LLP; Sergio Galvis y Sebastián Villaveces, de Cleary Gottlieb, quien se especializa en transacciones empresariales en América Latina. Alguien que lo fue y goza de una alta reputación en el gremio es el abogado Enrique Gómez, socio de la oficina de Holland & Knight en Bogotá.

Estos profesionales que brillan en el exterior coinciden en reconocer la valía de su formación en Colombia, pero consideran muy importante que las nuevas generaciones de abogados se esfuercen en buscar la oportunidad de adelantar un posgrado en el exterior y de ejercer el oficio en un bufete internacional.

Casos en grande

Eduardo Silva

Elegido para representar a Colombia en la demanda contra el país por US$16.500 millones que llevaron a un tribunal internacional de arbitraje las empresas Cosigo Resources (canadiense), Cosigo Resources Colombia y Tobie Mining and Energy Inc. (estadounidense) por la imposibilidad de usar la licencia concedida para explotar oro en la región amazónica.Va a ser el apoderado de Colombia en el proceso arbitral que se iniciará a instancias de la compañía Glencore (con sede en Suiza) en un caso relacionado con la explotación de carbón en el norte del país.

Paola Lozano

Hoy lidera la venta del servicio de banca minorista del Grupo Citibank en Colombia, Brasil y Argentina. Participó en el proceso de venta del mismo segmento bancario del grupo en Costa Rica, Panamá, Nicaragua, Honduras y Guatemala.En 2008 asesoró la venta de Citigroup Global Service (prestadora de servicios a terceros), compañía del Grupo Citibank, a la consultora india en tecnología e informática Tata, operación por US$512 millones.Marcó la pauta en la compra que realizó Cementos Argos por US$760 millones de los activos de producción de cemento y premezclados del grupo francés Lafarge, en el sur de Estados Unidos.

Gabriel J. Mesa

Representó al Grupo Sura en la compra de 50% del fondo de pensiones de BBVA en Perú, cuya otra mitad adquirió una filial del canadiense Scotiabank. El valor de la transacción alcanzó los US$1.032 millones.Trabajó en el proceso de reestructuración financiera de Emcali.

Pasos a imitar

La casualidad llevó a Robinson Guerrero de Legal Network, en Madrid (España), a apartarse de sus habituales actividades como líder de equipos jurídicos multidisciplinarios en diversas áreas del derecho mercantil para asumir un asunto de sensibilidad social. En efecto, “me siento especialmente orgulloso de un caso de ‘bullying’ que llevé contra el Colegio Suizo de Madrid, donde logramos en su momento la mayor condena en Europa contra un centro de enseñanza”, por tolerar el acoso escolar de un estudiante a otro. Hoy, en esa nación, se le considera un “referente jurídico” en la materia.

Entre tanto, la laboralista Martha Monsalve comenta que la abogada Janeth Bermúdez, de la Universidad Santo Tomás, se fue a vivir al estado de Massachusetts, Estados Unidos, convalidó su título profesional y empezó a llevar casos en los estrados judiciales, de migraciones, nacionalización y de familia. “Ella me invitó a la corte a presenciar sus audiencias y pude darme cuenta del respeto, aprecio y consideración de los jueces y magistrados por ella”, quien goza “de una alta reputación y mucha clientela”, afirma Monsalve.

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