| 8/21/2013 6:00:00 PM

Los canales privados

Salieron al aire a finales de los 90. Hoy son los reyes indiscutibles de la pantalla, sin un tercer canal que les compita.

No solo en bebidas, finanzas o industria compitieron por décadas dos de los más poderosos grupos económicos del país: Santo Domingo y Ardila Lülle. El viernes 10 de julio de 1998, a partir de las 3 de la tarde, cuando cambió el formato de la televisión que ven los colombianos, lo volvieron a hacer.

Ese día arrancó oficialmente el negocio de la televisión privada con las transmisiones realizadas por RCN y Caracol, los ganadores de la licitación abierta un año atrás,  y que pertenecen a las dos poderosas familias empresarias.

Desde el 13 de junio de 1954, cuando llegó la señal al país, la televisión funcionaba bajo un esquema público en el que el Estado contrataba con programadores particulares (entre ellos RCN y Caracol) el contenido de la parrilla televisiva.

La entrada de los canales privados cambió este escenario. El 10 de junio de 1998 a las 9:30 a.m., la señal de prueba del Canal RCN arrancó con la inauguración  del Mundial de Fútbol Francia 1998 y un previo del partido Brasil vs Escocia. El saludo inicial lo hizo Claudia Gurisati desde un estudio en París y dio paso al estadio donde se encontraba Carlos Antonio Vélez.

En el noticiero de las 7 de la noche aparecieron los periodistas Jorge Alfredo Vargas y María Elvira Arango, bajo la dirección de Paulo Laserna. Gabriel Reyes Copello acababa entonces de asumir la presidencia de RCN Televisión, después de ser vicepresidente ejecutivo.

En la dirección de noticias de Caracol estaba otro peso pesado: Yamit Amat, uno de los periodistas más reconocidos del país, cuyo ingreso al canal privado prometía una dura batalla por el rating. En este canal, Mabel García ejercía la presidencia cuando iniciaron las transmisiones.

Los canales pagaron $117.800 millones (US$90,6 millones de la época) por el derecho de explotar la frecuencia de televisión privada e iniciaron el montaje de una estructura propia que incluyó la contratación de unas 1.600 personas para ambos proyectos. Al comparar los costos de la licencia con otros países, los analistas en su momento coincidieron en que fue alto porque en Chile el valor máximo fue de US$11 millones y en Argentina de US$19,5 millones.

Más allá de los costos,  para Santo Domingo y Ardila Lülle, los canales  eran una poderosa herramienta de influencia política. que les implicó inversiones adicionales  cercanas a los US$150 millones. Ese esfuerzo coincidió con la disminución de la pauta que pasó de US$250 millones en 1997 a US$160 millones en 1999.
 
Desde aquel bajón, Caracol y RCN compiten y a la vez, parodiando la antigua serie de televisión Yo y Tú, se mantienen unidos en contra de la llegada del tercer canal, que después de dos intentos fallidos, en 2014 podría volver a analizarse.  Ambos canales también han encontrado oportunidades de negocio en las alianzas y la exportación de sus producciones.

Entre julio de 1998 y junio de 2013, las ventas externas del canal RCN sumaron US$235 millones.  En 2012 exportó US$30 millones.  Además, tiene acuerdos con Fox International Channel, Televisa y le vende a Venevisión y Televen. “Los colombianos ya somos los terceros productores latinoamericanos de televisión, después de México y Brasil”, dijo recientemente Gabriel Reyes Copello, presidente de RCN Televisión.
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