| 10/25/2011 6:00:00 PM

¿Locomotora sin maquinista?

Ante la cascada de críticas, el ministro Germán Cardona se defiende. Anuncia que ya le ofreció el proyecto de Autopistas de la Montaña al Grupo Empresarial Antioqueño (GEA) y a empresarios coreanos. Esto dejaría a ISA –el estructurador del proyecto– en un segundo plano.

También habló de un ambicioso plan férreo que estructura el BID y que estará listo en 2012, así como de una nueva ampliación del aeropuerto Eldorado que lo llevará a 320.000 m2.

— ¿Es cierto que usted no consultó previamente con el gabinete económico el plan de obras por $40 billones y que eso generó la molestia de altos funcionarios?

Eso no es cierto. Precisamente, tuve una reunión muy extensa con el presidente Santos –que es el jefe supremo de todos– y en compañía del director del Inco le presentamos este programa de inversión en un vuelo de regreso de Corea. Posteriormente nos sentamos con el Ministro de Hacienda, el Director del Departamento Nacional de Planeación, el presidente Santos, el Secretario General de Presidencia, la Alta Consejera para la gestión pública y privada, el Director del Inco y yo.

No sé a quién le está llamando la atención hoy esa situación. Todo el programa fue avalado por el presidente Juan Manuel Santos, fue acogido por el Ministro de Hacienda y por el Director de Planeación, que entre otras cosas ha sido aliado permanente para la proyección de todo esto.

— Usted anunció ese plan de obras sin contar con todos los estudios y diseños, ¿se podría repetir la historia y quedarnos cortos de plata?

Ojo. Los $15,5 billones de Autopistas de la Montaña ya están definidos y lo otro se advirtió, desde un comienzo, que es una previsión.

— ¿Es decir que pueden valer más?
Pueden valer más o menos, dependiendo de los estudios.

— De esos $40 billones, se dice que hay $26 billones –que corresponden a la inversión pública– para los cuales no se conoce su fuente de financiación. ¿Eso es así?

No. Lo que pasa es que en las concesiones el 30% se financia vía peajes y el resto mediante recurso público. Son proyectos de una nueva generación de concesiones que tienen muchas formas de financiación y que incluyen vigencias futuras, aunque estén limitadas en el corto plazo.

Un mecanismo es salir a buscar inversionistas en el mundo en alianza con empresarios locales, como ya lo hablé con la gente del Grupo Empresarial Antioqueño (GEA) para sacar adelante financiaciones de largo plazo.

— ¿Cuál es la propuesta a inversionistas como el GEA?
Entregar las obras para que las hagan y las financien grandes empresas nacionales y extranjeras y nosotros correr el pago de esas obras después de que se ejecuten. No como se viene haciendo hasta ahora.

— ¿Y ya hay algo concreto?
Tenemos el proyecto maduro de Autopistas de la Montaña. Estamos insistiendo para ver si a través de entidades como el Ex Im Bank coreano se apoya a empresarios de ese país en alianza con colombianos. También se lo planteé a algunos miembros del GEA, a quienes les gusta pensar en grande, para ver si en unión con ISA y otras entidades se meten al proyecto, el cual pesa $15,5 billones de los $40 billones anunciados.

— ¿Y hubo interés?

Yo vi interés. El proyecto se puede vender perfectamente a grandes jugadores que lo empiecen a construir y se comience a pagar dentro de 6 u 8 años, cuando haya más espacio en vigencias futuras.

— ¿Y en qué quedaría ISA?
Ese proyecto lo estructuró ISA y ya tiene todos los estudios. ¿Qué es lo que está haciendo ahora el Inco? Pues revisar lo que hizo ISA y tratar de avalar y de ahí tomar una decisión. Si se le compran los diseños a ISA, ese proyecto lo asume el Inco y sale a venderlo nuevamente.

— Nos ha hablado del legado que quiere dejar en cuanto a estudios y diseños. Analistas le reconocen eso, pero le critican muchas cosas, como la falta de políticas claras de multimodalismo, desarrollo de la red férrea y la batalla que se perdió con los camioneros. ¿Qué les dice?
Parece como si usted me estuviera despidiendo. Hay que tener en cuenta que yo llevo un año largo en el Ministerio y que todos estos problemas son ancestrales. Desde que llegué aquí asumí esa responsabilidad del rigor técnico.

Respecto a los ferrocarriles, ese es un tema que debemos trabajar. Acabamos de hacer un acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo para que nos ayude a estructurar todo el tema férreo en Colombia. Este plan estará listo a finales del año entrante. Tomamos el toro por los cuernos, algo que no se había hecho. Se habla mucho de ferrocarriles, pero esto es lo más juicioso.

— ¿Y con los camioneros?
Eso es relativo. Vino un problema que lo protagonizó Bogotá, porque desafortunadamente el alcalde Samuel Moreno permitió el desorden, generando un dolor de cabeza.?Si dicen que esa es una derrota que sufrí, la acepto, pero el país debe tener claro que la tabla de fletes se acabó.

— ¿Y la multimodalidad?
Tienen la razón los analistas. Llevo 14 meses en ese Ministerio y yo no soy capaz como ser humano de cambiar todo.?Tomamos una decisión política durísima que fue hacer un cambio en Cormagdalena y ahora acabamos de contratar unos estudios para el plan maestro del río.

— Algunos dicen que no se han licitado tantas obras como en el Gobierno anterior y que usted se quedó sólo con el tema de los estudios...
Claro que se han licitado. Se han presentado más de cinco mil firmas a esas licitaciones. Lo que pasa es que nosotros no estamos haciendo todos los días alharaca con esos temas, pero de pronto es lo que me toca hacer.

— Uno lo que ve es que hay mucho problema en este Ministerio....
Y gente con tantas ganas de ser Ministro de Transporte…

— ¿Cómo quiénes?
(Risas) Pues hombre, con la confianza y el cariño que le tengo al Presidente desde hace muchos años porque yo no soy un ‘santista’ coyuntural, soy amigo de él desde hace rato, le pregunté a raíz de todos esos rumores. Es mejor ir a la fuente y la respuesta textual del Presidente fue: “no le pare bolas a esos cuentos, que si con alguien tengo sinceridad para comentar las cosas es con usted. No sé de dónde están saliendo esos cuentos, no sé quién los está difundiendo, pero no les pare bolas”. Si a mí me lo dice el Presidente de la República primero le creo y segundo acepto lo que él dice.

— ¿Y tampoco ha pensado en renunciar?
No. Si el Presidente toma la decisión, la asumiré, no me amarró a nada. En mi vida solo me amarro a mi familia y a mi propia vida.

— ¿Quiénes le hacen zancadilla?
En general, con el tema de la concesiones se generan malestares. Si yo fuera concesionario de pronto también me molestaría.

— ¿Qué empresas le han manifestado ese malestar?
No sé cuáles. Se están moviendo y hay ciertos malestares que son entendibles. ¿Por qué? Pues porque se tomó la decisión de no ampliar más concesiones y solamente hacerlo en los casos en que legalmente se puede hacer.

— ¿El malestar puede venir de la CCI?
Para nada. Tengo las mejores relaciones con Juan Martín Caicedo, el presidente del gremio (y se lo digo no solo de dientes para afuera), así como con la mayoría de los concesionarios. Lo que pasa es que es una realidad que las concesiones se venían ampliando de una manera casi descontrolada, por lo que nos tocó ponerle orden a eso.

— ¿No está arrepentido de haber aceptado el cargo?
Si pudiera retroceder en el tiempo y me tocara arrancar de nuevo haría exactamente lo mismo que he hecho hasta hoy, no cambiaría nada.

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