| 8/18/2016 12:00:00 AM

Las empresas colombianas que 'levantaron el vuelo' como el Ave Fénix

La confianza en el equipo y la voluntad de salir adelante fueron, entre otros, factores que les permitieron a cinco empresas sortear con éxito momentos de crisis.

No muchas empresas se dan el lujo de contar la historia de su recuperación luego de haber enfrentado momentos de dificultades. Mientras que miles han desaparecido o se han liquidado en las últimas dos décadas, algunas han logrado reinventarse.

En este grupo se destacan cinco compañías que, como el ave Fénix, lograron resurgir, levantar el vuelo y hoy generan resultados sostenibles. Se trata de Alquería, Productos 3A, Harinera Pardo, El Pomar y Proplas.

Tienen varias cosas en común. En algún momento debieron acogerse a un acuerdo de reestructuración de pasivos, pero lograron pagar sus deudas antes de lo previsto. Esto las hizo merecedoras del premio Ave Fénix que otorga la Universidad del Rosario, que también han recibido otras como Grupo TM S.A, Multiproyectos, Cosméticos Vogue, Asecones y Pollos Fiesta. Estas son las historias.

“Larga vida”

Con 57 años, la productora y comercializadora de lácteos Alquería atraviesa por uno de sus mejores momentos, luego de haber enfrentado dificultades hace unas dos décadas. Todo comenzó con un agresivo proceso de modernización tecnológica, lanzamiento de nuevos productos y fortalecimiento de la marca, en lo que invirtió alrededor de US$5 millones, según cuenta Carlos Enrique Cavelier, coordinador de sueños de la organización.

Esta decisión obligó a la empresa a endeudarse y rápidamente los intereses de los créditos se incrementaron, lo que generó incumplimientos con los bancos, obligando a la empresa a firmar un acuerdo de reorganización con miras a superar las dificultades financieras. En 2000 se acogió a la Ley 550, con una deuda de $30.000 millones. Tenía 5 años para pagarla y logró cumplir con su objetivo 9 meses antes de lo previsto.Hoy la historia es otra. Mientras en 2004 producía 125 millones de litros al año, hoy llega a 450 millones. Algunos movimientos importantes de los últimos años incluyen la compra de Freskaleche, que le permitió crecer 30% el año pasado, y la alianza con la francesa Danone.Cavelier considera que la clave del resurgimiento estuvo en no dejarse doblegar por las dificultades. Hoy se precia de tener de socio a la IFC, que participa con 5% de acciones preferenciales de la compañía.

Mucha Harina

En 1997 Harinera Pardo debió acogerse a un concordato. La crisis sistemática del país en ese periodo afectó a la empresa, que se vio en un riesgo inminente de cesación de pagos.

En total, la deuda objeto del acuerdo con los acreedores fue de $6.411 millones. La empresa fue ajustando el acuerdo a su realidad y en 2008 solicitó una modificación con el fin de generar un mecanismo de pago anticipado, el cual logró en febrero de 2009.A partir de allí, y luego de haber cancelado en total entre pasivos e intereses $12.683 millones, la empresa tomó un nuevo aire y hoy dispone de dos plantas industriales, una en Bucaramanga –que muele 130 Toneladas/día y cuenta con bodegas y silos de almacenamiento– y otra en Malambo (Atlántico).Produce 67.500 bultos de harina que vende en 10 departamentos y su meta para este año es crecer 35% en producción y 20% en ingresos. “Proyectar y soñar es nuestra tarea diaria. Los tiempos difíciles pasaron, pero con la lección aprendida, la prudencia sigue siendo un buen termómetro de la temperatura de los directivos al tomar decisiones de riesgo”, dice Rafael Pardo, gerente de operaciones de la Costa y quien estuvo al frente del proceso de resurgimiento.

Un enfoque comercial

La falta de renovación tecnológica, la pérdida de mercado natural, así como procesos de sucesión que afectaron la continuidad, se convirtieron en factores adversos para El Pomar, que enfrentó hace unos cinco años dificultades financieras En 2011, cuando Nelson Molano llegó a la gerencia, decidió apostarles a los temas comercial, innovación, mercadeo y trabajo en equipo, comenzó el proceso de recuperación.

En ese momento, las pérdidas sumaban alrededor de $1.500 millones y las ventas $30.000 millones. Para este año la meta es lograr $58.000 millones y a 2018 alcanzar $100.000 millones, apoyada en el trabajo de 235 personas. En este momento la empresa recoge los frutos del trabajo realizado desde hace cinco años; inversiones en tecnología, nuevos productos y la consolidación de un equipo y enfoque comercial. Por ahora sus planes se centran en consolidar su operación en Bogotá, su mercado natural y en el que en este momento tiene alrededor de 3% de participación.La leche larga vida, tanto entera como deslactosada, es su principal línea de producción y representa 80% de las ventas; mientras los derivados lácteos soportan el restante 20%. Uno de los más recientes logros de esta compañía tiene que ver con la compra de la licencia de un producto nuevo para niños que lanzará a finales de este mes.

Al negocio de bebidas

Con la fabricación de envases plásticos para compañías de productos cosméticos, farmacias y aseo personal, la antioqueña Proplas escribe un nuevo capítulo en su historia.

Luego de enfrentar una crisis que en 2003 la llevó a acogerse a la Ley 550 con deudas por $13.000 millones y pérdidas que rondaban los $8.000 millones, hoy la empresa se ha fortalecido, no solo en sus unidades productivas sino en el portafolio de productos.Desde hace un año cuenta con una planta de PET con la que quiere llegar al mercado de alimentos y bebidas, inicialmente con botellas para envasar agua. Hoy cuenta con un área aprobada por el Invima como zona blanca para la producción de este tipo de empaques. Esta se suma a las de inyección y de soplado de envases, con las que trabaja desde hace años.En medio del difícil panorama y tratando de sacar adelante el acuerdo, la empresa recibió una capitalización de los accionistas por $1.500 millones y ajustes internos en materia de producción que la llevaron a salir de la Ley 550 en 2009, cinco años antes de lo previsto.Hoy, catalogada por Colciencias como una empresa altamente innovadora, Proplas prevé doblar sus ventas en 2020. En este momento suman $2.300 millones mensuales, dice su gerente Gustavo De Greiff.

Altamente importado

La crisis que vivió el país a finales del siglo pasado le pasó factura a Productos 3A, empresa dedicada a atender el mercado de frutos deshidratados como uvas y ciruelas pasas, además de almendras, maní y duraznos en mitades. La fuerte devaluación de ese momento tuvo gran impacto en esta compañía altamente importadora y con la mayor parte de sus deudas en dólares.

Luego de un diagnóstico preventivo realizado en 1998, se evidenció la difícil situación que finalmente la llevó a un proceso de reestructuración, debido a que no tenía flujo de caja para enfrentar la coyuntura. Las deudas alcanzaban $1.000 millones y las pérdidas $300 millones. Finalmente, luego de negociar con sus acreedores, logró la firma de un acuerdo en julio de 2002 a un periodo de 10 años, pero logró salir del mismo en la mitad de este plazo.Hoy las condiciones son otras y, con nueva sede en Mosquera, Cundinamarca, en donde tiene su propia planta, centro de producción y logístico, la compañía ganó eficiencias y competitividad.En 2015 registró ingresos por $22.600 millones y este año proyecta un alza entre 10% y 12%. Hoy los volúmenes de importación alcanzan 1.300 toneladas al año, especialmente de uvas pasas.Andrés Aguirre, su fundador y gerente es optimista sobre el futuro de la empresa.

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