| 8/21/2013 6:00:00 PM

La venta de Paz del Río

Cuando la brasilera Votorantim compró 52,1% de la Siderúrgica, los trabajadores que tenían allí sus acciones se volvieron ‘millonarios’.

El 16 de marzo de 2007 la empresa brasilera Votorantim ofreció pagar $131,42 por cada una de las acciones de Acerías Paz del Río. Esta cifra superaba con creces los $52 por acción con los que arrancó la subasta realizada durante cinco horas en la Bolsa de Valores de Colombia.

Entre los 7.200 trabajadores y pensionados que habían capitalizado sus acreencias laborales, hubo júbilo. Muchos se sintieron millonarios al saber que cada uno recibiría en promedio, $97,6 millones tras la venta de las acciones que cambiaron la historia de la empresa fundada en 1948 y sobreviviente de varias crisis que la tuvieron al borde de la liquidación.

“Los trabajadores fueron unos héroes”, dice Luis Guillermo Parra, expresidente de Acerías. De hecho, la última caída, antes de su resurrección y venta, ocurrió durante el gobierno de Andrés Pastrana, cuando la Superintendencia de Sociedades consideró ‘inviable’ la siderúrgica y ordenó la liquidación.

Las fórmulas aplicadas hasta ese momento no habían dado resultado, se incumplió el acuerdo concordatario, era necesaria la reconversión, no había capital y la compañía producía 300.000 toneladas anuales de acero, cuando los estándares internacionales indicaban que, para ser viable, la producción mínima debía ser de un millón de toneladas.

En ese momento, 400.000 habitantes de 25 municipios de Boyacá dependían directamente de la producción de Acerías y 350 pequeñas y medianas empresas giraban en torno a la compañía. Los trabajadores querían salvarla porque habían recibido acciones a $1, como pago por las prestaciones de 20 y 30 años y ese era todo su patrimonio.

La encrucijada coincidió con la promesa del candidato presidencial Álvaro Uribe Vélez de no liquidar Acerías. “Yo era empleado de los trabajadores porque ellos eran los dueños de la empresa”, dice Parra tras explicar que montaron una cementera, constataron que tenían carbón coquizable y el mercado estaba creciendo.

Héctor Ruge-les, ingeniero químico y exvicepresidente de operación de Paz del Río, recuerda que en ese momento tenía 28 años en la empresa y, para sacarla adelante con base en conceptos de ‘sindicalismo participativo’, directivos y trabajadores sumaron esfuerzos para utilizar los recursos disponibles y recuperar la maquinaria que se había sacado de servicio.

Mario Arias, entonces responsable de la producción y del alto horno de la siderúrgica, comenta que después de tener cifras en negro y pasar por un buen momento, el presidente Uribe les propuso quedarse con la empresa. “Lo analizamos pero no teníamos el músculo financiero y decidimos vender”. Y ganaron con la apuesta.

Votorantim invirtió más de $1 billón en la compra de Acerías, en momentos en que el mercado nacional de productos de acero era de 2,2 millones de toneladas anuales.
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