| 11/25/2012 6:00:00 PM

La intelectual - Françoise Valière - Liceo Francés Louis Pasteur

Tras dirigir otros colegios franceses, es una rectora convencida de que la educación de calidad solo es posible con un gran presupuesto gubernamental. Destaca el compromiso de los padres colombianos.

En 2014, el colegio cumplirá 80 años. Se creó por voluntad de algunos colombianos que habían estudiado en Francia y que querían tener una educación bicultural. Comenzamos con una decena de alumnos en una sede en la calle 17 de Bogotá. Hoy tenemos 1.950 alumnos.

Somos reconocidos por los ministerios de Educación de ambos países, el currículo es el mismo de cualquier colegio en Francia, pero también atendemos los requisitos de la Ley colombiana, lo que les da más trabajo a los alumnos.
Formamos parte de una red internacional de 400 colegios en 130 países. Tenemos 48 profesores directamente pagados por el gobierno francés. Los profesores se pueden quedar por máximo cinco años. Yo voy por el primero y vengo de trabajar en México y Brasil. Dentro del país hay colegio francés en Bogotá, Cali y Pereira y casi todos estamos en la misma clasificación del Icfes.

Menos de 30% de los estudiantes son franceses. Gran parte de la población estudiantil son hijos de exalumnos. Adicionalmente atendemos a todos los francófonos de países como Bélgica, Suiza o africanos. A eso se suma el personal de las embajadas o gente que trabaja en multinacionales y acá puede continuar con la misma educación que tenían en otro país. Con eso tenemos el cupo lleno.

El inglés es indispensable, pero no suficiente. En tercer grado nuestros alumnos comienzan con inglés y a lo largo de sus estudios presentan pruebas como el Toefl o el FirstCertificate, manejamos el mismo estándar de idiomas que se usa dentro de la Unión Europea.

Nuestros alumnos presentan el Baccalaureate, que es la prueba de estado que da acceso a la universidad en Europa. En Colombia, la Universidad de los Andes también lo reconoce y los preparamos principalmente para este examen y no para las pruebas Saber 11º.

Lo que más nos perturba de las pruebas del Icfes es la forma, pues todo es en selección múltiple y en el colegio no trabajamos con esa metodología. En las pruebas francesas se evalúa la capacidad de redacción, así como la habilidad para argumentar, se da menos importancia a la memoria.

En el Baccalaureate, la parte más importante está relacionada con la escritura, pero tiene la ventaja de que todos los estudiantes que la aprueban tienen derecho a entrar a la universidad. Para lograr ese objetivo hacemos simulacros constantes.

Hay una empresa de PreIcfes que trabaja con nosotros, pero no es obligatorio y de los 100 alumnos que graduamos cada año, la minoría lo prepara. En realidad, lo que deben aprender a manejar es el formato de la prueba, pues entrenando se consiguen mejores resultados.

Los colegios franceses tenemos el mismo problema con las pruebas de Estado en Brasil y México, que son similares a la colombiana y debemos hacer un esfuerzo adicional para que los alumnos aprendan la mecánica.

Este tipo de colegios internacionales y la metodología de las pruebas de estado francesas, que por lo exigentes requieren una evaluación especial, solo son posibles porque el presupuesto para educación en mi país es enorme.

La calidad de los colegios en Colombia es muy alta y tengo cómo comparar porque vengo de otros liceos franceses.

Eso no se lo atribuyo a los profesores sino a los padres de familia, pues los colombianos, al menos los que están con nosotros, están muy involucrados en la educación de sus hijos.

En Francia hace 40 años se prohibieron las tareas para la casa, pero esa norma nunca ha sido acatada. Los mismos papás piden el trabajo en la casa pues saben que es un complemento del proceso educativo. Desde la lectoescritura, pasando por las tablas de multiplicar y la conjugación de los verbos, todo eso se debe reforzar en la casa.

Antes, muchos alumnos se quedaban por el camino, pero ahora los ayudamos a todos a que avancen porque esa es nuestra misión. Los estudiantes brillantes casi ni nos necesitan, pero debemos estar para acompañarlos a todos.

En Francia también se nos ha criticado el por qué no enseñamos emprendimiento, pero creo que eso tiene que ver mucho con la cultura estadounidense, que valora más este tipo de autonomía que lleva a crear negocios. En nuestra cultura es más importante el raciocinio y la capacidad intelectual.                                                               

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