| 7/7/2016 12:00:00 AM

Más dinero en menos tiempo: La semilla de los escándalos financieros

Gerardo Hernández, Superintendente Financiero. Foto: Dinero

La falta de educación financiera es el factor común de fenómenos como DMG, Estraval e Interbolsa. Sabemos leer pero no sabemos medir los riesgos. ¿Somos analfabetas de las finanzas?

El afán por incrementar rápidamente las utilidades sobre el capital tiene un arraigo cultural y está estrechamente relacionado con la educación financiera, o la falta de ella.

Casi todos en Colombia sabemos leer y escribir, casi todos sabemos sumar y restar y hasta el 10% de la población puede manejarse muy bien con un segundo idioma. Sin embargo, muy pocos saben medir los riesgos.

Anif recuerda en su comentario económico del día 30 de junio de 2016 que “localmente, los niveles de analfabetismo financiero son elevados. Por ejemplo, según la Banca de las Oportunidades y la Superfinanciera (2015), tan solo 3% de la población colombiana ha recibido educación financiera”.

Es necesario que tanto el Gobierno como el propio Congreso de la República trabajen para que cualquier ciudadano pueda saber qué tanto vértigo financiero puede asimilar y así evitar las ‘arenas movedizas’ que se presentan en el tema de inversiones. Hay una regla de oro en el mundo financiero y es que entre mayor sea la rentabilidad, mayor es el riesgo.

Un mandamiento que debería estar impreso en los cabezotes de todos los productos financieros que se ofrecen al público en el país.Anif explica en su documento que tampoco es conveniente replicar a rajatabla el modelo de Estados Unidos, país que en 2010 aprobó la Ley Dodd-Frank, la cual permitió crear la Consumer Financial Protection Bureau (CFPB), buscando informar y proteger las decisiones del consumidor financiero. Para algunos expertos, esta norma pudo haber frenado el ritmo de inversiones. Lo ideal –según Anif– sería un esquema intermedio en el cual se ejerce un control efectivo sobre las compañías que transan con dineros ajenos y a la vez estimular la educación financiera en la población. No se trata de estigmatizar las libranzas. En un país en donde la inversión está muy concentrada y donde miles de personas siguen guardando el dinero debajo del colchón, es necesario hablarles de riesgos. Y de frente.

Más dinero en menos tiempo, son las cinco palabras que resumen los últimos escándalos financieros en Colombia. 

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