Revista Dinero

Juan Manuel Santos, Presidente de Colombia.

| 12/12/2012 6:00:00 PM

La economía

El proceso de paz, las reformas de salud y pensional, la enfermedad holandesa y los nuevos tratados de libre comercio marcarán la agenda en 2013.

El costo de la paz

Si las negociaciones de paz entre el Gobierno y las Farc llegan a feliz término, a partir del próximo año la economía nacional empezará a dar un viraje sin precedentes. La razón es simple: en un escenario de posconflicto el país podría crecer dos puntos adicionales sobre el PIB. Eso significa que si las proyecciones del Gobierno hablan hoy de 4,8 % de crecimiento para 2013, de acabar con la guerra, esa cifra podría bordear el 7%. Sin duda, un argumento para que los inversionistas extranjeros que perciben a Colombia como un destino inseguro tengan motivos para cambiar de opinión.

Sin embargo, los gastos de la paz pueden ser, incluso, mayores que los de la guerra. Básicamente, porque habría que mantener la inversión en seguridad al menos por una generación, algo que representa $25 billones al año. Además, porque el Gobierno tendría que destinar un rubro adicional para atender a los 8.000 miembros de las Farc que eventualmente se desmovilizarían.

Pensiones, ¿llegó la hora?

El próximo año, el Gobierno tendrá que dedicar 24% de los $185,5 billones que vale el Presupuesto de la Nación para pagar las pensiones; lo peor del caso es que esa suma irá solo a 1,6 millones de personas (una tercera parte de la población en edad de pensión). Con un agravante: el mayor gasto del Estado se concentrará en los más ricos, que recibirán alrededor de 86,3% de estos recursos (el 20% más pobre solo recibirá 0,1%). Esto muestra que no solo tenemos un sistema público de pensiones costoso, sino totalmente inequitativo e insostenible.

Por eso, cada vez es más evidente que el país necesita una reforma pensional, porque con el esquema actual muy poca gente se pensionará ante la elevada informalidad laboral y los bajos niveles de cotización. Todo indica que el Gobierno se la va a jugar con esta propuesta. Pero son medidas difíciles de tomar en un año pre-electoral y pensando en relección.

TLC para aprovechar

Una reunión protocolaria en Tokio, este 17 y 18 de diciembre, marcará el lanzamiento de la negociación de un Tratado de Libre Comercio con Japón para consolidar la presencia colombiana en los mercados asiáticos.

Las negociaciones cerradas en  el pasado con países de América Latina –CAN, México, Mercosur, Triángulo Norte de Centroamérica–, Estados Unidos, Unión Europea y Corea, les permite a los empresarios vender sin aranceles a unos 50 países, cuyo potencial de consumidores llega a 800 millones. Pero la meta es muy ambiciosa y, según el presidente Santos, el objetivo es llegar a más de 1.400 millones de consumidores.

Para el primer trimestre de 2013 está prevista la vigencia anticipada– del TLC con la Unión Europea y el TLC con Corea también podría entrar en el último trimestre del próximo año. Mientras tanto, avanzan negociaciones de TLC con Costa Rica e Israel, y siguen enredados los acuerdos con Turquía y Panamá.

Industria de capa caída

Mientras se mantenga en 2013 el atraso en la infraestructura vial y portuaria, el alto costo de la electricidad y un peso altamente revaluado, será muy difícil que la industria levante cabeza.

Los industriales también andan muy pendientes del incremento que Gobierno, sindicatos y las propias empresas fijen para el salario mínimo del próximo año. Si el ajuste es muy superior a la inflación causada, significará mayores gastos en nómina y menor espacio para la inversión de las compañías manufactureras.

Estas sombras sobre la industria colombiana se han reflejado en los datos que divulga el Dane periódicamente y que para septiembre pasado ya daban una contracción de 1,3%, sin incluir la trilla de café. En este periodo, 30 de los 48 subsectores industriales registraron una disminución en su producción, destacándose una caída de 13% en aceites y grasas y 5,9% en las empresas del sector papel, cartón y sus productos.

¿Hueco negro?

Colombia acaba de entregar 49 bloques de exploración petrolera en la ronda 2012, que traerán inversiones por más de US$2.600 millones y alberga la esperanza de encontrar nuevas reservas para el país.

Sin embargo, hoy la preocupación pasa por otro tema: el precio del crudo. Los cálculos en los que basó el Gobierno el presupuesto del año entrante ubican el petróleo referencia WTI en US$103 por barril, y su precio actual está cerca de US$85. Según Fedesarrollo, una disminución de US$10 en el precio del barril le podría representar a Colombia menores ingresos del orden de $3 billones.

En el caso del carbón, este año no se cumplirá la meta que se calculó en 97 millones de toneladas y la cifra bordeará los 93 millones. Y el precio, que hace dos años, bordeaba los US$150 por tonelada, hoy se cotiza en cerca de US$86. Se estima que por cada dólar que baje el precio del carbón, Colombia podría dejar de recibir unos US$9 millones en regalías y US$90 millones en exportaciones.

La salud en juego

El ministro de Salud, Alejandro Gaviria, tiene claro que 2013 será el año de una nueva reforma al sistema público de salud. Se trata de la ley estatutaria que determinará los límites de los servicios de salud a los que pueden aspirar los colombianos. El tema es sensible, porque los jueces han interpretado que, hasta el momento, en Colombia los ciudadanos tienen derecho a todo servicio de salud que soliciten y esto ha hecho que el gasto público en este rubro aumente año tras año.

Además, si prospera la reforma tributaria –que se discutía al cierre de esta edición–, será necesario otro ajuste al sistema de salud, pues se  propone una nueva fuente de financiación para el gasto público en salud. Será necesaria una reforma a la Ley 100 para ajustar todas las normas al nuevo marco.

Sin reforma y sin calidad

Poco o nada se sabe de la reforma a la educación. Luego de que el proyecto fuera archivado debido a las protestas de los estudiantes, las negociaciones para un nuevo proyecto parecen estancadas. En 2013, las deliberaciones se concentrarán en la conveniencia o no de subsidiar a los estudiantes más pobres (estratos 1 y 2) y en la necesidad de mejorar la calidad de los centros de enseñanza. Se habla de subsidiar la matrícula de unos 350.000 estudiantes con un costo de $700.000 millones, una cifra que no ha arribado al escritorio del Ministro de Hacienda. No es de extrañar que ante la apatía del Gobierno por presentar un nuevo proyecto de ley, las próximas marchas de estudiantes reclamen de nuevo al Ejecutivo convocar una mesa para construir el acuerdo.

Por los lados del Congreso, tampoco habrá mucho ambiente y espacio político. 2013 será un año prelectoral, lo que hará difícil tramitar cualquier norma que genere polémica y les reste votos a los partidos. 
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