| 8/21/2013 6:00:00 PM

La crisis financiera de los 90

Granahorrar fue la primera entidad financiera que el Gobierno tuvo que intervenir en la crisis de finales de los 90. Le siguieron muchas más, pero su caso fue emblemático pues se salvó.

El viernes 2 de octubre de 1998 fue uno de los días más largos en la carrera profesional de Sara Ordóñez, entonces superintendente Financiera. Ese día explotó un problema que conocía de un mes atrás, antes de posesionarse, cuando le informaron que Granahorrar –una de las corporaciones de ahorro y vivienda más grandes del país, con más de un millón de cuentahabientes–, tenía problemas de liquidez derivados de una pelea entre sus accionistas, pero hasta última hora confiaba en que se podía arreglar.

Sus esperanzas estaban en una oferta de compra del Banco Santander que se vino abajo por cuenta del crack ruso, lo que hizo que los españoles congelaran sus inversiones. Pocos días después, un grupo de bancos privados colombianos acreedores de Granahorrar también intentaron comprarla, pero justo el primero de octubre se deshizo el negocio.

Ordóñez, quien paradójicamente ayudó a fundar Granahorrar en 1972, entonces su subgerente legal, no tuvo más remedio que llamar al ministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, y al gerente del Emisor, Miguel Urrutia, que estaban en Washington en las asambleas del Banco Mundial y del Fondo Monetario, para decirles que la única salida que quedaba era nacionalizar. Ellos la apoyaron por la importancia de la entidad, cuyo símbolo era un brioso caballo.

Ordóñez es hoy una de las exsuperintendentes más recordadas del país porque bajo su administración tuvo que intervenir o liquidar decenas de entidades financieras con el fin de preservar la estabilidad del sistema.

La ley exige que primero se les pida a los accionistas capitalizar y, aunque para todos era claro que los dueños no contaban con recursos para hacerlo, tuvieron que esperar todo ese viernes para comprobar que la entidad no iba a cumplir con sus pagos. En un “acuartelamiento de primer grado” redactaron las resoluciones y esperaron hasta la medianoche para que desde el Banco de la República les informaran que le habían devuelto cheques a Granahorrar.

Lista la resolución, la fueron a llevar a las oficinas de la entidad y, aunque ya era la madrugada del sábado, allí había gente trabajando como si fuera mediodía. “Ellos sabían lo que venía y creo que, como nosotros, descansaron con la orden de intervención”, recuerda Ordóñez.

El Gobierno llevaba 16 años sin intervenir entidades y en ese momento Granahorrar fue la primera a la que tuvieron que aplicarle la ‘operación acordeón’, consistente en reducir a un valor mínimo el precio de sus acciones para que el Fogafín pasara a ser su accionista mayoritario y luego le inyectara capital, lo que imita el movimiento de este instrumento, cuyas notas no alegraron a muchos banqueros de ahí en adelante, pero sí al sistema financiero, que pocos años después superó la crisis.
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