| 8/21/2013 6:00:00 PM

La compra de Postobón

Con la compra silenciosa de acciones de Postobón, Carlos Ardila Lülle fundó su conglomerado económico y se convirtió en líder del mercado de bebidas no alcohólicas.

Carlos Ardila Lülle ha sido un hombre con buen olfato para los negocios. Comenzó a construir su fortuna desde muy joven al combinar tres elementos: su visión, su habilidad empresarial y una esencia de olor y sabor a manzana. Así transformó una pequeña planta productora de gaseosas en el más poderoso conglomerado de bebidas no alcohólicas del país.

A sus 23 años, este santandereano fue nombrado administrador de la fábrica de Gaseosas Lux en Cali, con la misión de montar una nueva planta. Se había graduado como ingeniero de la Escuela de Minas un par de años atrás y se acababa de casar con Beatriz Gaviria, hija de uno de los fundadores de Lux, Antonio José Gaviria Callejas.

Pero fue al año siguiente, un día de 1954, cuando después de reunirse con el belga Jean Martin Leloux –quien le dio a oler un frasco con esencia de manzana utilizado para hacer postres–, tuvo la idea de fabricar una gaseosa con ese sabor.

Contra el escepticismo de muchos, se arriesgó, y a mediados de julio de ese año lanzó la gaseosa con sabor a manzana que resultó ser todo un éxito y le dio a la marca Lux 70% del mercado caleño.

Gaseosas Lux producía entonces bebidas con sabores de piña, naranja, kola, ginger y vinol. Había sido fundada el 24 de agosto de 1925 en Medellín y era hasta entonces una industria familiar pequeña, que estaba a leguas de pisar los talones de su principal competidor: Gaseosas Posada Tobón, constituida el 11 de octubre de 1904 en Medellín por Gabriel Posada y Valerio Tobón.

Pese a la diferencia de tamaños, la mayor participación de mercado ganada por Gaseosas Lux desató una ‘guerra’ con Postobón que, según algunos historiadores de la época, incluyó hasta la destrucción recíproca de envases y productos para evitar su comercialización.

Las acciones de Postobón se transaban en la Bolsa de Medellín, y fue entonces cuando Ardila empezó a comprar títulos de dicha compañía, acompañado de Carlos Upegui, quien había sido Superintendente de Sociedades y lo apoyó en su empeño de hacerse al control de su competencia. El resultado de la habilidad empresarial y su estrategia bursátil se tradujo en el hecho de que, en 1976, Ardila Lülle se presentó en la Asamblea de Accionistas de Postobón con 93% de las acciones de la industria de gaseosas en su poder, incluidas unas que había comprado a Jaime Michelsen Uribe a través del naciente Grupo Grancolombiano.

Ese día, en medio de la confusión que reinaba, los asistentes quedaron sorprendidos ante el hecho contundente del cambio de dueño. El presidente de la compañía, Carlos Posada Uribe, fue ratificado, pero la junta directiva, de seis miembros, fue cambiada por personas cercanas a Ardila.

Esta compra cambió la historia de las bebidas no alcohólicas en Colombia.
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