| 8/21/2013 6:00:00 PM

La compra del Banco de Colombia

El ‘negocio del siglo’ se cerró un domingo de 1997, cuando el Banco Industrial Colombiano compró el centenario Banco de Colombia.

Un café servido en pocillos con un águila azul estampada sirvió para cerrar el negocio del siglo en la historia empresarial colombiana, por valor de US$418 millones.

El lunes 25 de agosto de 1997, a las 4:30 a.m, Jorge Londoño Saldarriaga, presidente del Banco Industrial Colombiano (BIC) e Isaac y Jaime Gilinski, padre e hijo propietarios del Banco de Colombia, firmaron el acuerdo de compraventa.

La negociación permitió que el BIC se quedara con el 51% de las acciones del Banco de Colombia, en una de las mayores operaciones en la historia del sector financiero colombiano.

En ese momento, el BIC era el sexto banco en el ranking nacional y tenía 250.000 clientes, mientras el Banco de Colombia –creado en 1875–, era el segundo más grande, con un millón de clientes.

Para la época, la cartera del Banco de Colombia alcanzaba los $2,06 billones –5,8% del total del sector financiero– mientras la del BIC llegaba a $1,4 billones; es decir, representaba 4,2% del sector.

La operación fue manejada como un secreto de Estado por cuatro ejecutivos ‘acuartelados’ durante seis meses en una casa de banquetes y por fuera de la  sede del BIC porque “los negocios no están hechos hasta que se firman”, dice Londoño Saldarriaga.

Después de la negociación y fusión, los nuevos dueños del Banco de Colombia consiguieron un crédito sindicado por US$265 millones para pagar la compra y rebautizaron la entidad con la marca Bancolombia. También decidieron la fusión con Corfinsura y Conavi e iniciaron un proceso de internacionalización.

Carlos Raúl Yepes, actual presidente de Bancolombia, fue uno de los cuatro ejecutivos que participaron en el complejo proceso de compra y desde entonces conserva como un trofeo el pocillo con el águila azul estampada.

Pero, como todo negocio grande, este no estuvo exento de pleitos. Durante los 11 años siguientes a la compra se libró una de las mayores batallas jurídicas ya que la familia Gilinski demandó a los compradores y los acusó de manipular las acciones del antiguo BIC en la Bolsa de Nueva York para obtener beneficios en la negociación.

La controversia concluyó con un acuerdo en el que no se reconocieron “ni vencedores ni vencidos”. El comunicado que marcó el cierre de este gigantesco pleito resumió el hecho así: “En el día de hoy, 21 de junio de 2010, Bancolombia y la familia Gilinski acordaron poner fin a las diferencias que han tenido alrededor del proceso de adquisición de la mayoría accionaria del antiguo Banco de Colombia por parte del antiguo Banco Industrial Colombiano. El acuerdo de transacción implica la cesación de todas las acciones civiles y comerciales entre las partes y el desistimiento de toda acción civil de las partes en los procesos penales”.

La historia para Bancolombia en manos de los nuevos dueños ha continuado por la senda del éxito. Hoy, el banco tiene 23,37% del mercado en activos, 22,70% de la cartera total del sistema y 21,96% de los depósitos.

Al cierre de 2012 registró utilidades por $1,7 billones y tiene una red de 992 sucursales, 3.827 cajeros electrónicos y 33.000 colaboradores en ocho países de América Latina.

La internacionalización ha sido uno de los frentes más prósperos para Bancolombia. En 2007 compró el Banco Agrícola de El Salvador por US$900 millones y a finales de 2012 adquirió 40% del Grupo Agromercantil de Guatemala, cuarto más importante de ese país, por US$216 millones. A comienzos de este año, Bancolombia anunció la compra de 90% de las acciones preferenciales del HSBC Bank de Panamá, el tercero más grande de ese país. Además, ya ocupa el primer lugar en El Salvador con el Banco Agrícola.

“Nuestra estrategia se asemeja a la forma en que las boas se alimentan, pues se tragan presas grandísimas y tardan meses haciéndoles digestión”, dice hoy Jaime Velásquez, vicepresidente financiero y de estrategia de Bancolombia, otro de los protagonistas y testigos de la histórica transacción. Una estrategia ambiciosa, pero muy efectiva.
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