| 6/9/2016 12:00:00 AM

ISA ahora hace cuentas de multilatina

Hace casi una década ISA inició el proceso de ajustarse a las nuevas normas contables. Los impactos están en el modelo de concesiones y por ser una empresa intensiva en activos fijos.

Interconexión Eléctrica S.A. (ISA) es una de las primera y grandes multilatinas colombianas. En la década de los 90 inició el proceso de conexión de las líneas de transmisión con Ecuador y, posteriormente, arrancó su etapa de expansión que la ha llevado a convertirse en uno de los jugadores más relevantes en materia de transmisión de energía de la región, y al desarrollo e incursión en negocios como el de telecomunicación y el de concesiones viales.

Hoy ISA está en ocho países, con cuatro negocios. Cuenta con más de 41.000 kilómetros de redes de alta tensión para el transporte de energía eléctrica; en telecomunicaciones tiene 26.700 kilómetros de fibra óptica que pasan por siete países y con 907 kilómetros en el mayor operador de vías interurbanas de Chile, negocios representados en 33 filiales, muchas de ellas fuera de Colombia.

Así como fue una de las primeras empresas colombianas en expandirse y crecer en mercados externos, también ha sido una de las primeras en tenerse que ajustar en muchos campos, como el contable, a las exigencias internacionales.

Desde el año 2007, casi una década atrás, el Grupo ISA empezó a estructurar la estrategia hacia la implementación de las normas Niif. Para el año 2007 el Grupo se había internacionalizado, ya tenía inversiones en Perú, Bolivia y Brasil, y entendía que más temprano que tarde se iba a entrar en ellas.

Carlos Alberto Rodríguez, vicepresidente de financiero de Grupo ISA, explica que se dividió en tres partes el proceso. La primera fue la familiarización del grupo con la idea de conceptualizar las Niif y entender el impacto de pasarse a estas normas. “Vender la idea en un grupo con presencia internacional de la necesidad de estandarizar normas contables no era muy difícil, pues al entrar a diferentes países necesitamos comenzar a pensar con unos números que reflejen una realidad económica similar entre todos los países. No podemos seguirnos moviendo en prácticas específicas de cada uno de los países”, dice el funcionario, y recuerda como un hecho anecdótico que hasta obras de teatro se montaron para impulsar uno de los procesos más complejos: el de gestión del cambio. “Acostumbrar a la gente a una nueva forma contable, cuando en esos grupos contables hay mucha tradición y mecánica, y hacer una gestión del cambio fue el reto más importante”, dice.

La segunda fase fue implementar las normas internacionales, “ahí sí empezamos a sufrir. Tiene casos en los cuales empieza a remangarse; de decir ‘vamos a homologarnos’ a ‘cómo lo hacemos’ es un proceso más doloroso”, añade Rodríguez. Y luego vino la tercera fase, de detalle, con procesos correctivos para mantener y asimilar ese modelo financiero

En Colombia nos tocó ir forzando la entrada en Niif más rápido para adecuarnos a la consolidación de nuestras filiales en el exterior que ya habían recorrido ese camino. Y tocó a la brava y en un proceso muy complejo porque era entender las Niif para poderlas pasar a norma colombiana. Pero como estábamos en Colombia y el país no había incorporado las Niif, nos tocaba al revés. Pero servía para irse concientizando y capacitando en las necesidades de adoptar las normas”, señala el funcionario.

La mayor complejidad estuvo en dos frentes: la tecnología y los procesos de capacitación del grupo.

Los principios básicos son dos: los precios son de mercado y se debe reflejar, en los ingresos y los gastos, la realidad económica del negocio, así lo ingresos y los gastos estén en una fecha futura pero que sea cierta y ya conocida de antemano.

Para ISA, el mayor impacto se dio en tres escenarios: uno, el de las concesiones, que son los negocios de ISA, tiene unos impactos gigantescos porque son realidades de 20 y 30 años y en el caso de esta empresa debía reflejarlas de una sola vez. La anterior norma en Colombia consideraba las concesiones como un activo intangible: mientras se construye, se va llevando al balance y cuando entra en operación el activo empieza a amortizarse. Uno de los hechos más relevantes fue en el momento en que ISA compró las concesiones viales en Chile. “Al hacer la conversión de las concesiones al Colgapp nos reflejaban pérdidas. Teníamos una irracionalidad contable que claramente nos empujaba a tratar rápidamente de estandarizar las cifras entre los diferentes países. Eso se dio porque la contabilidad que existía antes en Colombia era muy de historia, transacción y registro en el momento, a pasar -con Niif– a hablar de contabilidad y la realidad financiera de los negocios”, agrega Rodríguez.

“Cuando se pasa a normas internacionales hay que entender la realidad económica del negocio y ver si las concesiones son activos intangibles o activos financieros”, dice Rodríguez.

La segunda, en que al ser una compañía intensiva en activos fijos –en normas Niif ya no aceptan las valorizaciones, sino que debe reflejarse el valor de mercado– implicó que el valor de los activos por hacer estos ajustes subiera, y en la medida en que los activos valen más se aumenta la depreciación y la utilidad tiende a caer. El paso de una compañía intensiva en activos, de Colgaap a Niif, tiene un impacto negativo sobre las utilidades producto de una mayor devaluación, porque los activos se reflejan a precios del mercado.

Y la tercera, la forma como trata los arriendos de largo plazo y los leasings, que son de muy largo plazo, ya no se pueden considerar un arriendo como tal sino como deuda.

El impacto de la transición de Colgaap a Niif se ve reflejado en un ejercicio que hizo ISA a 31 de diciembre de 2014: los activos cayeron 10,73%; el pasivo aumentó casi 20%; y el patrimonio se redujo en más de 20%.

Para Rodríguez, los elementos del éxito en la implementación pasan por el compromiso del grupo, empezando por la junta directiva, la dedicación exclusiva de un equipo que viene desde 2008 y que no era solo de contadores sino interdisciplinario: gente de contabilidad, financiero, tecnología y de otros grupos.

“La suerte también nos ayudó: arrancamos temprano y ya estábamos en un proceso de internacionalización en el que ciertas filiales del exterior ya nos iban empujando en el conocimiento de lo que eran las normas Niif. Si no entiende su negocio, puede llegar a implementar la versión más dolorosa de las Niif; si uno entiende bien qué es lo que quiere reflejar y cómo ocurre el registro de ingresos y gastos por las operaciones que realiza la compañía la implementación de las Niif debe seguir esa lógica”, puntualiza Rodríguez

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