| 6/9/2016 12:00:00 AM

Cada vez es más difícil lograr rentabilidad en las empresas, Grupo Sanford

Si la tributaria se enfoca en buscar recursos para el corto plazo y apagar incendios, el resultado resulta muy peligroso para las empresas, dice el presidente del Grupo Sanford.

Unas de cal y otras de arena. Así fueron los resultados del Grupo Sanford al cierre de 2015, que registró crecimientos importantes en el volumen de sus negocios en cerca de una decena de compañías que operan en sectores como servicios e industria, pero se vio castigado en la operación petrolera, por la mala hora que registra el precio del crudo. 

Guillermo Ochoa, presidente del Grupo Sanford, destacó los resultados positivos de las compañías de servicios –como Avanzo e IQ Outsourcing–, así como las industriales –entre ellas Lamitech, Plastiquímica y Assembla–. Sin embargo, reconoció que PetroWorks, la compañía del grupo que presta servicios petroleros, no corrió con la misma suerte.

La más reciente apuesta del grupo está en el sector agroindustrial: se trata de Primadera, una planta de madera aglomerada inaugurada a comienzos de este año y que requirió inversiones por US$60 millones.

El directivo afirma que tiene una visión positiva del desempeño de la economía colombiana y de las potencialidades del país, que resaltan justamente ahora, cuando la región latinoamericana está siendo castigada por la caída en los precios de los commodities y el clima político está enrarecido en varios países.

Pero no oculta su preocupación en el tema fiscal. Dos asuntos lo inquietan: por un lado, que la nueva reforma tributaria vuelva a castigar a los mismos de siempre, y que el país pierda la oportunidad de hacer una verdadera reforma estructural. Estas son sus impresiones sobre la coyuntura y perspectivas del país.

  • ¿Cómo ve el año en términos fiscales?

Nos preocupa mucho el tema fiscal porque el gobierno perdió 30% del ingreso petrolero y estos recursos son fundamentales para que el país siga cumpliendo sus objetivos sociales y obviamente sabemos que deben salir de algún lado. Por eso es que hay que tener cuidado de las decisiones que se tomen sobre nuevos ingresos, para que no recaigan en los de siempre, en las mismas empresas que tributamos.

 

  • ¿Qué opina de las recomendaciones de la Misión Tributaria?

Aunque fue un ejercicio muy interesante, nos preocupa el resultado que presentó la Misión porque se enfoca nuevamente en plantear nuevas formas de recaudo que en profundizar en la estrategia para lograr que temas como la evasión o la elusión sean reducidos a su mínima expresión.

 

  • ¿Qué debería tener en cuenta una nueva reforma?

Primero, que Colombia está penalizando la inversión. En este momento las tasas de retorno son cada vez más difíciles de lograr en las empresas. En el país, las inversiones en bienes de capital pagan un IVA de 16% que no es descontable, como ocurre en la mayoría de países que buscan estimular la inversión. A esto se suma que las inversiones de capital pagan una renta presuntiva que castiga aún más a las compañías con nuevos proyectos.

 

  • ¿Es un mal momento entonces para hacerla?

Si se trata de una reforma estructural profunda, como se ha pedido desde hace tiempo por parte del sector privado, sería oportuna e implicaría un gran avance. Pero hay que tener en cuenta que en la última reforma también se insistió en que debía ser estructural y no fue así, con el agravante de que la tasa de tributación se trepó de manera impresionante para las empresas.

 

  • ¿Qué tan pesada es la carga tributaria para las empresas del grupo?

Si uno contabiliza todo lo que tiene que pagar en tributos nacionales y municipales, en algunos casos tenemos empresas con una tasa efectiva de tributación de 75%, frente a países como Estados Unidos donde es de 30%. No veo cómo el país pueda atraer nuevas inversiones para lograr el crecimiento de la economía y el empleo con estas tasas de tributación.

 

  • ¿Cómo debería hacerse la reforma?

Más que pensando en el corto plazo y en penalizar más a los mismos contribuyentes, debería crearse un marco normativo que genere mejores condiciones para la inversión, ya sea por la vía de las exenciones para incentivar la producción o creando ventajas fiscales, como lo están haciendo en estos momentos varios países de Europa.

 

  • Si tuviera que hacer tres cambios fundamentales en la reforma, ¿cuáles serían?

Las tres medidas que ayudarán mucho a la inversión en el país en mi opinión son: en primer lugar, hacer que el IVA sea descontable para las inversiones en bienes de capital; segundo, eliminar la renta presuntiva a las inversiones nuevas y, tercero, aumentar la base gravable.

 

  • ¿En qué temas falta más esfuerzo fiscal?

Básicamente en la evasión y el control del contrabando. Estas son dos de las grandes preocupaciones que siempre acechan a los empresarios, porque vemos que hay una cierta debilidad institucional para combatir estos delitos.

 

  • ¿Es buen momento para hacer la reforma tributaria?

Es importantísimo que en Colombia haya este mismo año una reforma fiscal porque de lo contrario corremos un gran riesgo de perder el grado de inversión, y eso tendría un costo altísimo para la imagen del país en los mercados internacionales y por los mayores costos financieros. Pero yo creo que el Gobierno tiene claro que, aunque es un momento difícil, debe hacerla. Lo ideal es que esta vez sí se haga de manera estructural para que no sea de nuevo una colcha de retazos.

 

  • ¿Qué tanto dinamismo se verá este año entre las empresas del grupo Sanford?

Estamos muy cautelosos este año. Aunque seguimos revisando inversiones y proyectos nuevos que puedan resultar interesantes, por ahora básicamente estamos ejecutando inversiones orgánicas en nuestras operaciones. Estimamos que estas inversiones en ampliación y mejora de capacidad instalada podrían llegar este año a unos US$13 millones.

 

  • ¿Cómo prevén que se comportará este año la economía?

La entrada en operación de la refinería de Cartagena le dará al país un gran dinamismo, especialmente por el impulso a la industria. En términos generales, creemos que la economía crecerá en un rango entre 2,5% y 3,5% que, aunque nos puede parecer baja, resulta mucho mejor que las cifras que reportarán otros países de la región. En general, tengo una visión optimista del comportamiento del país.

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