| 11/24/2016 12:00:00 AM

Para mejorar la productividad: equiparar tecnólogos y universitarios

El Gobierno busca equiparar la educación tecnológica con la universitaria, no solo para darles más oportunidades a los jóvenes, sino también para mejorar la productividad del país. Análisis de Semana Educación.

La marcada brecha entre la educación técnica y la universitaria no solo se evidencia en la calidad de la formación ofrecida, sino también en la demanda del mercado laboral, el cual tiende a preferir a los profesionales antes que a los técnicos. Esto además lleva a que los salarios de los segundos suelan ser considerablemente menores.

Esta situación diferencia a Colombia de otras naciones más industrializadas y con mayor trayectoria en la formación para el trabajo, como Alemania, en donde los técnicos gozan de prestigio y en ocasiones ganan más que los profesionales. “El sueldo promedio de un técnico es de 42.000 euros al año, mientras que el de un periodista con dos años de experiencia es de 34.000 euros”, señala Eva Rindfleisch, autora de un texto sobre formación dual en Alemania.

Otra problemática que se presenta en Colombia es que las empresas buscan conocimientos técnicos y tecnológicos que en las universidades no se enseñan, ya que estas se enfocan en las carreras administrativas, porque son las que más demandan los estudiantes. “En las universidades se implementan los contenidos curriculares sin tener en cuenta la visión de país con todas sus problemáticas sociales, económicas y culturales; lo que importa es generar una gran cantidad de egresados. La ciencia y la tecnología se deben desarrollar conjuntamente, entre la empresa y la academia, con el objetivo de materializar proyectos y preparar a una mano de obra calificada para el mercado laboral”, dijo a Semana Educación César Salinas, profesor de la facultad de Ingeniería de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas.

En este mismo sentido, Natalia Ariza, ex viceministra de Educación, considera que en el sistema colombiano “se castiga a los técnicos y se exige a los profesionales conocimientos técnicos. Lo que estamos intentando hacer es que la pirámide laboral coincida con la educacional”. Es decir, lo que se aprende en las universidades no está articulado con lo que requieren las empresas, y los profesionales son escogidos para las empresas antes que los técnicos y tecnólogos, por lo que muchas personas deciden no hacer una carrera técnica.

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Otra alternativa

Para cambiar el panorama y mejorar las condiciones de quienes optan por la educación técnica y hacerla más atractiva, el Gobierno presentó en mayo de este año el Sistema Nacional de Educación Terciaria (Snet).

“Colombia empezará a construir un único sistema de educación terciaria, compuesto por los pilares de educación universitaria y educación profesional que organice los diferentes niveles de formación posmedia”, expresó en su momento el Ministerio de Educación.

La educación terciaria permite a los técnicos y tecnólogos comenzar un pregrado en una universidad y que le sean homologados los estudios que haya realizado. De igual forma, pueden ingresar a posgrados, maestrías, especializaciones, entre otros, con el fin de que sean tenidos más en cuenta en el mercado laboral, además de que las universidades valoren sus estudios técnicos previos y les den oportunidades en sus instituciones para continuar con su formación.

Así lo explicó la exministra de Educación, Gina Parody, cuando presentó como política pública al Snet, el pasado 31 de mayo de 2016: “Este proyecto es la transformación que estamos haciendo en la educación superior porque genera equidad. Estamos organizando la educación superior para que quien escoja como estilo de vida estas carreras pueda especializarse y progresar”.

No se desconocen las bondades de las carreras técnicas, ya que son un camino para adquirir destrezas en un área específica y terminar estudios más pronto para acceder a un empleo, simplemente se quiere que quienes las hacen tengan más y mejores oportunidades y a su vez suplan las necesidades que se presentan en el mundo laboral.

“Tenemos una economía que no ha desarrollado mucho sus áreas tecnológicas, ni la industria ni el sector de las TIC; por eso necesitamos más técnicos. No está claro si para mejorarla necesitamos, primero mayor desarrollo económico o mayor desarrollo de capital humano. A lo que le estamos apostando es a invertir en ambas diemensiones al mismo tiempo para que haya un balance”, señaló Ariza.

Con el programa Snet se pretende igualar las oportunidades en el sector laboral, que tenga el mismo reconocimiento una carrera técnica que una universitaria y que, con las destrezas y habilidades que las personas adquieren en carreras técnicas, más los nuevos conocimientos que aprenderán en las universidades, puedan responder a las necesidades de las empresas y del sector productivo del país. “Con este nuevo sistema de educación terciaria podemos asegurar calidad, acceso y pertinencia para la economía. No estamos diciendo que vamos a sacar un ‘médico técnico’, sino que queremos garantizar la calidad y pertinencia de la educación técnica”, explica Ariza.

Así mismo, se pretende que deje de pensarse que las carreras técnicas no son de calidad y que solo acceden a ellas las personas de menores recursos.

Las carreras técnicas son para todos y son igual de importantes que las universitarias. Para todo lo que se propone el país con políticas como el Snet, es necesario que en 2017 se aumente la cobertura de educación terciaria en 57,7% y se creen cerca de 1,8 millones de cupos con la ayuda del Sena y del Ministerio de Trabajo. Ojalá se puedan cumplir esas metas.

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