| 9/16/2015 7:00:00 PM

El caso de la pyme colombiana que llega al exterior con sus chalecos antibalas

México, Argentina y Venezuela son importantes compradores de estos chalecos antibalas.

La primera vez que los hermanos Andrés y María Isabel García soñaron con exportar lo hicieron en una tesis de grado de la Universidad de Medellín. Fue en 2006, y de allí salió la idea de crear una empresa que vendiera, a través de internet, flores frescas colombianas al exterior. La empresa se llamó Amazon Flowers y resultó un emprendimiento tan exitoso que tres años después lo vendieron a una compañía bogotana.

Andrés García recuerda que, tras la venta, mantuvieron su interés por incursionar en mercados internacionales y, luego de recibir asesoría de ProColombia, optaron por incursionar en el negocio de la producción de elementos de protección personal especializados, en particular prendas para protegerse de las balas, y crearon la compañía C.I. Geogroup.
 
“Logramos una alianza con un grupo israelí, considerado el más grande en equipos de protección balística y que están en todo el mundo, para realizar transferencia de tecnología y apoyo al tema comercial a nuestra empresa acá en Colombia”, recuerda Andrés García, gerente de C.I. Geogroup.

La empresa empezó a fabricar en Rionegro chalecos antibalas y a vender cascos blindados, chalecos antibalas, gafas antifragmentación, botas de desminado y otros artículos de uso personal con la marca Bioprotek Armor. En una planta de 450 m2 se producen con tecnología de punta unos 2.000 chalecos antibalas al mes y generan cerca de 20 empleos directos y una cifra similar de indirectos. La primera venta internacional de chalecos antibalas se realizó en México.

Hoy venden toda la línea de protección en este país, así como en Venezuela, Chile, El Salvador, Panamá, Ecuador, Paraguay, Uruguay, Argentina, Brasil, Perú y Bolivia, entre otros. A pesar de las dificultades que registra el comercio con Venezuela, este sigue siendo uno de los principales mercados, pues las ventas se hacen directamente al Estado, que las paga a través de cuentas de compensación en el exterior.

La compañía se ha convertido en uno de los principales proveedores de artículos de seguridad en las licitaciones que se realizan en países de América Latina. El año pasado las ventas alcanzaron unos US$7 millones, y de ellas 70% correspondieron a exportaciones. Aunque en unidades el crecimiento de las ventas fue de 5% en 2014, en valor el crecimiento fue de 25% por efectos de la devaluación.

Este año luce aún más promisorio, no solo por los temas cambiarios, que benefician a las compañías colombianas, sino también por la creciente demanda de productos de seguridad. “El mercado latinoamericano tiene un amplio potencial porque es el que más crece y está desabastecido, ya que hay pocas compañías locales produciendo”, asegura Andrés García.

Esto los ha animado a desarrollar, junto con sus socios israelitas, un proyecto de expansión que involucra la producción de cascos blindados en la planta de Rionegro, los cuales se comenzarán a producir antes de 18 meses.
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