| 12/16/2015 7:00:00 PM

Colombia tendrá que "recuperar su tradición exportadora": Gabriel Echavarria

Gabriel Echavarría es uno de los empresarios más representativos del país y miembro de una de las familias de mayor tradición en la industria a través de Corona. Hoy lidera la junta directiva de Compas, una de las mayores empresas de puertos de la región.

Durante 17 años, Gabriel Echavarría estuvo en la junta directiva de la Organización Corona, hoy es un accionista más y preside la junta directiva de Compas, la empresa de puertos que tiene en alianza con el Grupo Argos.

 Es reconocido como uno de los principales líderes empresariales del país. Para él, la devaluación salvó a la industria pero ahora la clave para el futuro será recuperar las exportaciones. Frente al proceso de paz, asegura que hay que aclarar los puntos más complejos de la negociación y no está de acuerdo con entregarle a la guerrilla puestos en el Congreso. Su mayor preocupación es la tributaria y que el aumento de las tasas golpee el crecimiento.

¿Cómo ve el año 2016 en los sectores donde opera?

Lo veo bien. La devaluación ayudó mucho, la industria colombiana se salvó con la devaluación. También los servicios, como turismo y los call centers. Todo lo que tenga que ver con venta en dólares tiene una oportunidad nueva. 

Con la devaluación, la demanda de productos externos ha decaído y ha impulsado la demanda interna. Eso no se ha notado mucho porque se mira si las exportaciones se recuperaron, pero lo que deberían ver es si se ha recuperado la demanda interna por lo que las importaciones, que habían llegado con la revaluación del peso a unos límites extraordinarios, han sido sustituidas. Ese es el cambio más importante que estamos viendo en la industria.

¿Cuál cree que va a ser la decisión más dura del año entrante?

Va a ser cómo recuperar las exportaciones. Esa es la clave del futuro del éxito de Colombia en recuperar su tradición exportadora que la había perdido con la revaluación y el énfasis petrolero. Ese es un desafío muy grande que el Gobierno y la empresa privada tienen que atacar conjuntamente. No lo puede hacer un solo lado de la economía.

¿Cómo le ha ido con el dólar?

Nos ha servido absolutamente. Una devaluación de 55% en menos de dos años acabó con gran parte del contrabando frívolo. El segundo impacto es que había mucha importación golondrina; es decir, no son negocios estables sino de oportunidad, por lo barato que estaba el dólar, y eso generó toda una cadena de importadores que ya están desapareciendo. 

¿Qué le pasa a compañías que producen y venden su producto en Colombia? Se les desaparecieron los inventarios a la competencia y desapareció mucha competencia. En el caso de los puertos se dispararon los ingresos y obviamente hemos tenido que negociar cierta reducción de tarifas para compensar a nuestros clientes importadores, por ejemplo.

En sus negocios, ¿cuál fue la decisión más dura de este año?

En Corona, la decisión más dura fue entrar en cemento. Fue muy profunda y espero que les vaya bien porque van a entrar a competir con empresas muy grandes mundialmente y eso va a ser muy interesante. 

En el negocio de infraestructura, la decisión más difícil fue el negocio con APM, la fusión del operador portuario en Cartagena y la inversión de US$250 millones en el puerto de Cartagena con un socio comercial nuevo que es Maersk, el operador marítimo más grande del mundo.

 Compas va con APM, que es la hermana de Maersk. Ellos tienen 72 puertos en el mundo. Fue una decisión difícil, duramos casi un año tomándola. El riesgo era que APM pidió ser el socio mayoritario en el operador portuario y nosotros seguimos siendo los propietarios exclusivos del terminal. Eso implicaba dejar en manos de un tercero un activo muy importante de Compas. Lo solucionamos con un acuerdo de accionistas que duró seis meses en negociarse.

Y en cementos, ¿qué oportunidad ve?

Corona tiene una organización comercial muy poderosa y una marca muy reconocida. Y tiene un producto muy complementario al cemento. Mi impresión es que Corona se va a ir tras el consumidor y no a competir con los grandes jugadores en el negocio de la infraestructura. Eso haría yo si fuera Carlos Enrique Moreno.

En puertos la coyuntura es compleja porque el comercio exterior se cayó. ¿Cómo está el negocio portuario?
Compas es diferente. Nuestra estrategia es ser un puerto multipropósito que tiene muchos productos que maneja, no solo contenedores. El único que maneja contenedores es el que se alió con el operador más grande de contenedores del mundo. Dependemos de negocios de importación de materias primas, de comida, de exportación de carbón y de exportación de otros productos variados y de carga suelta como maquinaria y tubería.

 El año y el presupuesto no han sufrido efecto. Lo que hemos tenido es un aumento en los ingresos por devaluación porque somos una compañía que factura en dólares. Nos ha beneficiado la devaluación, podemos aceptar una reducción en volumen pero no la hemos sentido.

¿Cuál fue la mejor decisión, con la que ‘la sacaron del estadio’?

Fue seguir invirtiendo en Colombia a pesar de un ambiente incierto. Fue una buena decisión porque la devaluación nos va a dar la razón. Si hubiéramos seguido revaluando, la inversión la hubiéramos hecho, como en años pasados, en México, Centroamérica o Brasil. Corona ha venido invirtiendo en el exterior.

Corona sigue exportando…

Sigue exportando, pero no tanto como antes porque tiene fábricas muy eficientes en Estados Unidos, México –una reciente adquisición que nos demoramos cinco años en hacer y eso nos da capacidad para atender mercado más grande que es el americano– y también en China. Me gustaría que el Gobierno entendiera que el mundo globalizado ha cambiado la forma de hacer negocios al punto que el empresario colombiano puede decidir si se queda en el país o se va.

 Y eso afecta la forma como los gobiernos pueden decidir las condiciones de trabajo y se tiene que cuidar mucho porque están compitiendo con países como México, que son muy favorables a la inversión extranjera y está muy cerca a mercados como Estados Unidos. No podemos ser descuidados pensando que los empresarios colombianos están capturados dentro de Colombia y no pueden salir a buscar negocios en el exterior. 

¿Han pensado llevar a Corona a la Bolsa? 

Es una de las opciones, definitivamente. El tema es cómo hacerlo para no diluir a los accionistas. Todo el mundo está libre de quedarse o irse pero es una decisión que tiene otros factores y es que lo pone al vaivén del mercado. Puede tener una compañía muy exitosa y, sin embargo, se le puede bajar el valor de la acción por razones externas a la empresa, mientras que compañías privadas no están sujetas a ese tipo de situaciones y de inestabilidad. 

Es una decisión difícil de tomar. Pero cuando una compañía crece mucho en un momento dado tiene que tomar una decisión si sigue siendo pública. Mi bisabuelo volvió pública a Coltejer y dijo que era una compañía demasiado importante para ser de una sola familia.

 ¿Qué produce más valor: todo el grupo o una empresa?

Tenemos socios en parte del Grupo, como Falabella. Hay que ver dónde agregamos más valor y ese paso requiere un estudio. Está en la agenda del mediano plazo. No lo veo en el corto plazo.

¿Cuál es el principal temor o desafío económico del año entrante?

Es el tema de impuestos. El Gobierno tiene una oportunidad de corregir errores del pasado. Si no los corrige va a haber una desinversión en Colombia en un momento donde hay muchas oportunidades nuevas con la devaluación. Y el Gobierno necesita buscar alternativas diferentes de ingresos ya que no va a tener los mismos de petróleo y minería como antes. Esos ingresos tienen que venir de la industria, del comercio, de la agricultura y de los servicios.

¿Cómo les fue con la tributaria pasada?

Muy mal, porque el Gobierno decidió gravar los bienes productivos. Nadie está en contra de un impuesto a la riqueza, todos estamos interesados en alcanzar un país más balanceado, pero gravar los bienes productivos tanto en el campo petrolero como industrial es un tema que hay que corregir. 

¿Cuál ha sido el impacto? 

65% a 70%. Esperamos que la reforma se dedique a gravar utilidades y no activos industriales, diferente a que el Gobierno decida gravar activos personales. Fue una reforma que no fue afortunada y el Gobierno lo reconoce. 

¿Cuál es su opinión sobre la decisión del Banco de la República de aumentar tasas?

La veo natural, pero con ciertos riesgos. Si se les va la mano con los aumentos, lo que va a pasar es que podemos tener una desaceleración económica y la plata se va a ir a pagar intereses en lugar de alimentar las utilidades que es lo que necesita el Gobierno para generar ingresos. El problema es que la gente no está obligada a invertir en Colombia. Muchas de las empresas más importantes de Colombia se han ido a trabajar al exterior porque la revaluación les generó un ambiente hostil. Sería una lástima que no pudiéramos recuperar el incentivo para que los colombianos inviertan en Colombia y no en el exterior.

¿Cómo ve la estrategia de aumentar las tasas?

El aumento se dio para bajar la demanda, pero realmente en Colombia lo que hay en la inflación no es tanto por el aumento de la demanda sino por el Fenómeno del Niño y su impacto en la agricultura. Los efectos fueron por cosas que no tienen que ver con exceso de demanda sino por factores externos a la demanda. Por lo tanto subir la tasa de interés puede que no sea muy productivo y puede ser peligroso.

¿Y puede amenazar el crecimiento?

Creo que es peligroso. Y no creo que le sirva mucho a la inflación porque la devaluación y el Niño no los controlan las tasas. Lo único que podría hacer es reducir una demanda que no está exagerada.

¿En cuánto cree que va a quedar el crecimiento de la economía el año entrante?

Mínimo 3% y de pronto por encima. Soy optimista porque la inversión en infraestructura –tanto en puertos, aeropuertos y vías– es enorme y va a generar mucha demanda. Y el cambio de alcalde en Bogotá va a generar mucha demanda nueva de construcción y hay una demanda represada en la capital.

¿Cómo está viendo el consumo?

La devaluación acabó con las importaciones. Todo el mundo importaba cualquier cosa y esto le quitaba no solo venta a productos colombianos sino también competía con el peso del colombiano. La gente se puso a comprar celulares, carros y una cantidad de productos nuevos y la plata del consumidor cambió de canal. Y ahora va a volver a un canal nacional. Eso es muy importante y en las estadísticas ni los analistas lo están exaltando.

Usted en qué grupo está: ¿los que van a contratar o van a salir de empleados?

Vamos a iniciar un puerto nuevo en construcción este año en Buenventura en el que somos socios industriales con dos compañías: Singapure Ports e ICTSI. Ese puerto de Agua Dulce esperamos tener la primera la importación en abril-mayo del próximo año. Va a ser el puerto más grande de Buenaventura. En lo comercial, van a seguir montando en HomeCenters y la oportunidad está en las regiones y se está viendo. 

¿Cómo ve el proceso de paz? 

No tengo la menor duda en que va a haber proceso. El tema es que estamos en un momento de inflexión en donde estamos a punto de firmar una cosa que todavía no está clara. Y están trabajando muy duro en tratar de aclarar esos puntos más difíciles que tienen que ver con la gobernabilidad en el país después. Esa es la parte que tiene más preocupada a la gente, cómo va a ser eso de la justicia transicional. La refrendación, aunque las Farc no estuvieron de acuerdo va a acabar en un plebiscito por simples razones prácticas y es lo único que el Gobierno va a lograr que funcione en un tiempo razonable. Queda pendiente cómo es el tema de las leyes posconflicto. 

¿Cómo votaría el plebiscito?

Yo lo voto favorablemente. 

¿Cómo preferiría ver a Timochenko: en el Congreso o en la Dian?

A la guerrilla hay que darle la oportunidad de que se gane las elecciones. No estoy muy de acuerdo en regalar puestos en el Congreso que no hayan sido votados por sufragio porque se les puede devolver. Ellos necesitan tener la oportunidad de demostrar que tienen apoyo del pueblo y que pueden ganar más apoyo si demuestran que son serios y responsables. Bienvenida la diferencia de opinión, pero nombrarlos a dedo no me parece ni bueno para ellos ni para el país. 

¿Cómo ve el tema de polarización en el país en torno a Uribe y Santos?

Los empresarios hemos estado trabajando en unir las fuerzas políticas y creo que tenemos una responsabilidad muy grande en eso. Hemos hablado con ambos y reconocen su responsabilidad histórica. A la larga van a buscar un acomodo porque saben lo que le conviene a Colombia. Lo que pasa es que hay muchos otros jugadores alrededor de ellos que en ocasiones buscan una oportunidad política personal y eso tiende a generar conflicto entre las dos partes. No se van a poner de acuerdo en todo, eso es imposible, pero sí se podrían poner de acuerdo en lo fundamental. Por eso estamos pidiendo claridad en las negociaciones porque para ponerlos de acuerdo necesitamos saber exactamente qué se negoció o qué se está negociando.


¿Qué le pide al Niño Dios para el año entrante?

Que nos ilumine. En ocasiones la parte más difícil de los negocios es decidir cuándo no hacer un negocio. Vamos a vivir una época muy inestable en el mundo y hay que tener mucho cuidado. Mi recomendación es seguir trabajando pero con mucho cuidado.


¿Cómo le fue con las elecciones locales?

En general me gustaron los resultados. Me gustó Bogotá, fue una decisión razonada del público después de todo lo que pasó. Quiero ver qué va a pasar en Cartagena donde le hemos gastado mucho tiempo, pero he hablado con el alcalde y tiene buenas intenciones. Barranquilla puede ser un hecho cumplido muy bueno para el país. En la Costa, que es donde me interesa más, estoy satisfecho.


¿Qué libro está leyendo?

Acabo de terminar el último libro de Churchill sobre la Segunda Guerra. Decidí volver a leer la serie y el último libro es sobre el final de la guerra y la disolución de la Gran Alianza. Pienso que lo único que va a unir a Estados Unidos, Rusia y Europa es un enemigo común como fueron los nazis y los japoneses. Sería irónico que necesitáramos al Estado Islámico para que estos tres jugadores se volvieran a unir. Lo que pasa es que no veo un Churchill en el horizonte.

Desde su perspectiva empresarial, ¿cree que Pékerman debe seguir?

A mí me gusta Pékerman, es un conciliador. Un jefe de un equipo tiene que lograr la unidad y que el equipo juegue como equipo. Para eso se necesita una persona que pueda unir las diferentes energías de sus jugadores y lo ha hecho bien hasta ahora. Uno no puede ganar todo el tiempo.


¿Qué posición tiene frente a la legalización de la marihuana, el matrimonio gay y la adopción de niños por parte de parejas homosexuales?

Marihuana es un tema que tiene efectos regionales porque se está legalizando en otras partes de la región. Si sigue siendo ilegal los únicos beneficiarios son las mafias que la venden. La droga beneficia más a los que la están comercializando por ser ilegal y si ciertas drogas no fueran ilegales sería un golpe a la mafia y habría otras formas de control. Creo mucho en el sistema educativo para el tema de las drogas. Si bien no soy participe de la adopción por parejas homosexuales, de pronto no estoy bien informado, pero no tengo problema con la libertad de las parejas del mismo sexo. Las libertades humanas son muy importantes, pero me queda difícil aceptar lo de los niños.

¿Cuál es la aplicación que más usa?

Whatsapp. No soy de Twitter ni de Facebook.

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