| 12/16/2015 12:00:00 AM

Exportaciones se recuperarán hasta finales de 2017: Nayib Neme

Nayib Neme lidera uno de los más poderosos grupos industriales del país. Habla sobre los impuestos, cómo sobrevivieron a la revaluación y dos de sus mayores pasiones: Millonarios y el Arte.

Muchos se preguntan cómo pudo un grupo industrial local sobrevivir a 10 años de revaluación. Nayib Neme tiene la respuesta. Este empresario lidera el más importante productor de autopartes del país, el Grupo Chaid Neme Hermanos, que produce marcas de amortiguadores (Gabriel), pastillas para frenos (Incolbest), ballestas y un portafolio enorme de productos para la industria automotriz. Tiene presencia también en construcción, urbanismo y comercio. Durante la entrevista, Neme manifestó sus ideas sobre cómo recuperar la mitad de los empleos que debió eliminar en la última década, la reforma tributaria, la expansión del grupo a México, uno de los mercados de automotores más grandes de la región, y su agresiva incursión en el mercado de repuestos y piezas originales para motocicleta. También se refirió a dos temas que le apasionan: el arte y el equipo de su alma, Millonarios.

¿Cómo hicieron para sobrevivir 10 años de revaluación?

La industria no puede estar sometida al vaivén del precio del dólar. La industria debe ser eficiente y productiva per se. Punto. No quiere decir que hoy, que estamos devaluados, no tengamos las mismas amenazas que teníamos cuando estábamos revaluados: hay materias primas que siguen siendo importadas y los costos energéticos y laborales seguramente van a crecer. La verdad es que estamos vivos, todavía tenemos balances, todavía tenemos producción. Lo que sí es duro es ver que tenemos bodegas vacías, llenas de máquinas que muestran como si fuera una ruina, todas calladas, quietas, cuando lo que uno quiere ver en ellas es, primero que todo, gente y, segundo, la bulla que produce una industria y la transformación de los materiales.

¿De cuántos puestos de trabajo tuvo que deshacerse en esta década?

Alrededor del 50%. Estábamos por encima de las 7.500 personas y hoy estamos por debajo de los 3.700.

¿En un escenario de devaluación es posible recuperar esos empleos?

Tenemos que recuperar varias cosas. Primero, el mercado interno, que se ha diversificado enormemente. Recuperar mercado es un tema que no va a ser muy rápido de conseguir. Además, hemos perdido competitividad para ser exportadores no solo por la revaluación sino por la falta de infraestructura. Nosotros llegamos a exportar un poco más de US$112 millones al año, este año creo que llegaremos a los US$42 millones. Recuperar eso tomará un tiempo. 

Ustedes abrieron operaciones en Ecuador. ¿Hay otros países para crecer?

Hemos abierto una nueva planta en México, donde vamos a tener una infraestructura para la producción y una infraestructura para la comercialización de piezas. 

¿Las exportaciones cómo las ve?

Estamos retomando tantos pedidos y tantos clientes como hemos perdido. Creemos que esto no se recupera hasta finales de 2017. En 2016 las exportaciones no van a tener mucha actividad adicional a la que hemos tenido. Sí nos hemos preocupado en ampliar nuestra línea de negocio y nos hemos dedicado a la producción de piezas para motocicletas. Ya estamos haciendo varias piezas. Estamos homologando productos en las casas ensambladoras de piezas. Se ve que a las motos las seguiremos produciendo en Colombia. Colombia está produciendo un poco más de 650.000 unidades al año eso, en términos de llantas, son como 325.000 carros. Este es un mercado interesante de servir. 2016 va a ser un año ya de velocidad crucero donde vamos a entregar todas las piezas.

Ustedes están construyendo grandes obra en Bogotá, como por ejemplo el proyecto Atrio. ¿Cómo está viendo el futuro de la ciudad?

Le traigo a colación lo que decía mi padre. Esto es como un bebé: que tiene muchos problemas, se va a caer, se va a romper la cabeza, va a tener paperas y sarampión, pero algún día va a ser grande. Yo creo que Bogotá está en ese proceso. La ciudad va a crecer, es una de las urbes más importantes de América Latina.

¿Cómo le fue con Petro y cómo cree que le va a ir con Peñalosa?

Con Petro estoy aquí, sigo vivo, estoy bien, las licencias que tomamos de los proyectos que estamos haciendo fueron durante la administración. Hemos tenido, como en todas las administraciones, muy buenos y eficientes funcionarios de turno que han trabajado con dedicación responsabilidad y seguramente en la administración próxima tendremos buenos funcionarios. 

La otra rama del grupo es la de comercialización de maquinaria Volvo. ¿Cómo van en este frente?

En las otras líneas (camiones, buses, maquinaria de construcción, motores fuera de borda y motores estacionarios) seguimos siendo sus distribuidores y representantes exclusivos para Colombia. La línea de vehículos de automóviles la tomó una empresa independiente y hoy tiene sus concesionarios en los cuales nosotros ya no participamos. En las otras líneas, por lo que se está haciendo en Colombia y por el desarrollo de ciertos proyectos, hay un mercado potencial grande que para nosotros es importante. 

Se refiere a las vías 4G y a las APP. ¿Cómo está viendo esta apuesta del país?

Más que una apuesta, es una exigencia histórica que tenemos que hacer. Realmente da mucha tristeza ver cómo el país no se ha desarrollado. En Colombia no podemos seguir discutiendo si hacemos o no hacemos. Ahí tendremos que estar y nosotros tendremos algo que aportar que es toda esta maquinaria.

¿Le gusta viajar por carretera?

Déjeme contarle esta historia. Recientemente estuve en una carretera estupenda que se ha terminado de construir entre Barranquilla y Cartagena. Son cuatro carriles dos de ida y dos de regreso, con una berma en la mitad enorme muy bien señalizada, muy bien de peraltes, con unos puentes y unos viaductos y deprimidos; la vía está muy bonita. Tuve la idea de irme de Barranquilla manejando un carro que me prestaron. Me pasó esta historia: me paró la policía. El agente me saludó y me dijo: “El señor va como rápido”. Le dije, la verdad no sé, pero no iba tan rápido y para una carretera de estas plana, sin curvas, sin montañas, sin precipicio, me parece que iba hasta despacio. Me dijo: “pues quiero informarle que iba a 92 kilómetros por hora”. El agente me explicó: “es que usted debe saber que la velocidad de esta carretera es de 50 kilómetros por hora”. Entonces ahí sí me preocupé. Ahí sí le hago un llamado a la Ministra, al Presidente y al Vicepresidente y a todos los encargados de estos temas: si vamos a hacer autopistas 4G para andar a 50 kilómetros por hora, entonces dejemos las trochas que tenemos y no les gastemos la plata a este tema, porque no tiene sentido.

Que el país logre muchos objetivos de desarrollo, va a depender del tema fiscal. ¿Una eventual reforma tributaria cómo la ve?

Todos somos conscientes de que el país necesita plata y una de las partes de donde sale es del sector privado que tiene que aportar al fisco nacional y ser responsable en el pago de impuestos. Pero como dice el dicho: ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre. Yo creo que estamos ya tan cerca que nos tienen quemados. Así, al país se le quitan las ganas de inversión. Estamos hablando que la mayoría de las empresas que estamos pagando impuestos estamos teniendo tasas de tributación por encima del 79%. Eso es inaceptable.

Hablemos del proceso de paz.
¿No vamos a hablar de Millonarios? (Risas).

Sí claro pero al final. Ahora el tema es paz. ¿Alguien que ha sido afectado por la violencia cómo ve el proceso?

Ese es un proceso que es inevitable. El país no puede vivir en un estado de violencia, dentro de un pensamiento de violencia. El problema que tenemos en Colombia no solamente es tener unos bandos enfrentados y unos criterios extremos que se resuelven a punta de balas. El tema mental es el que a mí me preocupa: cómo le vamos a cambiar la mente a la gente para respetar el bien ajeno. Otra cosa que también nos está haciendo daño es que en Colombia se cree que todo debe ser regalado. Y las cosas no deben ser regaladas, deben ser conseguidas por el esfuerzo de cada persona. Eso hay que cambiarlo también.

Por lo que se ve, si convocan a refrendar el proceso de paz se iría por el sí. 

Yo no le veo futuro a un país que está en guerra, pero esa clase de decisiones son secretas y no deben salir en la prensa. (Risas).

Se ha caracterizado por su inquietud por el arte. ¿Cuál es su artista favorito?

Mi artista favorita es mi mujer favorita (su esposa, la artista bogotana Claudia Hakim). No puedo decir otra cosa, porque además tengo que volver a la casa. En temas de arte, hay que desarrollar conocimiento y sensibilidades. Pero lo que sí he visto recientemente es cómo empieza uno a evolucionar. Antes una pintura del renacimiento me llenaba, después una pintura moderna, después una pintura abstracta y hoy ya estamos hablando del arte contemporáneo.


¿Por cuáles artistas ha pasado?

Tengo colección bonita de la época del taller de la sabana: Luis de Llanos, (Rafael) Tavera, (Luis) Núñez Borda y (Roberto) Páramo. Después, los más recientes, está Santiago Cárdenas, tengo Rodas, tengo Gómez Campuzanos, tengo Graus y Obregones.

¿De Santa María tiene?

Por su puesto, un Andrés de Santa María preciosísimo de 1884, creo que es. Uno va pasando por ciertas épocas ahora tengo mexicanos, españoles, americanos, europeos.

¿Cómo ve el arte contemporáneo colombiano?

Me le voy a expandir en eso. Cuando tuve la fortuna de comprar un lote en Bogotá mi pensar era hacer una galería para exponer los trabajos que hace mi esposa (Claudia Hakim) que considero que tienen dos cosas importantes: uno, que ella utiliza mucho del desperdicio que nosotros dejamos en las fábricas, entonces esos tiene una buena calificación por el tema ambiental; y dos, creo que es una buena artista: tiene el talento, tiene la invención, tiene las cualidades, es una buena textilera. Cuando terminamos el proyecto ella me dijo que me agradecía la generosidad de haber hecho ese espacio para ella, pero que iba a promover algo mucho más interesante y era el desarrollo del arte en Colombia. Y eso lo ha hecho de tres maneras: primero, trayendo profesores de arte, para enseñarle a los profesores a enseñar arte; lo otro que está haciendo es trayendo artistas de talla mundial, para despertar las mentes en Colombia, y, tercero, está haciendo una tarea con el arte colombiano. Hay unos artistas que ya son de talla internacional, que han hecho unas obras espectaculares y vamos muy bien. Ahí están Miguel Ángel Rojas o Mateo López, que son artistas que están ya en las grandes colecciones y en los grandes museos del mundo.

¿Algún otro arte le interesa?

La lectura es cada día menos posible por el tiempo, aunque los aviones y los hoteles ayudan mucho y eso me ha mejorado mi promedio anual de lectura. He decidido no llevar computadores y eso hace que cuando esté en mi cuarto pueda dedicarme a leer. Acabo de terminar La chica del tren (de Paula Hawkins), un libro muy agradable. Estoy empezando a leer La muerte súbita del mexicano Álvaro Enrigue sobre el comienzo de la historia del tenis y un duelo que hay entre un par de personajes, duelo a muerte, además. Estoy apenas en el comienzo y se ve que es muy interesante.

¿Tiene cuenta en Twitter?

No. Y lo que usted comentó: cuando me pasó lo de mi sobrino, queríamos estar lo menos visibles. Nunca tuve ni Facebook ni twitter.

Ahora sí, ¿cómo ve a Millonarios?

El futuro de Millonarios quisiera verlo bien, porque los futuros tienen que verse buenos y uno tiene que ser optimista. Pero sí veo que nos hemos equivocado. Yo no le puedo echar la culpa a un entrenador. El equipo ha perdido mística, ánimo de jugar. Uno los ve jugar con una pereza…

¿Va al estadio?

Voy al estadio, no como lo hacía antes. Yo antes iba todos los domingos al estadio. Me gustaba mucho. No le gasto a la Selección Colombia. La Selección Colombia me mortifica mucho porque no le ponen el entusiasmo, la responsabilidad que llevan encima. Uno ve al país entero vestido de amarillo y salen como haciéndole el favor a uno de salir en televisión. Eso me molestó mucho y eso es lo mismo que ha perdido Millonarios.

¿Qué le pide al niño Dios?

Uno puede pedir lo de siempre, salud, tranquilidad, un país en paz. Pero me voy a volver más mundano: déjennos trabajar y verán que seríamos capaces de sacar a este país más fácil adelante.

¿Qué aplicaciones usa?

Casi ninguna. Utilizo el whatsapp, llamo por teléfono. La gente que va conmigo usa Waze, pero yo no uso nada.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?