| 6/7/2012 9:00:00 AM

Europánico

Mientras el mundo está pendiente del futuro de la Unión Europea, en Colombia crece la preocupación por el coletazo sobre la economía nacional. ¿Qué tan grave será el impacto?


Los acontecimientos se están acelerando y la probabilidad de una crisis del euro aumenta con las horas. Mayo cerró con noticias muy malas para la economía mundial: los datos de desempleo confirmaron el pesimismo en Estados Unidos, al tiempo que Brasil y China se desaceleraron. 

Europa, el epicentro de la crisis, luce cada vez peor. Sus tasas de desempleo llegan a niveles récord. Los mercados de capitales han dictaminado en la práctica que no ven posible que las economías de la periferia resuelvan sus problemas dentro de las reglas de juego actuales. 

La desconfianza crece y se ve reflejada en la caída de las bolsas en todo el mundo. La incertidumbre sobre el futuro de España e Italia se ha profundizado y de ahí que esos países tengan que pagar más rendimientos a los tenedores de sus papeles de deuda, mientras las tasas de interés de los bonos españoles se acercan a niveles típicos de una crisis. 

Por su parte, Alemania tiene tasas reales negativas, como consecuencia de un “desplazamiento hacia la calidad”, donde los inversionistas aceptan que deben pagar al fisco alemán para que les reciba su dinero. 

Todo pende de un hilo. Lo único cierto es que la incertidumbre no puede extenderse por mucho tiempo más. Ese desenlace determinará el curso de la economía mundial y, obviamente, el de la colombiana.

¿Cuánto tiempo?

Ya se habla de fechas concretas para la llegada de un punto de no retorno para Europa. El “Día D” podría ser el próximo 17 de junio, jornada de elecciones en Grecia. El Syriza, partido de izquierda, ha anunciado que repudiará los acuerdos de austeridad que firmó el gobierno griego cuando recibió un préstamo de US$140.000 millones como salvavidas.

Eso implicaría la salida de Grecia de la Zona Euro y generaría corridas bancarias en varios países. El partido Nueva Democracia propone mantener los acuerdos. Se espera un voto-finish en las elecciones.
Otros hablan del 28 y 29 de junio como fecha límite, cuando tendrá lugar una cumbre de la Unión Europea para buscar salidas a la crisis.

Otros creen que el golpe aún se demora. Paul Krugman, premio Nobel de Economía, afirmó en su columna del 17 de mayo pasado en el New York Times que el tema se definirá en “cuestión de meses”. Por su parte, el inversionista George Soros cree que la crisis se daría al comenzar el otoño. Según él, los griegos no tendrán el valor suficiente para repudiar los acuerdos de austeridad. Sin embargo, para septiembre u octubre Grecia no podrá cumplir.

Para ese momento, además, la economía de Alemania ya estará mostrando señales de debilidad y el gobierno de ese país habrá perdido margen de oportunidad para plantear salidas alternativas. En los últimos días se ha abierto la posibilidad de elaborar otra salida, con el anuncio del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, de que su país estaría dispuesto a aceptar el paso hacia una autoridad fiscal europea y un sistema centralizado para el manejo del sistema bancario en la zona. 

Con esto abrió la puerta para una unión fiscal, que implicaría ceder la soberanía económica de su país, y mostró que podría aceptar las condiciones que Alemania exige para participar en una solución colectiva a los problemas. 

Si existe la posibilidad de una salida heroica de último momento, ella sería la creación de la unión fiscal europea. Sin embargo, aunque la nueva posición de España abre el camino, será difícil llegar a una salida efectiva en el escaso tiempo que queda. Incluso si se logra, lo cual sería el escenario optimista, hacia adelante Europa enfrenta un largo y doloroso periodo de ajuste estructural.

¿Cómo se verá afectada Colombia?

La Unión Europea, con los 27 países que la conforman, es una de las locomotoras mundiales. El PIB sumado de estos países es de US$17,5 billones anuales, mayor que el de la economía de Estados Unidos. El desenlace tendrá un impacto profundo sobre la economía global, afectando los flujos comerciales y de capitales, lo mismo que la demanda. Colombia pasa por un muy buen momento, pero sería ilusorio pensar que podría pasar de agache.

Aún suponiendo que Europa logre una solución intermedia en la que los países de la periferia cedan soberanía en lo fiscal y se logra una salida colectiva para la situación bancaria, la economía nacional sentirá el impacto.
Habría un efecto generalizado sobre la economía global y también, especialmente sobre el comercio y la demanda por nuestros productos, la inversión y los flujos de capitales, y los flujos migratorios.

Según la economista Liliana Rojas-Suárez, del Center for Global Development, en lo que se refiere al impacto más generalizado de la situación europea, los países latinoamericanos se encuentran hoy en una posición menos sólida que en 2008 para soportar una crisis global, pues en términos generales sus balances fiscales se han deteriorado.

 Esto les quita margen de maniobra para estimular sus economías con gasto público. Rojas-Suárez afirma que las bajísimas tasas de interés actuales ocultan la magnitud del problema, pero si las tasas volvieran a subir, se revelaría una fuerte carga de servicio de deuda en la región.

Sin embargo, Colombia se destaca frente a otros países pues, entre otras cosas, es una de las pocas economías de la región que ha garantizado su acceso a la línea de crédito flexible del FMI, que le permitiría contar con recursos si hay estrés severo en los mercados de capitales.

Por su parte, Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, afirmó en el reciente Reuters Latin American Investment Summit que Colombia es uno de los países que liderarán el crecimiento de la región este año y cuenta con mejor estado de salud.

La calificadora Fitch, entre tanto, considera que los países de América Latina que tienen las mejores condiciones para lidiar con una crisis mundial son Chile y Perú. Colombia, Brasil y México estarían en posiciones relativamente sólidas, pero inferiores a los primeros. 

Venezuela y Argentina muestran las situaciones más deterioradas y vulnerables ante la crisis. De acuerdo con Fitch, Colombia no está sobre- expuesta al deterioro de Europa (lo que sí pasa con Brasil, Argentina, Chile y Perú), ni a una desaceleración de China (los más vulnerables serían Brasil, Chile, Costa Rica, Perú y Venezuela).

Según el director de Fedesarrollo, Leonardo Villar, la situación del país es positiva, aunque preocupa que Colombia no haya logrado una mayor consolidación fiscal para usar el gasto público como arma contracíclica en una desaceleración.

Respecto a este tema, el ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, se ha ocupado de mostrar en todos los escenarios las fortalezas de Colombia en el terreno fiscal. Según declaraciones suyas a Reuters, el aumento de los ingresos tributarios trae tranquilidad y el plan de colocaciones de deuda en papeles de deuda externa, que es de US$3.000 millones en 2012, ya se ha cumplido en cerca de 50%. 

El comercio y la inversión 

De todas formas, Colombia se verá afectada. En el tema comercial, si bien Europa no es el principal comprador de nuestros productos, su importancia en los últimos años ha sido creciente, en particular en lo que se refiere a energéticos, el renglón más dinámico de nuestra balanza comercial. Por esta vía, la crisis europea no solamente tendrá implicaciones comerciales para Colombia, también afectará sus ingresos fiscales. 

En 2011 se registró un récord en las ventas de productos a la Unión Europea, que llegaron a US$8.864 millones, con un crecimiento de 78%. Al mismo tiempo, nuestras importaciones se dispararon y alcanzaron US$7.472 millones. Villar destaca que, “aunque Europa representa solo 15,6% de las exportaciones colombianas, se debe tener en cuenta que de ellas 70% son combustibles”.

El analista Daniel Niño explica las implicaciones de esta situación: “En solo combustibles, Europa reportó importaciones por US$ 504.000 millones en 2010. Recordemos que durante la recesión de 2009 la caída en el valor importado fue de casi 40%”.

Según Niño, “una crisis del euro traería un impacto devastador sobre los precios de las materias primas y afectaría los precios internacionales de los combustibles. 

Es una real y seria amenaza a la bonanza minero-energética que hemos estado viviendo en Colombia”. De hecho, la desaceleración global ya ha llevado al precio del petróleo por debajo de US$100 por barril. Esto tendría un impacto directo sobre los balances de las empresas más grandes de Colombia, como Ecopetrol y Pacific Rubiales.

El efecto no se limita a la caída de ingresos en dólares por exportaciones, también implica una reducción en los ingresos fiscales, pues las empresas petroleras se han convertido en fuente muy importante de recursos para el Estado. 

El año pasado, tan sólo Ecopetrol le giró al Gobierno por utilidades, cerca de $9 billones. Si se suman impuestos, dividendos de Ecopetrol y regalías, el sector petrolero pagó en 2010 cerca de $14,7 billones, mientras en 2011 la cifra superó los $20 billones. Esto equivale a más de tres puntos del PIB y 15% de los ingresos del gobierno central.

Por el lado de los flujos de inversión extranjera directa (IED), Colombia ha vivido un auge en los últimos tiempos. El año pasado se llegó a un registro récord de US$13.234 millones y 2012 empezó con una tendencia aún más marcada, pues entre enero y febrero llegó al país 25% más de IED que en el mismo periodo de 2011. 

El flujo neto de la inversión desde Europa hacia Colombia registró el año pasado un récord de US$1.800 millones, según las cifras del Banco de la República. Este flujo neto incluye las inversiones nuevas menos los reembolsos de capital a los países de origen. El flujo acumulado durante los últimos 18 años llega a US$14.000 millones, lo que representa 30% del total del flujo mundial de inversión hacia Colombia.

Los representantes de las cámaras de comercio colombo-europeas afirman que las relaciones de inversión entre sus países y Colombia no registrarán grandes cambios. En los casos de las economías líderes de Europa, los países que han tenido mayor dinámica en sus relaciones con Colombia en los tiempos recientes, los directores de las Cámaras no perciben una pérdida de dinamismo hasta ahora. 

“Están llegando empresas relacionadas con petróleo e infraestructura, incluso una filial financiera de los dueños de Tigo”, comenta Ángela de Bear, de la Cámara Colombo-Sueca. Por su parte, Patricia Tovar, de la Colombo-Británica, afirma que el interés sigue aumentando, a pesar de la crisis. 

No solo ha recibido solicitudes de empresarios ingleses, sino de australianos, checos y hasta indios, que andan buscando terrenos en Colombia para una cadena de hoteles y otra de restaurantes. Thomas Voigt, presidente ejecutivo de la Cámara Colombo-Alemana, observa que el atractivo de Colombia para los alemanes sigue al alza y las importaciones desde ese país crecieron 30% entre 2009 y 2011. El año pasado el comercio bilateral alcanzó por primera vez los US$3.000 millones.

Desaceleración

Un tema preocupante para los empresarios dentro de Colombia es la desaceleración en los primeros meses del año. Hubo una caída de la producción manufacturera de 0,9% en el primer trimestre, en comparación con el año pasado, y también en el menor crecimiento de los recaudos tributarios entre abril y mayo.

Así mismo, en el primer trimestre se presentó un menor ritmo de crecimiento en la cosecha cafetera, las ventas de petróleo y la producción e importación de bienes de capital. Las cifras de comercio se han desacelerado un poco, pero aún muestran una buena dinámica. 

La desaceleración también es evidente por la percepción de los colombianos. La firma encuestadora Invamer Gallup registra un descenso en las percepciones de la población en lo que se refiere a la actividad económica. Uno de los indicadores clave en sus estudios sobre este tema es la capacidad de ahorro reportada por los encuestados. 

En general, en Colombia 70% de los hogares tiende a responder que no tiene capacidad de ahorro, mientras 30% afirma que sí. En el mejor momento de la economía reciente –a mediados de 2007–, 32% de los hogares tenía capacidad de ahorro de acuerdo con las encuestas de Invamer Gallup. 

Hacia finales del año pasado, sin embargo, el porcentaje se ubicó en cifras cercanas a 30% y en la medición de abril de 2012 la cifra va en 28%. 
“El hogar tiene menos capacidad de ahorro y le está yendo menos bien que a finales de 2011. Aunque es un aterrizaje suave, no brusco, en las cifras que tenemos hasta abril”, dice Jorge Londoño, de Invamer Gallup.

Todo muestra que la economía se está desacelerando. De hecho, los estimativos del propio Ministerio de Hacienda ubican el crecimiento económico para este año en 5%, mientras en 2011 fue de 5,9%. Eso estaría lejos de ser una caída, pero la pregunta es hasta dónde las proyecciones se mantendrán si se agudizan las dificultades.

El país tendría que recurrir a una ágil combinación de estímulo fiscal y política monetaria para contrarrestar esos efectos. La inquietud es hasta qué punto la coordinación entre el Banco de la República y el Gobierno logrará la agilidad para responder. Por una parte, el Banco de la República mantiene su preocupación por los efectos potenciales de un excesivo crecimiento sobre el consumo (y sobre la calidad de la cartera de crédito dedicada a este fin). 

Esa preocupación motivó un aumento de las tasas de intervención del Banco en enero y febrero, si bien la Junta del Emisor decidió mantener inalteradas sus tasas en su última reunión del 28 de mayo, ante el comportamiento estable de la inflación y la consideración de la situación en Europa.

El juego entre política monetaria y fiscal será decisivo para aplicar medidas que hagan contrapeso a la crisis en Europa. Si bien el Gobierno y el Banco de la República están atentos al tema, hay factores que restarán flexibilidad a la respuesta, como el descenso de recaudos tributarios que vendría con una reducción adicional de ingresos petroleros y la evolución de la cartera de consumo, lo que llevará al Banco de la República a ser particularmente cuidadoso.

Colombia está bien parada para soportar el embate de la crisis, pero todo dependerá del tamaño de esta. En el peor escenario, con crisis bancarias encadenadas en los países europeos, el impacto sobre la economía global será enorme y llevará a cambiar todas las proyecciones. 

En un escenario más moderado, en el cual Europa logra encontrar una salida, de todas formas la magnitud del ajuste y la incertidumbre sobre su cumplimiento se convertirán en un lastre de gran envergadura para el avance de la economía mundial. Colombia tiene ventajas en comparación con otros países para superar este periodo de crisis, pero no se puede bajar la guardia ni un segundo.

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