| 11/25/2015 12:05:00 AM

El ingeniero químico de los Andes que prevé ser un líder social

Es ingeniero químico y desarrollador de software. Estuvo becado en la Universidad de los Andes, donde obtuvo el grado summa cum laude, y quiere crear empresa.

Dicen que lo que aprenden los niños en casa los acompaña por el resto de la vida. Esto pasa con Sergio Esteban Rodríguez, a quien su madre, Esmeralda Torres, le enseñó desde sus primeros días el valor de retribuir, al punto que lo convirtió en su estilo de vida.

Por eso, entre las tareas, los amigos, las clases de química y filosofía y las peleas –propias de la edad– con su hermano cuatro años menor, Juan David, se destacó como activista en el colegio San Jorge de Inglaterra, “participando como voluntario en lo que saliera”, cuenta Sergio.

En ese proceso de crecimiento creó, junto con un grupo de amigos, la “Red Colombiana de Líderes en Salud Sexual y Reproductiva”, una asociación que llegó a transformar el programa de salud sexual del colegio y en el que un grupo de estudiantes se formaban científicamente para resolver dudas entre pares. Es lógico, un par puede funcionar mejor que una figura de autoridad.

En su etapa escolar también lo marcaron las clases de química y filosofía, pues le ayudaron a forjar una idea de lo que quería ser cuando fuera grande. ‘El gordo’, profesor de química, y Javier Ardila, el de filosofía, trascendieron más allá de los contenidos de las asignaturas, generando momentos para pensar en los retos sociales del país. De allí surgió su necesidad de búsqueda, el enfoque holístico para reflexionar sobre los problemas y el deseo de estudiar ingeniería química.

Estos y otros espacios similares, sumados al hecho de ser autodidacta, fueron solo algunas de las ganancias de largo plazo que le quedaron de sus 11 años en el San Jorge de Inglaterra, institución en la que obtuvo cinco becas de excelencia, siendo en su último año el mejor Icfes de la promoción.

Con estos antecedentes, adaptarse al esquema de la Universidad de los Andes no fue difícil. Al ingresar a ingeniería química recibió la beca San Alberto Magno, por su resultado en el Icfes, luego se hizo acreedor a tres becas de excelencia semestral, dos becas Ramón de Zubiría y grado summa cum laude; este último explicado por un promedio acumulado de 4,88 sobre 5.

Por si fuera poco, en 2008 presentó el mejor proyecto de ExpoAndes, espacio en el que estudiantes de ingeniería desarrollan productos innovadores.

Pero además de ser lo que muchos estudiantes llaman un “ñoño”, en su perfil Sergio tiene incorporado el chip del emprendimiento. Tal vez por eso, cuando tuvo la oportunidad de quedarse investigando en la Universidad de Texas A&M, a donde llegó al terminar el pregrado para trabajar en seguridad de procesos, optó por regresar al país y conocer el mundo real.

Aunque reconoce que la combinación de ingeniería química con materias de bioingeniería es un reto intelectual importante, sentía que le faltaba la posibilidad de crear algo que les cambiara la vida a las personas. Situación difícil de materializar cuando se es ingeniero químico, dado que se requiere un importante musculo financiero.

Fue así como, luego de una corta estancia en una empresa de servicios petroleros, decidió encerrarse siete meses a aprender, por su propia cuenta, a desarrollar software, habilidad que le permitiría perseguir su sueño. Claro, tenía las bases de cálculo y programación de un ingeniero, pero le faltaba profundidad. En este punto, la vida lo unió un poco más a su hermano, quien para entonces ya estudiaba ingeniería informática.

En este nuevo círculo de desarrolladores bogotanos de software, tuvo la oportunidad de conocer a la gente de Hogarú, una plataforma que facilita la contratación de personal para el cuidado del hogar. De este proyecto le gustó la curiosidad intelectual del equipo y la posibilidad de crear soluciones de impacto para las personas.

Sergio tiene claro que le gustan los emprendimientos, debido a que son una forma interesante de retribuirle a la sociedad, sin poner en riesgo la estabilidad financiera y familiar. Las empresas crean soluciones y generan oportunidades de empleo.

En el futuro cercano quisiera viajar por el mundo como nómada digital, seguir aprendiendo nuevos temas e iniciar una maestría en desarrollo de software. Eso sí, concluye Sergio, “teniendo como prioridad aportar un granito de arena a la sociedad”. Hasta ahora va por buen camino.
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