| 11/25/2015 12:05:00 AM

La historia de la estudiante colombiana que trabaja en la creación de sangre artificial

Es ingeniera mecánica y biomédica. Trabaja en la creación de sangre artificial y planea hacer un doctorado en temas cardiovasculares. Así mismo, ama la docencia y alfabetiza a adultos mayores.

Aunque la ingeniería biomédica es una carrera relativamente nueva en el país, los procedimientos y la maquinaria que crean sus egresados siempre han estado presentes y son literalmente vitales. Los ingenieros biomédicos diseñan y construyen los equipos médicos, las prótesis, los dispositivos de diagnóstico y de terapia. Gracias a ellos se facilitan las tecnologías a la hora de hacer cirugías o se puede mejorar la calidad de vida de los enfermos. Son unos aliados claves de los médicos.

La posibilidad de hacer ese tipo de cosas se convirtió en una meta para Juliana Sánchez cuando estaba terminando su bachillerato en el colegio Santa Francisca Romana, también conocido como Las Pachas. 

Series como ER (Emergency Room) o Grey’s Anatomy, sumado a su amor por la biología, la inspiraron a estudiar medicina, pero al mismo tiempo le gustaban la física y las matemáticas, así que también le parecía lógico ser ingeniera. Esto hizo que la ingeniería biomédica fuera su mejor opción. El problema es que en 2009, cuando se graduó, solo la dictaban en la Universidad de Antioquia y sus papás no estaban de acuerdo con la idea de que se fuera a vivir a otra ciudad.

Debido a que la ingeniería biomédica se deriva de la mecánica, se decidió por esta opción en la Universidad de los Andes. “Si bien mis papás me apoyaban, en el colegio nadie me creyó, porque la ingeniería mecánica no es un carrera muy femenina e implicaba pasar de un ambiente de solo mujeres a uno mayoritariamente masculino”, recuerda.

Escogió Los Andes por encima de otras universidades que también ofrecían ingeniería mecánica, pues su facultad tenía una opción de profundización en biomédica que, para su suerte, se convirtió en carrera profesional cuando ella cursaba cuarto semestre. Así que desde ese momento inició doble programa y logró graduarse en ambas profesiones con seis meses de diferencia.

“El paso del colegio a la universidad no me dio duro porque Las Pachas siempre ha tenido una formación estricta y yo estaba acostumbrada a hacer tareas a diario; a escribir ensayos, a hacer investigaciones y por eso en los primeros semestres con física y cálculo yo volaba, dado que eran cosas que yo ya sabía o que entendía rápido”, comenta.

Frente al examen del Icfes, que fue su pasaporte de entrada a la universidad, no recuerda haber tenido una preparación especial aparte de algunos simulacros que hicieron en el colegio. Admite, eso sí, que tuvo que esforzarse con filosofía, que nunca fue su fuerte.

De Las Pachas, donde entró a estudiar desde kínder, recuerda a su profesora Mariana Sarmiento, quien le dio clase de geometría y matemáticas en séptimo, octavo y décimo. “A mí me encantaba por su pasión para enseñar, porque todo el tiempo buscaba formas creativas para enseñar, hasta se disfrazaba de Pitágoras si era necesario”.

Esa profesora no solo la guió por las materias que la apasionan, también la inspiró hacia la pedagogía, otra de sus actividades favoritas.

Hoy, a los 24 años, Juliana cursa su maestría en ingeniería biomédica, al tiempo que trabaja en investigación en la Universidad de los Andes y es voluntaria en una fundación que creó con unos compañeros de clase, en la que ayudan a personas mayores y de escasos recursos a terminar su bachillerato y, en algunos casos a leer y a escribir. “Es un desafío, porque son personas que saben manejar el dinero, pero no saben la base de las matemáticas o a las que les es difícil entender que el cuerpo está hecho de células, pero al mismo tiempo es muy gratificante y es algo que aprendí a hacer desde el colegio”. 

Cuando estaba en Las Pachas, en los dos últimos años hacían alfabetización en el barrio El Codito, en las goteras del norte de Bogotá, y desde hace seis años allí funciona su fundación.

En dos años, cuando termine la maestría, planea hacer un doctorado en dinámica cardiovascular, lo cual sirve para saber si es necesario reemplazar las válvulas en el corazón, y su plan es hacerlo en Alemania. Le interesan los temas cardiovasculares, pues esa es el área que actualmente está investigando. En Los Andes los ingenieros biomédicos trabajan en una válvula que serviría para no tener que hacer operaciones a corazón abierto, así como en la creación de sangre artificial, muy útil para pacientes que han perdido mucha sangre.

Es una jinete en pausa, pues practicó la equitación mientras estuvo en el colegio, pero no le queda tiempo. Por ahora, entre el trabajo, el estudio, la lectura y el baile se prepara para innovar en el país.
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