| 11/25/2015 12:05:00 AM

Un estudiante caleño es una de de las promesas de la ciencia en Colombia

Este caleño no solo estudió su carrera becado en Los Andes, sino que hoy adelanta una maestría en microbiología también patrocinado por la universidad. Planea irse al exterior a hacer un doctorado para luego regresar y aportarle a la ciencia local.

Amante de la investigación, Juan Luis González Girón es hoy por hoy una de las grandes promesas del país en un área a la que pocos se le miden, pero a la que él se dedica con toda su pasión y muchos méritos: la ciencia.

Este científico en formación nació en Cali y estudió en el colegio Bilingüe Diana Oese, de donde se graduó en 2011 con uno de los mejores Icfes del país. Tenía en sus planes estudiar en la Universidad del Valle, pero por sugerencia de su profesor de física se presentó a Los Andes y aplicó a una beca que premiaba los mejores Icfes del país, la cual obtuvo.

Con su maleta llena de sueños llegó a Bogotá a mediados de 2011 para comenzar a estudiar biología, carrera que terminó en junio pasado. Sus deseos de continuar con su proceso de formación académica y profesional lo llevaron a iniciar una maestría en microbiología en el mismo claustro, que, premiando su dedicación y esfuerzo, nuevamente le está patrocinando sus estudios.

En dos años, cuando termine su nuevo reto –que inició este semestre–, quiere irse al exterior, esta vez para realizar un doctorado en cualquiera de los mejores laboratorios de investigación del mundo, y una de las opciones que tiene en mente es la Universidad de Cornell en Estados Unidos, en donde ya llevó a cabo una pasantía, también becado por Los Andes.

Pero su pasión por las ciencias va más allá. Además de estudiar, Juan Luis dicta clases a los estudiantes de biología de los primeros semestres, así como a otros alumnos de facultades de ingeniería.

Estos logros académicos no son gratuitos. Juan Luis, quien tiene una hermana melliza con la que estudió en el mismo colegio, siempre se destacó en los primeros lugares de su curso, a pesar de los altos niveles de exigencia de la institución.

Adicional a su formación en el colegio –que obtuvo el mejor Icfes de Calendario B en ese año– una de las fórmulas de este joven de 22 años para cosechar tanto éxito académico ha sido su dedicación a la lectura, valor que –dice– le inculcaron en las aulas de clase. Allí también aprendió a cuestionar permanentemente su futuro, tarea que sigue haciendo, pues su sueño es ser un gran científico que pueda aportarle a su país.

Amante de la lectura, en sus tiempos libres también le gusta correr y, aunque se considera una persona con una personalidad fuerte, dado que adopta posiciones que difícilmente cambia, también cree que es calmado y tranquilo, cualidades que de alguna manera le han ayudado a alcanzar sus objetivos.

Tiene claro que en Colombia las ciencias no son una prioridad, ni las exactas, ni las naturales, pero el potencial de los profesionales está ahí y esto precisamente es lo que no quiere dejar pasar, pues en el país la ciencia está muy relacionada con la academia, pero no con el apoyo a la investigación.

Se sorprende, por ejemplo, de que en países como Etiopía se destine un mayor volumen de recursos a la ciencia que en Colombia, donde el presupuesto se reduce en lugar de ser incrementado.

“En el país se hace investigación con las uñas y es investigación de primera categoría, pero es necesario rebuscarse los recursos para sacar adelante los proyectos. La idea es salir y regresar para aportarle al país”.

Su fortaleza, responsabilidad y forma de ver la vida los aprendió de su madre, a quien considera su guía. “Mi mamá es un ejemplo de vida. Trabaja en salud pública, también hace investigación, es docente y siempre estuvo ahí para mi hermana y para mí”.

Destaca el trabajo desarrollado en su colegio en la formación suya y de sus compañeros. Reconoce que el Diana Oese promueve el trabajo en equipo, así como la necesidad de que cada uno de los estudiantes aprenda a defenderse por sí mismo. Valora el trabajo de sus profesores, quienes además de ser sus mentores, en muchas oportunidades se convirtieron en sus amigos.

Así es Juan Luis, un investigador incansable, aterrizado, estudioso y buen hijo, tal como lo describe la rectora de su colegio –el mejor del Valle en la última década–, Esperanza Rivas.
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