| 11/25/2015 12:05:00 AM

Una colombiana desarrolla tecnologías de minitornados para purificar el agua

Esta joven del Colegio Los Nogales estudió en la Universidad de Virgina, EE.UU., ingeniería mecánica y artes plásticas. Ahora trabaja en nuevas formas para purificar el agua y planea hacer un doctorado en fluidos, tema clave para el cambio climático.

Científicos e investigadores alrededor del mundo buscan constantemente alternativas para purificar el agua y hacer un mejor uso de este recurso vital. Es reconfortante saber que entre ellos está una joven colombiana de apenas 22 años, cuyo trabajo consiste en desarrollar una tecnología de minitornados, dentro de los cuales se puede purificar agua, gracias a la aceleración del aire.

Aunque suena complicado, para Andrea Parra es un tema relativamente sencillo y es una forma de reivindicar su idea de poder ejercer la ingeniería mecánica en algo útil y tangible.

En 2011 se graduó de bachiller en el Colegio Los Nogales y, a diferencia de muchos de sus compañeros que decidieron estudiar en el país, ella optó por irse a Estados Unidos, pues quería forjar su propio camino, aprender a vivir sola y tener una experiencia distinta a la que había vivido hasta ese momento.

Su elección fue la Universidad de Virginia y allí hizo doble programa de ingeniería mecánica y artes plásticas. “Fueron unos años de locura estudiando las dos carreras al tiempo y puedo decir que sobreviví a la ingeniería, que se concentra en números y fórmulas, porque también aprendí arte”, comenta y dice que contó con el apoyo de sus padres, que como ella son ingenieros y artistas.

Su énfasis en el arte son los grabados, pues piensa que en general la sociedad valora poco el trabajo manual y cree que allí puede marcar la diferencia, ya que las manualidades son básicas para actividades como la agricultura, mientras que las carreras intelectuales muchas veces están alejadas del mundo real.

Al final de sus estudios profesionales entró en pánico pues no sabía cómo podría conseguir un trabajo en el que mezclara sus dos carreras, la mayoría de ofertas estaban en ingeniería y ninguna en arte y “me horrorizaba la idea de ser oficinista”. No obstante, tuvo la suerte de que su director de tesis estaba trabajando en un nuevo emprendimiento para purificar agua y la invitó a unirse.

Ahora vive en Wise, un pequeño pueblo de Virginia y además de investigar con los minitornados, se prepara para hacer un doctorado en ingeniería de fluidos, que es una parte de la ingeniería mecánica relevante en estos tiempos de cambio climático, pues estudia los fluidos en reposo y en movimiento.

Andrea dice que una de las herramientas que le ayudó a estudiar dos carreras tan disímiles en simultánea fue su formación en Los Nogales, la cual es exigente y tiene énfasis en ciencias y matemáticas. “Esas dos materias, así como física y química, las pasé volando los primeros semestres, no sentí que la carga fuera muy pesada porque había cosas que ya sabía y porque traía el ritmo de estudio”, confiesa.

Dice que al colegio también le debe su amor por las caminatas y por la naturaleza, pues desde quinto de primaria realizan este tipo de actividades en destinos como el Amazonas o Ciudad Perdida. “Eso nos da desde pequeños una conexión con el mundo natural y tangible, ver que hay mucho más que las matemáticas y la física”.

Durante su etapa colegial también fue una basquetbolista consumada, pero una lesión la obligó a dejar este deporte y le abrió las puertas del arte, de donde ya nunca más se salió.

Piensa que lo más difícil de las pruebas del Icfes es descubrir cómo se desdobla correctamente el papel y que al igual que los exámenes estadounidenses, hay que responder bien, inclusive si no se está seguro de la respuesta.

Admite que por las conversaciones que tiene con sus compañeros del colegio, quienes se quedaron a estudiar su misma carrera en el país, en particular en los Andes, probablemente están mejor preparados que ella, debido al nivel de la universidad, “pero mi ventaja es que he podido meterme en un montón de proyectos y conocer gente totalmente diferente a mí”.

Su nueva pasión es el kayak, que practica cada vez que puede, así como la soldadura. Confiesa que cuando estaba en el colegio era un poco nerd y comelibro, pero que ahora hace tantas cosas, que ya no le queda tiempo ni para eso. Su plan es seguir cambiando el mundo a su manera.
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