| 1/22/2014 8:00:00 PM

“La fórmula del fracaso es querer contentar a todo el mundo’’

Dinero entrevistó al presidente Rafael Correa en Quito, durante la celebración de los siete años del Gobierno de la Revolución Ciudadana.

¿Por qué su gobierno decidió seguir con la dolarización?

Yo jamás habría adoptado la dolarización. En economía hay cosas que son muy fáciles de hacer y tremendamente difíciles de deshacer. La moneda es un instrumento fundamental de política económica, de coordinación social, un símbolo de soberanía. Pero los costos de una salida de la dolarización hoy serían catastróficos.

¿Cómo hizo para construir esas vías que hoy tiene Ecuador?

Woody Allen dice: “no conozco la fórmula del éxito, pero la fórmula del fracaso es querer contentar a todo el mundo”. Si usted, para que lo crean un insigne demócrata, va a esperar que todo el mundo esté de acuerdo, no va a hacer absolutamente nada. Y por eso, a veces uno pasa como autoritario, como dictador. Lo que sí tienes es liderazgo, determinación y un gran equipo de trabajo; y hemos evitado caer en algunos errores en los que ha caído Colombia, por ejemplo. Por una mal entendida democracia –como si democracia fuera unanimidad– se llega a que, por proteger un tótem, 100.000 ciudadanos se perjudiquen sin una carretera. Eso es imposible, se pierde la gobernabilidad.

¿Es alto el nivel de participación del Estado en la economía ecuatoriana?

Con mucho orgullo puedo decir que somos el país de la región con mayor inversión pública en proporción a su PIB. Los resultados nos muestran que son buenas políticas económicas y públicas, no los altos precios del petróleo, que no te justifican ni la quinta parte de la inversión. Realmente todo esto se debe a que la eficiencia ha mejorado mucho, porque tenemos una adecuada planificación. Somos muy pragmáticos y tenemos un gran equipo de trabajo. 

También, porque se acabó la corrupción. Se acabó la evasión de impuestos. Hemos triplicado la recaudación, porque los grupos evasores saben que con nosotros no se juega. Además, renegociamos los contratos petroleros. De cada 100 barriles se nos llevaban 80; ahora de cada 100 barriles quedan 80 para el pueblo ecuatoriano. Esto ha dejado importantes excedentes, además de una adecuada política de financiamiento. Porque dirán también los opositores: “Correa está dejando hipotecado el país. La deuda externa y la deuda pública están creciendo”. Nuestro coeficiente de deuda/PIB es de 23%, de los más bajos de América Latina y los más bajos en la historia del país. Y deuda externa es 12% o 13%. Por todo lado ustedes ven muy sana la política pública y la política fiscal. Y, sobre todo, hasta el último centavo, con absoluta pulcritud y con gran eficiencia, va para servicios al pueblo ecuatoriano.

Otros resultados destacados se dan en el empleo. ¿Qué tanto se debe a la nómina pública?

Para diciembre de 2013, la tasa de desempleo era de 4,15%. Los opositores dirán, sin cifras, que el empleo que se ha generado es público. Eso es falso. Ha habido gran generación de empleo en el sector privado, por esa adecuada inversión pública. En estos años, el Estado ha tenido un rol protagónico. Ojalá cada vez sea menos y que venga a tomar la posta el sector privado. Pero yo no me iba a esperar a la inversión privada cruzado de brazos, cuando había tanto que hacer. Se empezó con una adecuada inversión pública en energía, vías de comunicación e infraestructura productiva, que ha mejorado la competitividad sistémica y ha generado centenas de miles de puestos de trabajo en el sector privado. 

¿Es sostenible la Revolución Ciudadana?

¡Por supuesto! Ahí están los indicadores. Nuestro coeficiente deuda sobre PIB es de 22% o 23%. El de Estados Unidos llega ya a 100%. La dependencia del petróleo se ha reducido drásticamente. En cuanto al total del presupuesto, el ingreso petrolero deberá estar entre 20% y 25%. Todavía nos falta reducir más esa dependencia del petróleo. Algunos caen en el infantilismo de pensar que superar la economía extractivista implicaría cerrar la llave petrolera, no explotar las minas. No, superar la economía extractivista es movilizar los excedentes que nos dan los recursos naturales no renovables hacia otros sectores de la economía, como la agricultura, la industria, el turismo y la economía del conocimiento.

Otro de los desafíos es el mal resultado en balanza comercial.

El Talón de Aquiles de la economía ecuatoriana, siempre lo hemos dicho, es el sector externo, no el sector fiscal, como lo dice el fundamentalismo neoliberal. Esto es así, en gran parte, fruto del sistema monetario que tenemos, un tipo de cambio fijo extremo.

Con el incremento del ingreso, Ecuador tiene un comportamiento típico de los países en transición al desarrollo. Hay un momento en que tiene que invertir mucho y todavía no puede exportar. Por ejemplo, nosotros tenemos que invertir en hidroeléctricas. Esto nos va a ahorrar combustible que estamos importando para termoeléctricas. Pero en este momento solo tenemos que invertir, todavía no podemos gozar de los beneficios de esas hidroeléctricas que van a funcionar en los próximos años. De otro lado, por el incremento del ingreso, una clase media que mejora sus condiciones de vida está gastando en bienes suntuarios, pese a los aranceles y al impuesto de salida de divisas. Gasta en perfumes, en chocolates, en golosinas de Colombia (nos gastamos cerca de US$100 millones). Hasta papas fritas y carne para Burger King y McDonald’s está importando el país. Debe entender el pueblo ecuatoriano que sacar dólares de la economía es como botar nuestro petróleo por la ventana.

Usted dijo que no le gusta la economía extractivista, pero que le gusta menos la miseria. ¿Qué significa eso?

El ser humano también es parte de la naturaleza. La prioridad –incluso excluyente– que tiene el país es superar la pobreza. La pobreza te afecta el medio ambiente. Pero hay mucho mito: ‘que quien destruye la selva amazónica es la explotación petrolera’. Mentira, lo que más daña la selva amazónica es la ampliación de la frontera agrícola y pecuaria. Y si no le das alternativas de empleo a ese finquero que te está deforestando, seguirá dañando la selva.

La pobreza hace que contaminemos el agua dulce. De lejos, el mayor factor contaminante de nuestra agua dulce son las aguas servidas de las grandes ciudades. Poblaciones sin adecuada infraestructura sanitaria botan sus aguas servidas a los ríos. La pobreza también contamina y destruye la naturaleza. Nos acaba de sacar la revista Newsweek, sobre la decisión que tuvimos que tomar sobre Yasuní (permitir la exploración petrolera en este parque natural), dolorosa pero necesaria. Yo no estoy aquí para contentar a todo el mundo, sino para tomar las decisiones que considero responsables.

¿El Ecuador puede superar la Correa-dependencia?

Estamos muy preocupados con eso. Yo pido cada mañana a Dios pasar por el poder y que el poder pase por mí y siempre buscar en la vida ser útil, no ser importante. Y aunque Bertold Brecht dijo que los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles, yo quiero luchar toda la vida, pero jamás ser imprescindible. Estamos muy preocupados en formar nuevos cuadros.

¿En qué cambió usted luego de estos 7 años de gobierno?

He aprendido muchísimo, cosas que no te enseñan los libros de texto. Todos sabemos que la infraestructura es muy importante para la competitividad. Sin embargo, nunca me imaginé el impacto que tenía en la autoestima de la gente. Nos habíamos acostumbrado a que éramos inferiores y que solo podíamos tener malas carreteras. Eso jamás me lo imaginé. Y eso es tal vez el cambio más importante. El cambio en la actitud de nuestro pueblo. Un pueblo para el cual antes todo era imposible. Nos considerábamos inferiores. Nos habíamos acostumbrado a eso. Hemos aprendido muchísimo de administración pública.

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