| 6/10/2015 7:00:00 PM

Lorenzo Gazmuri, el de la gasolina de Terpel

En los últimos años, una de las principales movidas empresariales en Colombia fue la compra de cerca de 58% de la Organización Terpel por parte de la Compañía de Petróleos de Chile (Copec).

Lorenzo Gazmuri, gerente general de Copec, es hoy el presidente de la junta directiva de Terpel. Apasionado por las historias de emprendimiento, es admirador del empresario chileno Anacleto Angelini Fabbri y de la historia misma de esta empresa colombiana. Gazmuri lidera la estrategia de la compañía, cuyo foco él describe como “pasar de atender vehículos a servir personas”.

- Dentro de las inversiones de Copec en el exterior, ¿Terpel qué representa y cuál es la estrategia de crecimiento que tienen para ella?

Terpel marca el inicio del proceso de internacionalización de Copec. Cuando decidimos dar este paso, lo hicimos convencidos que podríamos realizar un aporte de valor a la industria de la distribución de combustibles en Colombia.

Se trató de una decisión que estudiamos largamente, dada la inversión involucrada: una cifra en torno a los US$800 millones por parte de una empresa que –antes de traspasar las fronteras del mercado chileno– generaba un EBITDA del orden de los US$275 millones al año.

A cinco años de nuestra incorporación a la propiedad de Organización Terpel, podemos hacer un balance, que, a todas luces, es muy positivo, tanto para Copec como para Terpel. La compañía no solo ha crecido en participación, llegando a tener más del 40% del mercado de los combustibles en Colombia, sino que ha logrado implantar con éxito una nueva estrategia de servicio con foco en el consumidor, con un nivel de ejecución que –en mi opinión– es de clase mundial. Hemos desarrollado una estrategia que fortalece el rol de nuestros afiliados y que, a partir de una red propia reducida, está transformando los estándares de servicio en este mercado. Actualmente en Terpel atendemos un millón y medio de personas diariamente, lo que constituye la mejor evidencia de que el modelo que nos propusimos implementar hace cinco años ha logrado transformarse en una nueva propuesta de valor de amplia acogida en el mercado. Terpel vino a revolucionar los estándares de la industria de la distribución de combustibles en el país y agradezco de corazón a los consumidores colombianos por su valioso respaldo.

- ¿Cuál es el resultado de Terpel en la Bolsa, casi un año después de su debut?

Permítame que aproveche su pregunta para ir un paso más atrás. El proceso de reorganización societaria en el que nos embarcamos en los últimos años, y que culminó listando a Organización Terpel S.A. en la Bolsa de Valores de Colombia el 18 de Agosto de 2014, representó un logro muy significativo. Esto, dado que requirió la aprobación por parte de las asambleas de accionistas de Proenergía S.A., Sociedad de Inversiones en Energía S.A. y Terpel del Centro S.A. El que los accionistas de todas las compañías intervinientes aprobaran de manera unánime la transacción, demostró la confianza de ellos en este nuevo paso que daba la compañía.

Más allá del éxito comercial obtenido, el respaldo transversal por parte del mercado de accionistas, como señalé, es una señal muy importante. Terpel es una compañía colombiana que está al servicio del país, con una estrategia de largo plazo enfocada en generar valor para sus millones de clientes, con foco en la innovación y el servicio en beneficio del consumidor y con altos estándares éticos en la forma como lleva a cabo el negocio. Todo esto experimentó un gran impulso con el proceso de unificación y listado en bolsa en la que la acción ha tenido una valorización de 14%.

- ¿Cuál es la mejor decisión que ha tomado como presidente de la Junta de Terpel?

Sin duda, la mejor decisión que hemos tomado fue la de mantener a los ejecutivos que estaban a cargo de la gestión de la compañía. Todos los resultados obtenidos son producto de su compromiso y trabajo para plasmar esta nueva visión. Son ellos, respaldados por accionistas chilenos y colombianos, quienes han hecho propia esta estrategia, quienes la han modulado a las necesidades de Colombia, ejecutándola con convicción y con pasión.

Haber concebido desde un comienzo que el modelo de servicio de Copec, si bien universal, requería adaptarse a las particularidades de otras culturas y mercados -en este caso, a las características de la sociedad colombiana-, fue también una decisión muy importante y génesis de los estupendos resultados que hemos obtenido.

A nivel personal, ha sido un proceso apasionante poder trabajar con un equipo profesional de lujo, que da el máximo para servir a Colombia y construir la compañía con la que todos soñamos.

- ¿Cuál ha sido la más difícil? ¿Por qué?

No ha habido decisiones particularmente difíciles. Tal vez lo más complejo ha sido mantener y transmitir nuestra convicción de que debemos conservar los altos flujos de inversión ya que, como le he comentado, Terpel está generando un cambio radical en el mercado de los combustibles colombianos, en un período en que la estructura tributaria se ha hecho muy pesada. En este sentido, ha sido muy valioso contar con el apoyo de todos los accionistas y con su creciente convicción de que estamos en la senda correcta. Los resultados de la estrategia comercial reafirman la visión que tuvimos y que sostenemos de forma permanente. Sabemos que somos actores relevantes en el cambio de paradigma que está viviendo el mercado colombiano y eso nos inspira día a día. Pasar de atender vehículos a servir a las personas, es un proceso fascinante que requiere de cambios muy significativos que han ido madurando en estos años.

- ¿Cuáles son los principales problemas que afectan al sector?

Creo que el mercado de combustibles en Colombia está en un proceso gradual de desregulación que debiera continuar con el concurso y colaboración de todos los actores pertinentes. Como Terpel -y también como Copec- estamos, como lo hemos reiterado muchas veces, disponibles para participar de este proceso y aportar con nuestra experiencia y conocimiento de la industria.

Se trata de un mercado extremadamente competitivo, en el que se ha avanzado -por ejemplo- desregulando el margen minorista, pero sin la visión de la estructura global de la industria. Colombia, a diferencia de Chile, es un mercado de propietarios; vale decir que más de un 90% de las estaciones de servicio son propiedad de sus operadores. En esa realidad, la desregulación de un elemento debe realizarse visualizando el impacto que tendrá en el resto de la cadena de comercialización para evitar así distorsiones.

Somos optimistas del avance de este proceso, y redoblaremos nuestros esfuerzos para una mayor y oportuna interlocución, con miras a modernizar adecuadamente esta industria, tan vital para la economía colombiana.

Por otra parte, el sector está afectado por el incremento en las tasas efectivas de tributación de los últimos años que resulta preocupante, toda vez que las compañías mayoristas se mueven en un escenario de margen regulado. Entre el 2010 y el 2014 las tasas efectivas de impuestos se han incrementado en forma muy significativa, alcanzando en el último ejercicio a un 68%. Este aumento podría eventualmente llegar a asfixiar al sector… pero –le insisto– soy optimista. Creo que el actual contexto de análisis de la reforma tributaria estructural, en curso, es el espacio adecuado para que se consideren las especificidades de las diferentes industrias y se introduzcan las modificaciones pertinentes en los próximos años.

- ¿Cuánto cree que crecerá la economía este año?

La economía colombiana tiene un potencial de crecimiento muy significativo, independiente de la situación coyuntural del sector petrolero. El responsable manejo macroeconómico y las inversiones en infraestructura y en educación, en un escenario de diversificación de la producción, son potenciadores de crecimiento. Todo ello me permite justificar proyecciones del orden de 3,5%, como lo ha anunciado el gobierno. Dicho esto, creería que este año nos impone a todos un reto particular al haberse unido dos factores que afectarán la competitividad como son la mayor carga tributaria y la caída en los ingresos petroleros.

- ¿Cuál es el mejor impuesto?

El mejor impuesto es aquel que no distorsiona el proceso de toma de decisiones, ni de las personas ni de las empresas. El mejor impuesto es el que no penaliza el emprendimiento; el que grava los resultados y no el patrimonio. Por otra parte también, el mejor impuesto es el que se paga: por ello trabajar en aumentar la base tributaria y reducir la evasión, es fundamental.

Por último, es importante no olvidar que la mejor fuente de financiamiento de las sociedades es, sin duda, el crecimiento. Por lo mismo, toda política tributaria debe tener como objetivo fundamental preservar e incentivar ese crecimiento.

Pienso que un desafío mayor para las economías de nuestros países, es mantenerse competitivas a nivel mundial.

- ¿Qué tanto cree que va a impactar la crisis del petróleo al país? ¿Qué impacto puede tener para Terpel?

Creo que la crisis del petróleo en Colombia está generada por dos variables de naturaleza muy diferente. Una, es aquella que tiene que ver con la violenta caída de los precios del crudo a nivel mundial a partir de octubre 2014, y que hoy tienden a recuperarse, aunque de forma aún muy incipiente. Esta variable ya está internalizada y probablemente no generará nuevos impactos. La segunda, es la que se deriva de los aspectos regulatorios que han frenado al sector petrolero y que son anteriores a la caída de los precios. El país cuenta hoy con las herramientas para dinamizar y agilizar los procesos de aprobación de inversiones de modo tal que la economía colombiana pueda recuperar sus niveles de crecimiento de los últimos años.

Si este diagnóstico es bien asumido, creo que el sector petrolero debiera recuperar su rol estratégico en la economía colombiana.

En cuanto a Terpel, debemos recordar que no somos una compañía petrolera, sino que un “retailer” de combustibles. De esta forma, no nos vemos afectados estructuralmente por la situación del sector petrolero. Las afectaciones no van más allá de las puntuales pérdidas por desvalorización de inventarios frente a la caída violenta de los precios de los combustibles y de los rezagos que pueda haber en trasladar los cambios en los precios del crudo a los precios de los combustibles al público.
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