| 6/10/2015 7:00:00 PM

Alberto Carrasquilla, el renovador de Fabricato

El exministro de Hacienda Alberto Carrasquilla lidera la junta directiva de Fabricato. Se montó en este difícil potro después de la crisis originada por el caso de InterBolsa.

Hace cerca de dos años, cuando estalló el escándalo por el derrumbe de InterBolsa, los ojos se enfocaron en Fabricato. Muchos de los accionistas involucrados en la caída de la comisionista tenían sus apuestas en la textilera y guardaban la esperanza de una venta a una empresa extranjera, proceso que no se dio.

Después de eso, y con la intervención de las entidades de vigilancia y los accionistas que quedaron con participación en Fabricato, se cambió la composición accionaria, siendo el primer efecto del lío de InterBolsa. Allí llegó a presidir la junta Alberto Carrasquilla, exministro de Hacienda, quien ha liderado el proceso para darle viabilidad a la empresa y buscar nuevos negocios para activos como los inmobiliarios. También tiene una visión propia de lo que está pasando con la economía y el panorama tributario.

- ¿Qué ha pasado con Fabricato después del lío de InterBolsa?

Dos hechos han marcado estos años. Uno, buscar una respuesta a si la empresa es viable o no y para contestarla era necesario cambiar la cabeza de la administración y poner una persona de talla mundial (el brasileño Carlos Alberto de Jesús) que rápidamente planteara una respuesta. Y la respuesta que ha dado es que la empresa a una escala diferente a la que ha tenido, es viable. Y el segundo, una reducción en la escala en varias dimensiones: el número de referencias que tenía Fabricato alcanzó a ser de 8.000 y hoy son 600; en personal, la disminución también ha sido muy fuerte y el proceso de ajuste lamentablemente tendrá que seguir. Se están dando resultados operativos muy buenos, margen positivo de Ebitda en el acumulado y la empresa tiene otra cara.

- Uno de los temas más esperados es la definición del negocio inmobiliario en terrenos de la empresa. ¿Qué van a hacer?

Se hizo una convocatoria en la cual el interés de la compañía es participar como socio en el proceso de desarrollo inmobiliario en un lote ubicado en Bello, Antioquia, de más de 100.000 metros y de más de 10 ha. Se invitaron 18 compañías de primer nivel y ya se adjudicó. Hay acuerdo de confidencialidad y cuando se firme el contrato se hará público. Pero ya es una realidad.

- ¿Y cuándo debe estar listo?

Los términos de la invitación dicen que una vez firmados los contratos tienen seis meses para tener el proyecto y 18 meses para el primer ladrillo. Es un proceso inminente.

- Pasando a lo macro, ¿cómo cree que se moverá la economía este año?

Tenemos un entorno internacional difícil y venimos así desde 2008. Teníamos ciertos vientos a favor y la situación internacional era tan difícil que se hicieron toda clase de planes de estímulo en los países del norte que nos beneficiaron a los del sur: se inflaron muchos de los precios de los activos incluyendo los commodities, tuvimos una tasa de cambio fuerte durante mucho tiempo, pero lo que estamos viendo es una vuelta a la normalidad. Hay dudas sobre en qué momento empieza a normalizarse la política monetaria en Estados Unidos. Estamos rodeados de dificultades muy grandes en Europa, problemas en China y la situación en Estados Unidos, que son los tres grandes jugadores para nosotros en Latinoamérica.

- ¿Y al interior del país?


Internamente, nos hemos disparado en el pie. En un contexto internacional incierto, complicado y difícil nos dio por distorsionar aún más nuestra estructura tributaria y eso tiene costos en el entusiasmo inversionista. La prórroga de los diálogos de la paz son una potencial fuente de incertidumbres adicionales y esos dos son los principales problemas que nosotros mismos decidimos imponernos dentro de un contexto externo complicado.

- ¿De dónde saldrá la plata para el futuro?

El Estado ya tiene una serie de activos y uno se puede preguntar si esos activos son los que debe tener en un contexto donde hace falta tanto capital, por ejemplo en infraestructura. Me aterraría pensar que las fuentes de financiamiento para proyectos de 20 a 30 años van a ser impuestos hoy. En un contexto tan complejo como el actual, pretender que el apoyo fiscal se dé mucho más rápido que el desarrollo de las obras podría ser muy problemático. Para financiar esas obras hay muchos activos que se tienen y se deberían pensar como un portafolio de inversiones. Si tengo acciones en unas empresas y quiero hacer carreteras, ¿tiene sentido tener acciones y cobrar impuestos para hacer las carreteras o tiene sentido convertir un activo en otro? No tiene mucho sentido que estemos sacrificando posibilidades de crecimiento atadas a un stock de capital porque tenemos unas acciones de las que no queremos salir.

- ¿Usted subiría tasas?

Sí subiría tasas, porque en el momento en que se empiecen a generar expectativas de inflación y que esas expectativas comiencen a afectar contratos laborales o crediticios de más plazo, me parece que el trabajo para quitar esos factores de indexación de expectativas de inflación puede ser más costoso y venir en un peor momento que el que tenemos ahora. No veo que una pequeña alza sobre la tasa de interés tenga unos efectos nefastos sobre la actividad económica.

- En materia tributaria, ¿hasta dónde va a llegar la misión tributaria y que alcance tendrá?

Nuestro estatuto tributario es tan nefasto que los titulares de la misión me sorprenderían que no fueran los siguientes: las empresas están tributando mucho y las personas naturales poco, por lo tanto hay que poner más énfasis en la tributación de las personas y menos énfasis en la tributación de las empresas, lo cual está en línea con la OCDE. En los países de esta organización el impuesto de renta el 85% es personas y 15% empresas, en Colombia es al revés.

Lo segundo la base del IVA es muy chiquita y con mucha complejidad. Todas las virtudes que tiene un régimen de impuesto al valor agregado se desvirtúa con todas esas exenciones y tarifas diferenciales. Me sorprendería mucho que la propuesta no consistiera en ampliar la base y en igualar las tarifas en el caso del IVA.

Y lo tercero es que en Colombia hemos ido inventándonos unos impuestos con carácter temporal que se dejaron en el estatuto porque no ha habido la voluntad y la posibilidad de discutir a fondo el tema y me sorprendería que la misión no propusiera eliminar temas como el 4x1000, el impuesto del patrimonio.

- ¿Y dividendos?

Lo de dividendos es una discusión distorsionada en Colombia. El impuesto a las utilidades es del 60% la tarifa efectiva, como lo dice Fedesarrollo, y hay estimativos hasta del 75%, como el del Banco Mundial en el Doing Business, cualquier cosa en ese rango es una barbaridad. Es decir, uno pone una empresa en Colombia y desde del día 1 es socio minoritario porque el mayoritario se lleva el 60% de las utilidades.

En ese contexto si los accionistas minoritarios reciben unos recursos por la vía dividendos y esos recursos también van a ser gravados, entonces la tarifa efectiva va a ser intolerable. Si vamos a gravar a las personas entonces reduzcamos dramáticamente el impuesto a la renta que paga la empresa y ahí sí estaría de acuerdo en que tal y como es el tratamiento de cualquier otro ingreso de una persona natural los dividendos, los salarios, honorarios estaría de acuerdo en un acuerdo homogéneo para todos esos flujos.

- ¿Cuál es el precio del dólar ideal para Colombia? ¿Cuál cree que va a ser su comportamiento este año?

No sé si haya un dólar ideal, pero sí me sorprendió que el peso hubiera estado tan fuerte durante tanto tiempo. Perdí muchas apuestas porque pensé que la devaluación se iba a dar muchísimo antes. Los niveles de $2300-$2500 son razonables, dados los cambios en los fundamentales nuestros. No veo fuerza a que se revalúe o que se devalúe. Pero el desalineamiento que tuvo durante casi un año era muy sorprendente. Esa corrección se dio y sin alzas importantes en las tasas de interés.
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